
A continuación analizaremos dos informes recientes relacionados con la administración de desastres. El primero se titula: ,La Reducción de riesgos de desastres, un desafío para el desarrollo, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para el desarrollo (1). Y el segundo se titula: Riesgos Globales 2011, elaborado por el Foro Económico Mundial (2).
El primero argumenta estadísticamente la relación proporcional que existe entre el desarrollo capitalista y la tendencia alcista de desastres naturales. En vista de que esa tendencia es irreversible, el sistema sólo puede ofrecernos una solución: un pago en caso de que un desastre natural nos alcance. Ante los oídos de nosotros los comunes, esto suena muy extraño. Los pobres seremos indemnizados post morten y los capitalistas causantes del desequilibrio del planeta, podrán enriquecerse por un tiempo más.
Es así que el segundo informe, publicado a mediados de enero, es una antesala a lo que se discutió en Suiza, en la reunión anual de Foro Económico Mundial, entre los días 26 y 30 de Enero del 2011. En esta reunión, las mayores aseguradoras y reaseguaradoras del mundo, intentan hacer de la desgracia de millones de damnificados o “desplazados climáticos” un nuevo y gran negocio.
Luego haremos un alerta a la revolución, veremos cómo estos lineamientos del gran capital ya han llegado a nuestras costas.
Finalmente, veremos las características que la misma Organización de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) hace de las sociedades con capacidad de resistencia ante los embates de la naturaleza.
LA YUNTA CAPITALISMO - DESASTRES
La base de datos internacional sobre desastres (EMDAT), creada por el Centro de Investigación de Epidemiología de los Desastres (CRED) y la Oficina de Asistencia para Casos de Desastre en el Extranjero (OFDA), define como desastre a cualquier evento que denuncie más de 10 muertos, mas de 100 damnificados en el que se solicite la ayuda internacional, o se declare estado de emergencia nacional. Con esta definición de desastre, hicieron una relación histórica de desastres por año, desde 1900 hasta el 2000.
El resultado fue el siguiente:

La gráfica apunta a una tendencia alcista, donde los desastres aumentaban mientras la economía mundial capitalista crecía. Los procesos de desarrollo capitalista modificaron irreversiblemente la naturaleza. Por ejemplo, la transformación de los manglares costeros en zonas de cultivo intensivo de camarones en varios litorales tropicales de Asia sudoriental y América del Sur, ha aumentado el nivel de las amenazas locales debido a la erosión de la costa y la pérdida de la barrera de protección que ofrecían los manglares. O la mayor demanda energética que exige el crecimiento de los centros urbanos, o los traslados internacionales de desechos peligrosos, son procesos que han aumentado la complejidad de las amenazas, eso sin incluir las emanaciones de CO2 a la atmósfera. Es decir, no es posible pensar en la disminución de los desastres. A partir de ahora el hombre moderno, volverá a sentir el mismo miedo a la naturaleza que sintió el hombre primitivo.
EL NEGOCIO DE LAS ASEGURADORAS
Según el Foro Económico Mundial (FEM), el mundo globalizado se enfrenta a problemas cada vez mayores debido a la amenaza y el impacto de eventos desastrosos y tal como estamos organizados como planeta, no podremos resistir a las crisis que se avecinan.
Señalan la disparidad económica entre ricos y pobres como el principal origen de riesgos, aunque no indican que el origen de ello es el capitalismo.
Por otra parte, no analizan la influencia del sistema capitalista como modificador del clima. Evaden este problema central, diciendo únicamente que los desastres climáticos son un factor que podría limitar la abundancia de alimentos, agua y energía. Es decir, colocan el cambio climático como un problema lateral, que genera conflictos en la población por escasez de productos básicos. Para ellos este no es un problema vital.
Sin embargo, aunque el clima no está en el centro de sus prioridades, aprovechan de plantearnos algunas soluciones para este “pequeño inconveniente”. Proponen algunas medidas monetarias, o lo que ellos llaman transferir el riesgo. ¿A quién? a las grandes compañías aseguradoras.
Proponen los micro-seguros para los agricultores en los países donde el seguro tradicional es inaccesible.
Pero esta solución monetaria no es una puntada al azar. El FEM, fue asesorado por la segunda aseguradora más grande del mundo, la Swiss Re, quienes han identificado que existen cerca de 4 mil millones de personas de bajos recursos fuera de la asistencia social, y que en caso de poder ser captados por los seguros privados con anuencia de los gobiernos nacionales, representaría magnífico negocio de 40 mil millones de $.
Ante los cambios climáticos estas grandes compañías nos señalan soluciones monetarias como las siguientes: “…A mediados de 2009, el Gobierno Municipal de Beijing suscribió un acuerdo de cobertura de catástrofes con reaseguradoras globales como parte del programa de seguros agrarios financiado por el Estado…las aseguradoras se responsabilizarán de pérdidas menores al 160% de la prima anual. Las reaseguradoras asumirán las pérdidas de entre 160% y el 300%, y aquellas superiores al 300% serán cubiertas por la reserva del Gobierno…”(3).
Estos lineamientos del capitalismo, no tardaron en llegar a Venezuela. Es por eso, que Manuel Cipriano Heredia, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos privados (Fedenaga) solicitó al Ejecutivo replantear la vigencia del seguro agrícola, el cual considera debe ser incluido en las leyes especiales que se están dictando en el marco de la habilitante.
Ante la emergencia por las lluvias en Venezuela, producto del cambio climático mundial, el capitalismo nos plantea salidas netamente financieras. Los lacayos nacionales siguen la zenda del suicidio.
LAS SOCIEDADES QUE SOBREVIVIRÁN
El informe del PNUD, señala varios ejemplos de sociedades y la forma en que se enfrentan a los desastres naturales. Pero dos de ellas nos llaman poderosamente la atención: Mongolia y Cuba. Veamos.
En Mongolia durante el período socialista, los colectivos pecuarios constituían importantes redes de organización y al mismo tiempo el Estado les brindaba protección social. A comienzos de los años noventa, cuando en Mongolia se inició el proceso de liberalización, se suspendieron casi todas las medidas de seguridad social y perdieron sus prácticas organizativas.
Las fuertes nevadas llamadas “Zud” entre 1999 y 2001, asolaron a Mongolia dejando un saldo de millones de animales muertos, con la consiguiente amenaza para los medios de vida y la seguridad alimentaria de este país predominantemente pastoril. El resultado fue uno de los peores desastres que haya sufrido Mongolia en toda su historia.
El segundo ejemplo es Cuba. Contrariamente a lo que uno esperaría, está clasificada como de muy baja vulnerabilidad a los ciclones tropicales, a pesar de que una considerable proporción de su población está expuesta a esa amenaza. La explicación que nos da el PNUD es la siguiente: “…Considerando las dificultades económicas del país, la tendencia de baja vulnerabilidad a los ciclones tropicales, parece especialmente sorprendente. En parte, la explicación radica en las políticas sociales imperantes en Cuba y la labor de preparación para los casos de desastre. Cuando se informa de los desastres que han azotado a la isla, se mencionan inevitablemente grandes pérdidas económicas y de infraestructura, pero pocas pérdidas de vidas humanas. En 2002, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) informó que los huracanas Isidore y Lili habían atravesado la isla con un intervalo de dos semanas. Pero gracias a la buena organización de los procedimientos de evacuación y alojamiento, no se informó de muertos ni heridos”…
La Revolución Bolivariana debe sentar precedentes, es necesario ser, construir una sociedad armónica con la naturaleza, que sirva de ejemplo para el resto de la humanidad, ahora más que nunca las soluciones son planetarias, no hay solución individual, ni de un país aislado, la especie está en peligro.
Empecemos por mostrar cordura en el consumo eléctrico y de gasolina, desconcentrar las grandes ciudades, en vez de seguir concentrándolas, disminuir la venta de vehículos y mejorar el transporte público, fortalecer la organización social y estar alertas ante las soluciones engañosas, hipócritas del capital asesino, como las de Fedenaga.
Fuentes:
(1) La reducción de riesgos de desastres, un desafío para el desarrollo (2004) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Dirección de Prevención de Crisis y de Recuperación (www.undp.org/bcpr)
(2) Riesgos Globales 2011, Sexta Edición. Foro Económico Mundial (http://riskreport.weforum.org/)
(3) Microseguro: protección contra el riesgo para 4 mil millones de personas (2010). Swiss Re, Compañía Suiza de Reaseguros, Economic Research & Consulting
(4)Agro productores avalan condonación de deuda y exigen que no se politice. Diario El Mundo, Sección Economía y Negocios 26 de enero 2011