
En plena campaña presidencial del 2008, estalló la crisis financiera. Mac Cain suspendió brevemente su campaña electoral para dedicarse al tema de la crisis junto a su partido, el partido Republicano. Por su parte, Obama, aprovechó la mala gestión de Bush y su baja popularidad como trampolines para llegar a ser el siguiente Presidente de los Estados Unidos. Se erigió como el adalid de la esperanza. Su eslogan electoral fue, «Yes, we can (Sí, podemos)»,
Bush declaró reiterativamente antes de terminar su período presidencial, que ambos partidos alcanzarían un acuerdo en un corto plazo. Y así fue. El Plan de rescate, apoyado por demócratas y republicanos del Senado y de la Cámara de Representantes, se centró en la compra de la deuda de “mala calidad” de los bancos, y algunas medidas secundarias como rebajar los sueldos a los directivos de los bancos o aumentar los impuestos a aquellos que ganaran más de 500 mil dólares.
Obama toma el poder, con un plomo en un ala, producto del pacto demócrata-republicano, y en la otra ala, la deuda social post crisis financiera. Intenta alzar vuelo, tal como lo había prometido en su campaña electoral. Cumple con el Plan de Rescate de la Banca pero al mismo tiempo intenta algunas reformas sociales para paliar el descontento de las mayorías.
Desde Theodore Roosevelt en 1912 a Bill Clinton, todos los mandatarios habían fracasado en conseguir la aprobación de proyectos que significaran una cobertura médica para todos, por parte de los órganos legislativos. Esto nos da una medida de lo bien instalada que se encontraba la dominación capitalista dentro de los Estados Unidos. Sin embargo, se abrió una pequeña brecha para que Obama, en plena crisis financiera, aprobara la reforma sanitaria que otorgó seguro médico a millones de estadounidenses que no poseían cobertura privada. De igual forma, esta reforma puso límites a las aseguradoras, entre ellos, prohibirles que dejaran de prestar servicios por enfermedades preexistentes a niños o que eliminaran la cobertura a causa de contraer alguna enfermedad crónica.
Otras reformas que Obama y los demócratas intentaban implementar pero que no llegaron a ser aprobadas fueron:
1.- Otorgar incentivos económicos por reducir emisiones de carbono. Un mecanismo conocido como cap and trade, que de haberse aprobado hubiera involucrado la compra de bonos de carbono a plantas eléctricas, industrias y vehículos. Pero el sistema se defendió a través de los republicanos quienes hicieron oposición argumentando que se trataba de un impuesto nacional energético y un asesino del empleo.
2.- Financiar la sustitución de combustibles fósiles.
3.- Revisar el sistema educativo para hacerlo más robusto, etc.
Como vemos Obama, lejos de querer cambiar el sistema, buscaba ejecutar algunas reformas que oxigenaran el desprestigio del aparato gubernamental en la opinión pública nacional. Sin embargo, como el capitalismo no puede combatirse con reformas, comenzó a ser acusado de excesivo intervencionismo del Estado. Aunque brevemente, el laissez-faire (déjalo como está, déjalo ser), estaba siendo interrumpido.
Los aparatos publicitarios comenzaron a moverse contra quien había sido su paladín hasta hacía unos meses. La nueva campaña electoral movilizó matrices de opinión cuyo centro era convencer a la mayor cantidad de personas que sus intereses y la defensa de sus «libertades» frente al estatismo de Obama, eran una misma cosa. Así por ejemplo el republicano Newt Gringrich, quien aspira a ser candidato a las presidenciales de 2012, llegó a asegurar cosas tan absurdas como que «la maquinaria socialista y laica» de Obama está debilitando los valores americanos.
El inconciente irracional de las masas americanas respondió sin mayor resistencia a esta campaña de desprestigio. Sus efectos no se hicieron esperar en las pasadas elecciones de Noviembre, donde se eligieron los siguientes cargos:
|
Número de cargos que existen |
Número de cargos electos en Noviembre 2010 |
Años de mando |
Senado |
100 |
37 |
6 |
Cámara de Representantes |
435 |
435 |
2 |
Gobernadores |
50 |
37 |
4 |
Los resultados fueron los siguientes:
COLOCAR ESQUEMA DEL SENADO
COLOCAR ESQUEMA DE LA CAMARA DE REPRESENTANTES
COLOCAR BARRA CON PORCENTAJES DE GOBERNACIONES
El mapa de la correlación de fuerzas de poder entre demócratas y republicanos de estas elecciones luce así:
COLOCAR MAPA ROJO, AZUL AMARILLO
VIRAJE A LA DERECHA
Muchos podrán decir que demócratas y republicanos tienen la misma ideología, son la misma cosa. Que es un equivalente a un Pacto de Punto Fijo pero gringo. Lo que es importante analizar aquí, es la tendencia hacia el fortalecimiento de las fuerzas conservadoras en los próximos 6 años. Obama no respondió a las expectativas de las transnacionales y osó a tocar ligeramente sus intereses. Todas las reformas que estaban en curso serán detenidas, en lo que ellos mismos han llamado un juego “trancado”.

Como vemos en el mapa de correlación de fuerzas, los republicanos dominan la mayoría del territorio estadounidense. No conformes con ello, han impulsado un movimiento llamado Tea Party o Partido del Té. Entre las creencias no negociables de este grupo están:
- Los inmigrantes ilegales deben permanecer ilegales pues nada cambia su condición.
- El empleo debe otorgarse en favor de los nacionales.
- Un fuerte poder militar es esencial.
- La posesión de armas es sagrado.
- El Gobierno debe ser reducido a su mínima expresión.
- El gasto público que genera déficit debe eliminarse.
- Los planes de rescate y estímulo son ilegales.
- Deben reducirse los impuestos sobre la Renta Personal y de negocios.
- El inglés debe ser el idioma básico.
- Los valores tradicionales de la familia (autoritaria) deben fomentarse.
En Carolina del Sur, Jim DeMint, figura central del Partido del Té, logró un triunfo para refrendar su asiento en el Senado. Es conocido como el “hacedor de reyes” por su papel en la designación de los candidatos triunfadores. Fortaleció su imagen entre los conservadores por sus posturas antiinmigrantes y por su llamado a radicalizar el Partido Republicano.
En Kentucky, Rand Paul fortaleció la posición del Partido del Té al derrotar al procurador estatal demócrata, Jack Conway. En su discurso ganador subrayó los principios económicos que postulan un gobierno limitado y presupuestos balanceados.
La victoria más resonante fue la de su candidato al Senado por el estado de Florida, Marco Rubio. Por su carisma y juventud, muchos lo describen como el Barack Obama hispano y republicano. Pero este personaje que anuncia el recrudecimiento del fascismo estadounidence y mundial, apoyó la polémica Ley SB 1070 del estado de Arizona -que criminaliza la inmigración ilegal-, propuso que el inglés sea el único idioma en el país, se opuso al Dream Act -ley que les hubiera permitido a los estudiantes indocumentados ir a la universidad-, está en contra de darles la ciudadanía a hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en este país y es partidario de tener una mano dura contra Cuba. Y por añadidura con Venezuela.