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En un núcleo familiar pequeño, como el de la mayoría de nosotros, es probable que al menos uno de sus miembros, sufra de un trastorno mental en algún período de su vida. No es pesimismo, no. Ni tampoco es querer ser pájaro de mal agüero.

Lo que hasta hoy había sido casi una vergüenza -tener un demente dentro de la familia-  ha adquirido dimensiones tan grandes en el planeta, que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a afirmar (1), que una cuarta parte de la población mundial sufre trastornos mentales en algún momento de su vida.

La OMS calcula que más del 75% de las personas con trastornos mentales, neurológicos y que abusan de drogas, fármacos y alcohol, no reciben ningún tipo de tratamiento o atención. Es decir que de cada 10 enfermos, casi 8 quedan a la deriva y abandonados a su tormento.

Es imposible que existan suficientes psiquiatras, enfermeras psiquiátricas, psicólogos o trabajadores sociales para una pandemia mental de tales dimensiones. Lo único que llega a proponer la OMS es una especie de guía de atención rápida (2), para que cualquier médico dé atención primaria, o incluso un familiar sepa más o menos qué debe hacer.

Cuando damos un paseo por esta guía, nos damos cuenta de que lo que la OMS llama trastorno mental, tiene un rango amplio. Incluyen allí a los depresivos moderados y graves (3), a los psicóticos (4), a los bipolares (5), a los niños y jóvenes con trastornos de desarrollo y de conducta (6), a los dementes (7), drogadictos (8), alcohólicos (9) y a los suicidas (10).

Así que, cosas que han llegado a parecernos normales, como la joven que le aburre todo, el muchachito demasiado tremendo, que no se queda quieto un minuto, el borrachito de siempre, o el pana que dice a veces que se quiere morir, no son casos aislados, sino síntomas de malestar social.

 Los paliativos que nos ofrece esta guía de acción rápida titulada “Guía de intervención para los trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias en el nivel de atención de la salud no especializada” (2011), tienen dos aéreas de acción: administrar medicamentos y la corrección del entorno individual del enfermo.

El consumo de psicofármacos, antidepresivos, ansiolíticos, hipnóticos, no es algo nuevo. Las conocidas “drogas permitidas” han sido recetadas y consumidas por un número importante de la población a nivel mundial y continúa en aumento. El negocio farmacéutico “anti tristeza”, pareciera ir in crescendo en esta fase histórica de la humanidad. Como si no fuera suficiente tanta droga y tanto alcohol, nos recomiendan otras drogas “menos malas”.

En lo que el informe llama Tratamiento y Consejo Psicosocial proponen cosas como las siguientes:

“Identifique actividades sociales que, tendrían el potencial de ofrecer apoyo psicosocial (por ejemplo, reuniones familiares, salidas con amigos, visitas a los vecinos, actividades sociales en los sitios de trabajo, deportes, actividades comunitarias)… Informe a la persona y ayúdela a acceder a grupos de apoyo (por ejemplo, grupos de auto ayuda para familias y cuidadores) y otros recursos sociales…Facilite la rehabilitación en la comunidad…Considere ofrecer apoyo práctico, por ejemplo, servicio de relevo en el hogar para el descanso o alivio del cuidador principal…Trate a las personas que tienen problemas de autolesión con la misma atención, respeto y privacidad que se ofrecen a otras personas, y sea sensible al malestar emocional asociado con los actos de autolesión…Ofrezca apoyo emocional a los familiares”...

Pero lo cierto es que este tratamiento de adaptación individual al entorno, generalmente no es posible, y además es un tratamiento incompleto, inmediatista, confinado al pequeño entorno del paciente, y desestima lo social.

No es falta de voluntad, ni siquiera falta de voluntad política o económica, es que el problema social es tan grave, el atolladero moral del capitalismo es tan terrible, que pareciera que dentro del capitalismo, solo más drogas nos aliviarán.

No en vano, Marx en su Tesis sobre Feuerbach dice: “…Pero la naturaleza humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de relaciones sociales…”(11)

Sí, han existido intentos humanos por zafarse de la insanía mental del capital. Por ejemplo, el socialismo utópico de Saint Simón y de Robert Owen, quienes pensaron que era suficiente con mejorar las condiciones económicas de los obreros para resolver sus sufrimientos. Aunque en las comunidades que les tocó gobernar se erradicó la embriaguez, no existían por no ser necesarios los asilos para ancianos y locos, estos ensayos sociales desaparecieron a largo plazo, no pudieron extenderse al resto de la sociedad por basarse en las buenas intenciones de los capitalistas.

Otro intento de la humanidad por escapar de la locura del capitalismo son los hutteritas gringos, cuyas comunidades pseudo cerradas, guiadas por preceptos religiosos y económicos, poseen índices de desorden mental considerablemente bajos: 1 de cada 43  (y no 1 de cada 4 como mencionamos al inicio del artículo).

Aunque no son inmunes a los desordenes mentales, ninguna de las psicosis que reporta un estudio llevado a cabo por la Universidad de Harvard (12), tienen origen en la adicción a drogas o alcohol. Por otra parte los psicólogos encontraron lo siguiente: “…La aparición de un síntoma de algún trastorno mental, es como una señal para demostrar su apoyo y su cariño al paciente…Todos son atendidos por sus familiares inmediatos…Sus accidentes o desgracias encuentran un gran alivio en el sistema de ayuda mutua del grupo. Los enfermos, los ancianos, las viudas y los huérfanos son atendidos…”

Pero ¿cuáles preceptos guían a esta comunidad para tener menos dementes, menos drogas, menos alcohol y más amor?

En lo religioso se basan en el libro de los Hechos de la Biblia, capítulo 4 y 5. Citemos solo un pedacito: “…La multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba como suyo lo que poseía, sino que todo lo tenían en comúnNo había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que tenían campos o casas los vendían y ponían el dinero a los pies de los apóstoles, quienes repartían a cada uno según sus necesidades…”

En lo económico el régimen de propiedad es común a todos los habitantes, incluso las casas pertenecen a toda la comunidad. Cuando la comunidad crece y deben crearse nuevas aldeas, el dinero en común es invertido en ello. Todos trabajan, generalmente en actividades agrícolas y todos viven un estilo de vida modesto. A nadie le falta el alimento y nadie le falta apoyo social cuando llega la enfermedad, la vejez o la locura.

Aunque la solución de los hutteritas no tiene magnitudes sociales, es decir,  ni siquiera abarca el resto del país, es un ejemplo de que la sanidad mental pasa por un cambio en el régimen de propiedad, por un estilo de vida modesto, sin lujos, y la comprensión de que, tal como hace dos mil años nos lo indicó Cristo, es necesario amarse los unos a los otros. El Socialismo es también una necesidad sanitaria.

Fuentes y pie de página:

1. http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2010/mental_health_20101007/es/index.html

2.http://whqlibdoc.who.int/publications/2011/9789243548067_spa.pdf

3. Bipolar: el trastorno bipolar, ha sido conocido históricamente como trastorno maniaco depresivo caracterizado por una elevación del estado de ánimo y un aumento de la energía y actividad (manía) y en otros casos, una disminución del estado de ánimo y una reducción de la energía y actividad (depresión). El tratamiento con litio o estabilizadores del estado de ánimo puede ser eficaz, pero en un estado maniaco no son capaces de ver la necesidad del tratamiento, de manera que la falta de adherencia  al tratamiento es frecuente difíciles mantener.

4. psicóticos: distorsiones del pensamiento y de la percepción, presentan lenguaje incoherente o ilógico, alucinaciones, escuchar voces o recelo excesivo e injustificado.

5. depresivos moderados y graves: aquellas personas que experimentan pérdida de interés, del placer y bajo nivel de energía por periodos de tiempo prolongados.

6. personas con limitaciones en el área cognitiva, de lenguaje, motora y social durante el periodo de desarrollo. Aquí también se incluyen niños con Trastorno de hiperactividad / trastorno por déficit de atención con hiperactividad cuyas características principales son problemas de atención y actividad excesiva.

7. La demencia es un síndrome provocado por una enfermedad del cerebro, generalmente de naturaleza crónica y progresiva. Los familiares pueden notar problemas de memoria, cambios en la personalidad o conducta, confusión, vagabundeo o incontinencia. La demencia no es parte del envejecimiento normal.

8. Los trastornos que resultan de los diferentes patrones de consumo de drogas incluyen la sobredosis de sedantes, intoxicación o sobredosis aguda de estimulantes, consumo perjudicial o de riesgo de drogas, dependencia a la marihuana, dependencia a opioides, dependencia a estimulantes, dependencia a benzodiazepinas y sus estados de abstinencia respectivos.

9. La dependencia de alcohol es un conjunto de fenómenos fisiológicos, conductuales y cognitivos en los cuales el consumo de alcohol asume una prioridad mucho más alta para un determinado individuo en comparación con otras conductas que alguna vez tuvieron un valor mayor.

10. El suicidio es el acto deliberado de quitarse la vida.

11. http://kmarx.wordpress.com/2010/01/25/tesis-sobre-feuerbach-k-marx/

12. (Eaton Joseph (1970)  La soledad del Hombre. La salud mental de los hutteritas. Monte Ávila Editores