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A continuación realizaremos una entrevista imaginaria a Ángel Arcos Bergnes, basándonos en su libro Evocando al Che *.

Arcos se desempeñó como Director de Personal, cuando el Che fue Ministro de Industrias en Cuba en los años 1962-1964.

Enfocaremos esta entrevista, en el tema de las sanciones disciplinarias. Tomados de la mano de estos dos revolucionarios: El Che y Arcos, nos daremos cuenta, que efectivamente, son necesarias las sanciones dentro del Socialismo, pero que su función es en esencia, diferente a las aplicadas en el sistema capitalista. Su efecto moralizador en la sociedad y en el individuo, busca construir una nueva moral ante el trabajo y ante la vida.

Debate Socialista (DS): Antes de entrar en el tema de las sanciones y la disciplina revolucionaria, tenemos una curiosidad. Conocemos por referencias de libros que el Che era un dirigente sumamente crítico y exigente. ¿Cómo hacía usted para lidiar con un jefe que estaba cada día pendiente de los mínimos detalles de su trabajo?

Arcos: El Che consideraba que la calidad era una obligación moral del obrero socialista, porque iba a ser consumido por el pueblo, a quién él se debía, entre los que se incluían su familia y él mismo. Sin embargo, antes de sus durísimas críticas, de vez en cuando nos rezaba aquel pensamiento martiano que dice: …”Criticar, no es morder, ni tenacear, ni clavar en la áspera picota, no es consagrarse impíamente, a escudriñar con miradas avaras en la obra bella los lunares y manchas que la afean; es señalar con noble intento el lunar negro, y desvanecer con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella”…Así que entre ese pensamiento y las críticas del Che, yo siempre estaba en una especie de sorpresa, porque el instinto automático que uno tiene ante la crítica, es el de defenderse.

LA DISCIPLINA PARA LA CONSTRUCCIÓN SOCIALISTA

DS: Superada la etapa de toma del poder y ya en la fase de construcción de una revolución, entendemos que la disciplina toma otro aliento, otras formas. ¿Cómo hicieron dentro del Ministerio y en general dentro del Gobierno Revolucionario, para establecer normas de disciplina y cumplimiento?

Arcos: Creamos una Comisión Disciplinaria Administrativa con el propósito de depurar, mediante un procedimiento sencillo, las responsabilidades administrativas derivadas del incumplimiento injustificado de las tareas; de negligencias en la tramitación de asuntos de relativa importancia y de indisciplinas opuestas a las normas de conducta y moralidad revolucionaria, en que pudieran incurrir el personal dirigente.

DS: ¿A quiénes definían ustedes como dirigentes?

Arcos: Teníamos en esa categoría de dirigente, desde los viceministros hasta los jefes de sección a nivel de empresas y los administradores.

DS: ¿Y era una sola Comisión para toda la administración pública?

Arcos: No. Cada nivel tenía su comisión. Por ejemplo a nivel de empresa se llamaba Comisión disciplinaria Administrativa de Empresa.

DS: ¿Cómo actuaban esas comisiones?

Arcos: Cuando se detectaba una falla cometida, se elaboraba un informe que debía tener pruebas documentadas. Se reunía la comisión y señalaban un día y una hora para citar a los involucrados, los afectados y los testigos. Se levantaba un acta y al terminar, la comisión deliberaba si existía o no responsabilidad sobre los acusados, así como la sanción a imponerse según la gravedad.

DS: ¿Cuál era la escala de sanciones?

Arcos: La escala de penalidades era la siguiente: de cinco días a un mes de suspensión de empleo y sueldo; de cinco días a un mes de pérdida de haberes sin abandonar el cargo; de quince días a seis meses en un trabajo de inferior calificación y sueldo; y de un mes a un año en el Centro de Rehabilitación de Ubero Quemado (Guanahacahibes).

DS: Mucho se ha escrito de forma tergiversada a cerca de Guanahacahibes, comparándolo con métodos de campo de concentración nazi y en otros libros ni siquiera se menciona, algo así como que no existió nunca. Usted era el Director de Personal del Ministerio de Industrias en 1962. Cuéntenos a cerca de este Centro.

Arcos: Entre mis funciones estaba controlar a los compañeros que se encontraban sancionados en Guanahacahibes. Para mí, esta tarea resultaba un poco singular, por lo que se hablaba de este centro. Según las murmuraciones, todo era un misterio. ¿Cómo se habrá instituido?, ¿de quién había sido la idea?, ¿a quiénes se sancionaba?, ¿por qué?, ¿qué hacían en este lugar? Eran todas meras especulaciones. Conocí de primera mano que se hacía allí, develando mitos y leyendas.

Guanahacahibes es la península más occidental de la Isla. Es un  territorio de inmensos bosques junto a la playa. Por su condición natural abundan venados, ganado cimarrón, colibríes, cotorras, puercos, perros jíbaros, tejones, reptiles, millones de mosquitos y jejenes. El viaje por tierra desde la ciudad de La Habana hasta allí, es de cinco a seis horas.

El Che solía llamarlo, Centro de Autoeducación, donde los cuadros superan deficiencias y errores de la “vida vieja”. Cuando el Ministerio de Industrias detectaba a un compañero deficiencias y problemas de disciplina, violación de normas éticas, casos de nepotismo, irresponsabilidades, malas decisiones por superficialidad, se analizaba el caso y se proponía una sanción. Si se aprobaba el compañero era sustituido de sus funciones administrativas y se le rebajaba el sueldo al mínimo. La Dirección de Personal se ocupaba entonces de atender a la familia para que no careciera de lo necesario. Al compañero se le entregaba una carta que presentaba al director del centro Guanahacahibes a su llegada. Al regreso, después de haber cumplido la sanción, el compañero traía un informe sobre su conducta y su trabajo en el centro.

DS: Entonces Guanahacahibes ¿era como una cárcel?

Arcos: No. Los compañeros que habían cometido algún tipo de delito, como malversación, robo, fraude, desvío de recursos, apropiación, etc., se les enviaba a los tribunales. Los que falseaban datos económicos o de producción eran considerados por el Che como estafadores en potencia.

DS: ¿Cuál es la diferencia entre la cárcel y Guanahacahibes?

Arcos: Bueno, lo primero es que la medida de traslado al centro era voluntaria. Si el compañero no aceptaba, no iba, pero tenía que abandonar el Ministerio. Claro, habían muchos casos en los que aceptaban la pena por disciplina, pero sin entenderla. Entonces cumplían su sanción y al regresar, la habían interiorizado y comprendido. Al retornar del centro, la persona volvía a su puesto habitual de trabajo. El Che insistía en que una vez cumplida la sanción no se podía atacar a ese cuadro con la falla cometida, porque aquella había sido una deuda saldada con la sociedad.

Sus actividades estaban vinculadas con el trabajo manual. Por ejemplo cortar árboles, construir las instalaciones, fabricar botas, cuidar los cerdos y gallinas, ordeñar 5 o 6 vacas, atender los panales de abejas y huertos. Recibían clases de superación y conformaban círculos de estudio. Además por estar tan cerca de la costa, construyeron trincheras de defensa y hacían guardia con fusiles en la frontera de la zona.

DS: ¿Qué argumentos tenía el Che para la creación de este Centro de Autoeducación?
Arcos: El Che decía…”esto es una escuela de conciencia y también una demostración de lo que se puede hacer en un sitio aislado cuando se trabaja…a veces los árboles tapan el bosque y el peligro de una revolución es que los problemas y accidentes urgentes nos impidan ver el objetivo final que es hacer una sociedad nueva. Esto está ligado a lo que nosotros pensamos sobre la construcción de la Nueva Sociedad y el desarrollo de la conciencia…Allí van los que cometen transgresiones contra la moral socialista, siempre y cuando no sea un delito. Los que cometen delitos van para la cárcel”...

EL TRATAMIENTO A LOS CUADROS SUSTITUIDOS

DS: Cuando un cuadro político debía ser irremediablemente removido de su cargo, por variadas causas ¿Cuál era el trato que le daba el Che?

Arcos: En las ocasiones en que un cuadro integrante de su consejo de dirección era sustituido, el Che le daba un tratamiento personal. Comenzaba por reunirse con él y dedicarle el tiempo necesario para analizar las causas que motivaron su democión. Conocí muchos casos en que los compañeros manifestaron haber recibido un mejor trato del Che que el que había recibido de su jefe directo. Muchas veces por la falta de autocrítica de los organismos, el compañero no entendía las razones por las que había sido sustituido. En estos casos se hacía muy difícil la comprensión.

Para el Che, el tratamiento al hombre y en específico a los cuadros fue siempre de vital importancia. Fue muy preocupado por el tratamiento de los cuadros, por considerarlos columna vertebral de la Revolución.

* Evocando al Che (2009), Arcos Bergnes, Ángel.  Instituto Cubano del Libro, Editorial de Ciencias Sociales, Ciudad de la Habana, Cuba (editorialmilubarte.cult.cu)