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GABRIEL: “… Cuando yo era niño, me daba rabia cuando había hecho la tarea, con los regaños de mi mamá, con huecos en las hojas de tanto borrar y al día siguiente cuando llegaba al salón… ¡ay, no!, se me había quedado en la casa. Las maestras ya no me creían.   Muchas veces me pasaban al frente del salón, para mostrarme como ejemplo de todo lo que no se debía hacer.

Recuerdo como una pesadilla el día que le dije a mi papá que había raspado el año. Era el segundo año de bachillerato y la consagración de mi desastre como estudiante. Yo no quería ser yo.

No entiendo por qué todo lo relacionado con el estudio me cuesta más que a los demás.   Siempre fue difícil concentrarme durante un lapso de tiempo y hoy es todo un reto que pocas veces cumplo”...

 MÓNICA: “ …Tenemos un hijo de 6 años que es muy tremendo. En la primera escuela lo expulsaron por que era muy violento y le pegaba a sus compañeritos.

Hace dos años lo cambié de colegio y un día nos llamaron para preguntarnos si alguna vez le habíamos detectado algún trastorno. A los quince días nos citaron a una reunión con unos especialistas y nos dijeron que el niño tiene hiperactividad y déficit de atención.

Comenzamos a entender su comportamiento, el por qué teníamos tantos problemas con él en casa. Ahora el niño le recetaron unas pastillas que le han venido muy bien, estamos en terapia y todo marcha fenomenal”…

En esta época del año, todos los padres nos cuestionamos en cuanto a la crianza de nuestros hijos. Las notas finales y la boleta parecieran ser un primer indicativo de si estamos o no, haciéndolo bien.

Los monólogos iniciales de Gabriel y Mónica, son dos casos muy frecuentes de cómo el sistema capitalista fracasa en la construcción del ser humano, aún a pesar de nuestros esfuerzos   individuales.

Pero, ¿es acaso la crianza un problema de voluntad, psicólogos, buenos colegios, tareas dirigidas y actividades extracurriculares?, ¿dónde comienza a manifestarse el naufragio, la fragmentación social?

A continuación estudiaremos los resultados de recientes estudios que demuestran la influencia que tienen las interacciones madre-hijo en los primeros años de vida. Veremos cómo el sistema capitalista, en su afán de lucro, es capaz de mutilar para siempre las funciones psíquicas de la especie humana.

QUIÉN FUNGE DE MADRE EN EL CAPITALISMO

Durante décadas las mujeres han batallado por igualar sus derechos con los hombres. Lograron su derecho al voto, ingresaron a las universidades, pudieron divorciarse en caso de que no funcionaran sus relaciones, y hoy día compiten por salarios y posiciones políticas.

Al mismo tiempo que libraban estas batallas, las familias se redujeron, se atomizaron en estrechos grupos familiares. Surgieron los comedores, lavanderías y todo tipo de servicios colectivos, que aligeró la pesada carga de las mujeres. Entre estos servicios, nacieron las guarderías y cambiaron a escala social los sistemas de crianza. Así vemos que es mayoritariamente aceptado como bueno, separar a un bebe de su madre después de los tres meses de edad al culminar el reposo  post natal.  Para que esto sea moralmente bien visto, existen muchas excusas y argumentos:  "todos los bebés van a la guardería, por tanto está bien, es lo que hay que hacer”, “que va a hacer uno si tiene que trabajar", "así se socializan más, se ponen pilas", "así comparten con otros niños", "cuanto antes van a la escuela mejor serán sus resultados escolares en el futuro....", etc.

Se “institucionalizaron” las primeras interacciones del ser humano. Estudiosos de las "nuevas psicopatologías" comienzan a preguntarse hasta qué punto éstas son consecuencias directas del tipo de crianza actual. Otros organismos de mayor escala, incluso llegan a cuestionar las inversiones que hacen entes privados y públicos en guarderías, cuando se está demostrando, que niños que han recibido este tipo de crianza no son capaces de responder de forma óptima a la escolarización formal luego de los 7 años.

EL APEGO Y LAS FUNCIONES PSIQUICAS DEL SER HUMANO

Estudios recientes a través de neuroimágenes demuestran que el desarrollo de las neuronas, de sus dendritas, de sus sinapsis, de los neurotransmisores necesarios para las conexiones y de la mielinización, depende, desde el principio de la vida, de la calidad y cantidad de estímulos que el niño reciba en su interacción con su entorno.

Para que las interacciones del bebé con su entorno puedan facilitar el correcto desarrollo del sistema nervioso, las manifestaciones y la conducta del bebé deben ser significativas para la madre o para la persona que lo cuida. Es decir, esa persona debe ser capaz de interpretar bien, las señales que da el bebé. Del interés y de la atención focal de la madre centrada en su hijo, emerge el interés y la capacidad de atención focal del bebé y su capacidad de concentrarse, que al principio y desde muy temprano el bebé le dirige casi exclusivamente a ella. 

El bebé no es alguien a quien se pueda explicar que lo queremos mucho pero que disculpe, que estamos ocupados y no podemos atenderle. Los niños tienden a interpretar la separación, como un rechazo, entiende que no lo queremos y por tanto que no es “querible”. Estas vivencias son la base de la baja autoestima, inseguridad y sentimientos de fondo depresivo.

En la mayoría de las instituciones de cuidado colectivo de niños menores de 3 años,   se crea un círculo de incomprensión mutua debido a que la persona que cuida conoce poco al bebé. Es por ello que durante el primer año de vida los niños “institucionalizados” duermen mucho, no reclaman y suelen ser muy "buenos". Pero poco después de comenzar a caminar se vuelven hiperactivos y en algunos casos es el inicio de un diagnóstico posterior   de déficit de atención.   Con poca suerte, acaban recibiendo psicofármacos.

Hay quienes creen que todos los bebés son inquietos, que se mueven mucho y que no se fijan en nada. Pero no es así.   Lo normal es que a los pocos meses, se interesan por un objeto, lo alcanzan con la mano, lo observan, manipulan, prueban sus cualidades, lo llevan a la boca, totalmente interesados y concentrados en su exploración, ejercitando durante mucho rato su capacidad de atención focal. La mayoría de los niños de guardería saltan de un objeto a otro, no pueden detenerse más que unos segundos en cada cosa, sin completar ninguna experiencia.

La figura de apego provee, en los primeros años, la seguridad básica esencial para poder explorar. Cuando se aleja la persona central de apego del bebé, éste inhibe su tendencia a explorar y queda a la espera. Si la madre no tarda en volver, el niño reanuda su interés en la exploración de su entorno. Esta capacidad de explorar, que para desarrollarse necesita de un apego seguro o de la disponibilidad del cuidador y es básica para el desarrollo de la autonomía. 

En conclusión el desarrollo del cerebro depende de la calidad de la crianza. Es un atentado contra la evolución y la salud mental del ser humano romper el vínculo madre-hijo. Una de las preocupaciones del Socialismo debe ser el restablecimiento del apego sano que se desarrolla entre la madre y su hijo en los primeros años, pues ésta es la base de la capacidad de amar de la sociedad.

TRABAJO Y APEGO EN EL SOCIALISMO

No es novedad hablar de la importancia de las primeras relaciones del bebé con su entorno y su influencia sobre la evolución emocional, intelectual y social.

El planteamiento que debemos hacernos es: cómo cotejar armoniosamente el apego necesario con los hijos y las conquistas sociales que ha logrado la mujer.

Si hoy día el Estado Revolucionario decretara que el reposo post parto es de 3 años, quizás muchas mujeres, no se imaginan de nuevo confinadas a sus tareas domésticas. Muchas reclamarían sus guarderías, pues el tiempo, la vida y la carrera apremian. Otros argumentarían que la producción hay que mantenerla y nadie querría emplear mujeres pues éstas se ausentarían mucho tiempo cada vez que dieran a luz. Las mujeres perderían parte de sus conquistas sociales, entonces ¿qué hacer?

Una posibilidad, es considerar la maternidad y la lactancia como un trabajo, de alta utilidad social que debe ser, por lo tanto, reconocido y remunerado por la sociedad. Esto sería muy sano, pero sabemos que sólo es pensable en el Socialismo. El capitalismo fragmenta la sociedad desde el vínculo inicial de la especie: el de madre – hijo. Este vínculo tiene su base en la propia biología de la clase mamífero, la lactancia no es un asunto nada más alimenticio, digestivo, se trata de la primera conexión psíquica, conductual de la especie y de la clase, conexión que está estrechamente conectada con el desarrollo de la inteligencia.

El capitalismo, que todo lo ha convertido en mercancía, se las arregló para convertir este vínculo en mercancía, cambió la lactancia materna natural en lactancia artificial, y alrededor de esta creó una industria tan grande en ganancia, como grande en daño a la sociedad, a los individuos. Además de enriquecer a los capitalistas, convierte al mundo, en un mundo de verdaderos huérfanos, extrañados de sus madres. Humanos incapacitados para establecer relaciones sanas con sus semejantes, víctimas del desasosiego de la soledad que intentan solucionar con un consumismo demencial.

Otra posibilidad sería que las mujeres puedan asistir a sus trabajos con sus hijos los primeros tres años de vida. Que cada centro de trabajo, disponga de espacios donde haya personal capacitado para interactuar con niños pequeños, pero que a diferencia de la guardería tradicional, la madre pueda interactuar con su hijo, muchas veces al día.

Que las madres puedan entrar y salir en estos espacios tantas veces como su naturaleza y sus hormonas lo exijan.

Fuentes:

UNICEF, Instituto de investigación Innocenti, Reporte N° 8, 2008. El cuidado infantil en los países indsustrializados: transición y cambio. Una tabla clasificatoria de la educación y lo cuidados durante la primera infancia en los países económicamente avanzados. ( http://www.oei.es/pdf2/rc8_spa.pdf )

Eulalia Torras de Bea, 2009. Las interacciones tempranas actuales y sus destinos. WAIMH, Universidad de Múrcia. (http://www.fetb.org/recerca-i-publicacions/las-interacciones-tempranas-actuales-y-sus-destinos.htm