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Cuatro noticias, aparentemente disconexas, nos alertan. Dos son nacionales: el aumento de los precios de los alimentos y el inicio del verano o período seco en Venezuela. Las otras dos noticias ocurren fuera de nuestras fronteras: los desplazados por hambre del mundo que subsisten en trabajos y condiciones de vida similares a la de los esclavos del siglo XVI en España y, por último, una noticia un tanto asombrosa. Se trata de una protesta en el Reino Unido en contra de los molinos eólicos de generación eléctrica, por ser sencillamente, antiestéticos.

El fino hilo que enlaza las 4 noticias es: el cambio climático, producto de del modo de vida impuesto a la humanidad por el capitalismo. Aunque la tragedia parece haber tocado la puerta de casi todos los seres humanos, de ser clarísimas las señales, nos seguimos negando a abordar el cambio de sistema.

Todos esperan vislumbrar la salida en los grandes foros mundiales, reuniendo cientos de personalidades en majestuosos eventos. Todos vuelven a colocar sus miradas de desamparo en las cumbres del Foro Económico Mundial, en la cumbre Copenhagen, en la de Cancún y en la próxima en Abril, que será en Río. Todos esperan que el capitalismo se declare incompetente. Pero esa declaración nunca ocurrirá, es imposible, ya sabemos que una clase social no se suicida.

Venezuela podría ser el nuevo escenario de ejemplo, la cumbre permanente, real. El crisol y signo de los tiempos.

EL AUMENTO DEL PRECIO DE LOS ALIMENTOS

Los titulares de los últimos días en los periódicos tradicionales de Venezuela, hablan del aumento de los precios de los alimentos. Según las cifras que manejan, casi un 75% de lo que consumimos en nuestro país es importado. Entonces a primera vista, las causas del aumento de los alimentos en gran medida obedecen a lo que está ocurriendo en el mercado internacional. Pero para comprobarlo señalemos lo que dice la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en su página web: “…Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron un nuevo récord histórico en enero, por séptimo mes consecutivo, según revela la última edición del indice de la FAO para los precios de los alimentos, referido a un conjunto de productos básicos y que analiza mensualmente las variaciones de los precios alimentarios a nivel global… Se trata del nivel más alto desde que la FAO comenzó la medición de los precios alimentarios en 1990. (1)

En este primer párrafo situamos el verdadero origen del alza de los precios de los alimentos en Venezuela. No se trata de las expropiaciones de los grandes latifundios improductivos que el Gobierno Revolucionario está llevando a cabo, ni del falso acoso al mal llamado “sector productivo” privado, que de más está decir, que únicamente presiona para obtener mayor cantidad de divisas baratas para importar y luego hacer de intermediarios especuladores.

Otro documento de la FAO señala: “…se vio con claridad la importancia de contar con información fidedigna y actualizada sobre la oferta y la demanda de los productos agrícolas para hacer frente a imprevistos que pudieran presentarse en los mercados mundiales. Con objeto de abordar la volatilidad de los precios, se consideraron necesarias también una transparencia mayor y una mejor comprensión del papel de los mercados de futuro sobre productos básicos y de las respuestas de los gobiernos...”(2)

Es decir, el capitalismo no puede regularse porque no puede saber a ciencia cierta cuánto produce y cuánto consume. Produce para el mejor postor. No existe forma de poder controlar tantos intereses egoístas. Adicionalmente la fuerza de los mercados especuladores a futuro, no permiten hacer proyecciones a largo plazo.

El último factor que está marcando esta escalada de precios es el clima. Aquí en Venezuela, le decimos “las lluvias”.

La forma tradicional de la agricultura, por estaciones fijas, ya no será posible. La FAO lo corrobora: “…Las proyecciones basadas en el crecimiento de la población y los esquemas de consumo alimentario indican que el cambio climático reducirá, con toda probabilidad, la productividad, la estabilidad de la producción en zonas que ya tienen niveles altos de inseguridad alimentaria. Por lo tanto, desarrollar una agricultura climáticamente inteligente es crucial para lograr las metas de seguridad alimentaria…”(3)

EL GURI OTRA VEZ

Ya va a comenzar el ciclo de verano en Venezuela. El embalse de Guri, conjuntamente con el resto de la fuente hidroeléctrica en el Bajo Caroní, ha iniciado el declive habitual de sus niveles.

El Guri inició el año con una cota de 271,01 metros sobre el nivel del mar (msnm) y a fines de enero ya se ubicó en 269,85 msnm, es decir, bajó 1,16 metros en un mes, según datos extraoficiales.

Es decir, el nivel del embalse registra un descenso de 6 a 7 centímetros por día. Eso significa que se mantiene una exigencia alta sobre Guri para producir energía.

Por si fuera poco, Venezuela se ubica entre los países con el mayor consumo per cápita de electricidad de Latinoamérica por encima de Brasil, Argentina y Chile. Las ciudades venezolanas no están diseñadas para el ahorro. La superpoblación y el hacinamiento exigen un consumo elevado de electricidad. No son viables. Inútiles son los esfuerzos para crear ciudades dentro de las ciudades, pues son insostenibles en el mediano plazo.

NO EN MI PATIO TRASERO

En el Reino Unido un cuarto de la energía proviene de energías alternativas y la mitad de estas, de los parques eólicos. A pesar de los beneficios que estos parques han dado a todo el país, se ha conformado un frente en contra de los parques eólicos, denominado los Nimbyes (abreviación de “no en mi patio trasero”). Por otro lado solo un 30% de las autoridades locales han aprobado la perisología necesaria.

Veamos sus argumentos: “...Son muy grandes…hacen mucho ruido…asustan a los caballos por las sombras de las aspas…una sola aspa es bonita, pero cuando son miles por todo el país me hartan…son unas grandes excrecencias en el paisaje…” (4).

Esta es una muestra de cómo las masas cultivadas en el capitalismo, se oponen a los cambios que benefician a toda la humanidad, por motivos estrechos y particulares.

LOS DESPLAZADOS CLIMÁTICOS LOS NUEVOS ESCLAVOS

Las inundaciones y las tormentas han dañado miles de hectáreas de tierras agrícolas y cultivos en algunas partes del África Austral, y pueden producirse más pues la temporada de lluvia apenas va por la mitad, y la de los ciclones llega a su ápice en febrero. La inseguridad alimentaria ya es crítica y las inundaciones agravan la capacidad de los agricultores pobres (5).

Miles de estos desplazados por el cambio climático y por el hambre se encuentran en plantaciones para los supermercados en España. Realizan trabajos en condiciones de esclavitud similares a las del siglo XVI. Viven en chozas hechas de cajas viejas y láminas de plástico,  sin servicios sanitarios ni acceso a agua potable. Acosados por su situación de ilegalidad, el  salario que reciben es menos de la mitad del salario mínimo legal y se les amenaza con ser reportados a la policía si se quejan. Si salen de las zonas donde son confinados, son acosados por la policía.

Los grandes agricultores argumentan que los supermercados han reducido sus márgenes de ganancia durante la crisis, que los costos de los combustibles y fertilizantes han subido y que no tienen más remedio que recortar los salarios, que es el único elemento de los costos de producción que pueden controlar (6). 

SOLO AQUÍ EN VENEZUELA, PUEDE DARSE

La oportunidad que tiene la Revolución Bolivariana de dar el ejemplo al mundo, es única y es el momento. Solo aquí, podemos demostrar que a pesar de ser el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, somos capaces de reducir el consumo de gasolina y de electricidad. De cambiar nuestra forma de vivir y de trabajar.

Imaginemos el impacto positivo en la conciencia de los venezolanos si fuésemos capaces de implantar medidas permanentes de ahorro. Que la justificación de esa campaña de ahorro, se titulara con algo así como: Ahorremos gasolina por los desplazados climáticos del África Austral, o, Ahorramos gasolina para que el precio internacional de los alimentos no aumente.

Su justificación, su explicación, llamaría al debate, saldríamos de la inercia. Los espíritus buscarían respuestas en la Revolución, en el Socialismo, sólo ella tendría la justa respuesta.

Sería un relámpago en la noche para la mentalidad derrochadora a la que estamos acostumbrados.

Relacionaría a nuestros damnificados climáticos con los damnificados climáticos del mundo.

El enemigo a combatir tendría nuevas formas. Sería en primera instancia el capitalismo trasnacional, luego el capitalismo nacional en su versión de empresarios “socialistas” o empresarios escuálidos, y finalmente el enemigo más cercano: nosotros mismos.

Los productores de alimentos en Venezuela no son los empresarios de Fedeindustria, Fedenaga, Conindustria, que presionan al gobierno para implantar su sistema de precios y mayor cantidad de divisas baratas para importar. Los verdaderos productores de alimentos se encuentran hacinados en los inmensos cerros de Caracas, pues llegaron allí por el éxodo campesino de la cuarta república. Esos verdaderos productores, que dejaron de ser campesinos y cuyos hijos se marginalizaron, están a la espera. Saben que algo anda mal y quieren salir de su laberinto, esperan por la dirigencia revolucionaria.

Construir ciudades dentro de las ciudades, pareciera ser una opción atractiva en este momento. Pero las ciudades tal como están hoy día, están rebasadas y colapsadas. Debemos vislumbrar otra forma de vivir, de organizarnos. Redefinirnos como sociedad pareciera no ser electoralmente favorable, podrían surgir nimbyes criollos aquellos que no quieren los molinos en sus patios traseros porque son feos, podrían surgir egoísmos suicidas. Pero es nuestra única opción de sobrevivir como revolución y como especie.

Fuentes:

  1. http://www.fao.org/news/story/es/item/50538/icode/
  2. http://www.fao.org/docrep/013/al969s/al969s00.pdf
  3. Agricultura “climáticamente inteligente” (2010). FAO
  4. http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2011/feb/04/wind-farms-nimbyism
  5. http://www.fao.org/news/story/es/item/50708/icode/
  6. http://www.guardian.co.uk/business/2011/feb/07/spain-salad-growers-slaves-charities?intcmp=239