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Varias consignas se han instalado en el colectivo bolivariano sin mayores explicaciones. Tenemos por ejemplo: o inventamos o erramos, que nuestra revolución es inédita y autóctona, que no debe copiar ni parecerse a modelos comunistas fracasados, que la teoría nos llevará a modelos trasnochados, que siempre el pueblo es sabio y sabrá qué hacer.

Todas estas afirmaciones quieren dar respuestas pragmáticas y rápidas a problemas que agobian a millones de pobres hace cientos de años, sin detenerse a identificar el centro generador de miseria.

Enfilar armas contra ese centro, remueve los miedos ancestrales del esclavo que llevamos dentro. Es el mismo miedo a profundizar, que nos llevaría a entrar en contradicción con nuestra forma de vivir, en contradicción con el mundo que nos rodea y nos llevaría a quedarnos momentáneamente solos, y decimos momentáneamente, porque millones esperan intuitivamente por la demostración y la guía de que es posible construir el Socialismo.

Sin embargo, en el fondo surgen algunas dudas:

¿Puede realmente separarse la teoría política de los planes puestos en práctica?, ¿los resultados de estos planes y su ejecución son independientes de la conciencia de la población?

Aunque la teoría política es generada e impulsada por pequeños grupos, la realización y construcción está dada por las mayorías, y es por eso que la implementación de las teorías políticas deviene en diferentes tipos de conciencia. Demos algunos ejemplos.

Teoría de la autogestión obrera: esta teoría también es llamada control obrero y propone que la propiedad de los medios de producción, es decir, la propiedad de las fábricas y de los centros de trabajo, sea transferida a colectivos de trabajadores, bien sean sindicatos, gremios o consejos de obreros. Esta transferencia de propiedad generalmente se da luego del quiebre legal o fraudulento de una unidad productiva. De esta forma se generan o recuperan empleos y se libera al Estado (sea burgués o revolucionario) de las cargas administrativas. Finalmente las empresas distribuyen las ganancias entre los trabajadores y se designa un porcentaje de las ganancias a bienes sociales a las áreas aledañas.

Praxis de la teoría de la autogestión obrera: Una vez que el Estado financia el arranque de la fábrica, los propietarios nuevamente tendrán la posibilidad de tener empleados asalariados. Si el sistema económico hegemónico es capitalista, los obreros propietarios se convierten en empresarios y se enfrentan a la competencia del mercado. Si el sistema hegemónico es socialista, las fábricas administran aisladamente sus presupuestos de espaldas al resto de la sociedad. El sentido de pertenencia social se pierde y pone en riesgo la senda socialista y retorna tarde o temprano al capitalismo.

Teoría de apoyo al capital privado para crear una burguesía nacional que apoye la llegada del Socialismo: según esta teoría los empresarios poseen la capacidad de ser innovadores, aumentar la productividad e impulsar el progreso tecnológico. Es por ello que las burguesías son agentes dinamizadores del desarrollo.

Praxis de la formación de burguesías nacionales: debido al impacto petrolero en nuestro país, las burguesías tienden a consolidarse en el sector financiero. Como ramificaciones de la anterior, se conforman monopolios en los sectores industrial, comercial, construcción, importación y agro industrial. Sus integrantes independientemente de su origen social, reproducen los valores del modelo norteamericano. Lejos de ser dinamizadores, las burguesías nacionales criollas tienen las siguientes características: altos costos de producción, importadores de materias primas, equipos y tecnologías, escasa absorción de mano de obra, piden exoneración de pago de impuestos y toda clase de subsidios, explotación de los trabajadores y el pago de salarios es bajo.

En las últimas décadas se han mantenido los grandes grupos económicos: Vollmer, Machado Zuloaga, Blohm, Phelps, Branger, Zingg, Velutini, Cisneros, Mendoza, Capriles, etc.

Su carácter monopólico los coloca frente al Estado en pugna política permanente en defensa de sus privilegios y del sistema capitalista. Nunca apoyaron al Socialismo, ni existirá un factor burgués revolucionario en Venezuela.

Teoría de pacto de caballerosidad capitalista y socialmercado: esta teoría tiene planteamientos como los de Marshall: “…El hombre rico cooperaría más con el Estado, para aliviar el sufrimiento de quienes sin tener culpa propia son débiles y padecen…Bajo tales condiciones el pueblo generalmente estaría tan bien alimentado y tan verdaderamente educado que la tierra le sería un lugar placentero para vivir. Allí los salarios aumentarían a cada hora, pero el trabajo no resultaría costoso. El capital no estaría ansioso por emigrar, aun cuando le impusieran impuestos para fines públicos; a los acaudalados les gustaría vivir allí; y así el verdadero socialismo basado en la caballerosidad, se mostraría por encima del temor de que algún país pudiera moverse más rápido que los demás para no verse desprovisto de capital. El socialismo nacional de este tipo podría estar lleno de individualidad y elasticidad. No habría necesidad de las cadenas de hierro de mecánica simetría que Marx postuló como necesarias para sus proyectos internacionales…” (Marshall, Alfred (1963) Principios de economía. Madrid. Aguilar). Luego de pactada la caballerosidad entre los capitalistas de la producción, la distribución de los productos se daría en forma regulada para proteger a los consumidores.

Praxis de la caballerosidad capitalista y el socialmercado: la caballerosidad entre capitalistas ha quedado enterrada en las guerras mundiales, no es posible la piedad entre capitalistas.

Por otro lado, el subsidio de los productos para las masas desposeídas, deja en ellas el sentimiento de rapiña, “de que hay que aprovechar”. Se comprueba en la actitud de saqueo controlado, en los establecimientos donde se ofrecen productos baratos.

Las teorías no revolucionarias se caracterizan por dejar intactas las formas y relaciones del trabajo. A lo sumo sólo logran otra distribución de la renta o una nueva distribución del trabajo entre las personas.

La realidad es el verdadero filtro de si la teoría aplicada funciona o no, es la prueba contundente de si estamos rompiendo las estructuras o las estamos conservando. La realidad está unida inseparablemente a los pensamientos y las acciones de los individuos.

Siendo así, el financiamiento de formas económicas capitalistas con la renta petrolera, no tendrán jamás como resultado una moral solidaria y mucho menos los que trabajen en esas unidades productivas, apoyarán electoralmente ninguna propuesta socialista.

De igual forma, las nuevas leyes que rigen formas organizativas cuyo móvil es el lucro, tampoco engendrarán formas económicas socialistas.

TEORIA Y PRAXIS REVOLUCIONARIA

La llamada praxis revolucionaria debe tener como fin el derrocamiento de las estructuras sociales capitalistas, a través de la acción o movilización de las masas. Esta movilización sólo es posible al incluir el trabajo y orientarlo con una teoría cuya función sea negar al capitalismo.

La Teoría de los medios de producción administrados por el Estado Revolucionario: propone que el Estado Revolucionado impregnado de la ideología de los obreros, asume control de las fuerzas productivas, las organiza y las potencia a través de la planificación central. Los productos y ganancias son distribuidos de acuerdo a las necesidades de las mayorías.

En la tesis sobre Feuerbach, Marx nos dice:

“…Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad, el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla en la práctica…

 …la coincidencia entre la modificación de las circunstancias y la actividad humana sólo puede conseguirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria...”

Es decir, que sólo cuando el trabajo de los bolivarianos (o de cualquier sociedad en la búsqueda del Socialismo) sea capaz de cambiar el capitalismo hegemónico y el egoísmo, podremos decir que estamos en la praxis correcta, en la verdadera práctica revolucionaria.

Según Marx, la única manera de generar conciencia socialista en las masas es transformándolas mediante un movimiento práctico, mediante una Revolución. La Revolución no sólo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque sólo a través de una Revolución los excluidos tienen la posibilidad de salir del cieno en que se hunden y de volverse capaces de fundar la sociedad sobre nuevas bases.

Mientras no se lleve a cabo una verdadera Revolución habrá una gran resistencia para lograr que grandes masas llevadas a la miseria extrema por el capitalismo, se decidan a trabajar por motivos que trasciendan a su supervivencia.

El Socialismo no es estado ideal y fijo al que ha de sujetarse la realidad. Es un movimiento real que anula y supera el estado actual de las cosas.