
La Naturaleza es sabia. Está presente en todos los seres vivos.
Como un animal más, los seres humanos no estamos exentos de los mecanismos de percepción de peligro y por supuesto de la capacidad de defendernos. Entre nuestros mayores temores está, el miedo a la muerte y todo lo asociado a ella.
De las sensaciones de repulsión más primitivas que nos alertan acerca de la presencia de la muerte, encontramos el olor fétido de la descomposición orgánica. Nos genera rechazo automático.
A partir del caso de los contenedores de alimentos, la oposición venezolana aprovechó para asociar en la psiquis de las masas, la primitiva sensación de repulsión, con la Revolución. Con sus poderosas herramientas mediáticas fueron directo a nuestros sentimientos irracionales.
Ahora bien, identificado el recurso irracional sobre el que construyen su campaña de desprestigio, debemos poner nuestros mejores argumentos en la pelea.
Para ello, estudiaremos cómo funciona el negocio de los alimentos en el capitalismo y lo compararemos con el desempeño de la Revolución.
ESTADÍSTICAS EN FRÍO
Se estima que cerca de 1.000 millones de personas en el mundo sufren de hambre y desnutrición (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO).
24 mil personas mueren al día por causas relacionadas directamente con el hambre en el mundo. De estos cerca de 18 mil son niños (Proyecto Hambre de la ONU).
La mayoría de las muertes por hambre se deben a desnutrición crónica. Las guerras sólo causan un 10% de las muertes por hambre, aun cuando éstas son a las que se les hace mayor difusión mediática. (The Institute for Food and Development Policy).
A pesar de estos escenarios en el mundo, Venezuela ha logrado cumplir las Metas del Milenio establecidas en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, referentes a la disminución de la pobreza extrema y el hambre.
Antes de la llegada de la Revolución la tasa de la pobreza extrema se situaba en 24%, y al cierre del año pasado había bajado hasta 7,2%.
De igual forma en lo que respecta a la tasa de mortalidad infantil, entre 1990 y 2015 bajó 25,8% a 13,9%, más de las dos terceras partes que establecía la ONU.
El hambre y la pobreza extrema no son aspectos sociales que se auto erradiquen de forma espontánea y azarosa. Sólo un esfuerzo constante y direccionado a los sectores más desfavorecidos, nos permiten mantener la cabeza en alto ante el mundo. Estas dos metas pudieron ser cumplidas, gracias al compromiso político de Chávez con su pueblo y del esfuerzo mancomunado de su gabinete de Gobierno.
PÉRDIDAS DE ALIMENTOS SILENCIOSAS Y ACEPTADAS POR EL CAPITALISMO
En el año 2008, a propósito de la crisis por los altos precios de los alimentos y ante el peligro inminente de un aumento de revueltas sociales por hambrunas en el mundo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, masificó información acerca de las pérdidas de alimentos comúnmente aceptadas. Estas pérdidas son reportadas como inherentes al sistema agroalimentario actual.
Antes de entrar de lleno en la información de pérdidas aceptadas de alimentos en el mundo, definiremos algunos términos:
Sistema post-cosecha: empieza en el momento y en el lugar de la cosecha y termina en la mesa del consumidor. Abarca desde el manejo de la cosecha, el almacenamiento, el procesamiento, el empacado, la comercialización, la elaboración de recetas en casa y, finalmente, las preferencias de consumo de los consumidores.
Pérdidas post-cosecha: son una disminución mensurable de los productos alimentarios. Se originan en el hecho de que los productos agro alimentarios son productos vivos, que respiran y se transforman al mismo tiempo que sirven de alimento a todo el reino animal.
No se deben confundir pérdidas y daños. El daño es la señal visible de deterioro, por ejemplo, granos parcialmente roídos. Los daños limitan la utilización del producto, pero las pérdidas hacen imposible su reutilización.
No se consideran aquí las pérdidas que se producen durante el período de producción y que son debidas a las diferentes plagas de los cultivos (insectos, malezas, enfermedades).
Una vez definido el término pérdida post cosecha, entremos de lleno a la información que nos da la FAO:
“…El manejo post-cosecha genera pérdidas que van desde 15% hasta 50% de la producción y ocasiona que los precios permanezcan altos.
La cosecha en momentos inadecuados, la exposición a la lluvia, sequía o temperaturas extremas, la contaminación por microorganismos, causan pérdidas post-cosecha.
Los cultivos también se pierden a causa de derrames, daños provocados por el uso de herramientas, por contaminación química o por un exceso de calor durante las operaciones de carga, empaquetado o transporte.
Una cantidad importante de los alimentos producidos en los países en desarrollo se pierden después de la cosecha, agravando así el problema del hambre”...
El Programa Especial para la Prevención de las Pérdidas de la FAO, presentó en uno de sus estudios, el balance de las pérdidas “aceptadas” de manejo post-cosecha para los productos perecederos en el mundo:
Cosecha |
5 - 8 % |
Pre-almacenamiento |
15 - 20 % |
Almacenamiento |
5 - 10 % |
Transporte |
10 - 12 % |
Total |
35 - 50 % |
En el caso de los conteiner en los puertos venezolanos, las cifras manejadas a grandes rasgos, son los siguientes:
Entre el año 2008 y 2009 llegaron a puertos venezolanos aproximadamente 500 mil toneladas de alimentos. Su misión era impedir, a toda costa, el desabastecimiento, la especulación y en una sola palabra: el hambre.
Hoy día cerca de 70 mil toneladas se encuentran en observación por organismos gubernamentales venezolanos. De asumir las 70 mil toneladas completas como pérdidas post cosecha (asociadas a los procesos de almacenamiento y transporte), estas representarían un 14% del total importado.
Si volvemos a ver con cuidado la tabla anterior, nos daremos cuenta de que en los procesos de almacenaje y transporte pueden llegar a acumularse “normalmente” pérdidas de hasta un 22%.
Sin embargo, hasta el día de hoy, de esas 70 mil toneladas en observación, solo 11 han sido consideradas como pérdidas, es decir, que no podrán ser reutilizadas.
Primera conclusión, las pérdidas en el caso venezolano, están incluso por debajo del balance de pérdidas mundiales aceptadas por la FAO.
LAS PÉRDIDAS EN EL CAPITALISMO SE LE ENDOSAN A LOS PRECIOS, AL CONSUMIDOR
Otro estudio argentino ha calculado la incidencia de las pérdidas post-cosecha sobre los costos. Las cifras son las siguientes:
Pérdidas(%) |
(%) de Alza en el Costo
|
5 |
5 |
10 |
11 |
15 |
17 |
20 |
25 |
Incidencia de las pérdidas en los costos del manejo comercial
(Fuente : C.E.Fru., Cor, Argentina, 1993)
Según este estudio, las pérdidas tienen una relación directa con los costos, y por supuesto, con los precios al consumidor. Es por eso que la FAO, atribuía parte de la tendencia de precios altos a estas pérdidas post cosecha.
Segunda conclusión, en el caso venezolano, a pesar de las pérdidas, los precios regulados y subsidiados no fueron aumentados al consumidor. El objetivo era claro: proteger a la población venezolana del hambre.
Finalmente añadiremos, que la Revolución avanzó a fin de romper la mafia intermediaria importadora. Asumió roles en los cuales no tenía experiencia, pero que valía la pena asumir, para vencer a aquellos que pretendían sobornar al pueblo con el hambre. Los medios de difusión nunca dirán que en el sistema capitalista existen pérdidas, existe la ineficacia. La cacareada pericia de los privados, sólo se adquiere al ser lacayos de las grandes transnacionales de los alimentos.
Chávez, PDVAL y Mercal merecen el reconocimiento del pueblo, que bajo el manto del Socialismo, sigue siendo protegido del hambre. ¡Menos mal que llegó el Socialismo!
Fuentes:
GROLLEAUD, Michel Documentos de la FAO: “Pérdidas post cosecha: un concepto mal definido o mal utilizado”. Estudio sintético y didáctico sobre el fenómeno de las pérdidasque se producen a lo largo del sistema post-cosecha.
http://www.fao.org/docrep/004/ac301s/AC301s00.htm