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A continuación estudiaremos el sistema económico denominado Social Mercado, inscrito dentro de las variantes capitalistas.

Veremos las coincidencias entre las propuestas de la oposición venezolana, algunas tendencias dentro de la revolución y este proyecto económico.

Comenzaremos diciendo que la llamada economía de social mercado surgió en la República Federal de Alemania, luego de la segunda guerra mundial. Buscaba dar respuesta a la destrucción producto de la guerra, sin salirse de los límites capitalistas, en otras palabras, se trataba de reconstruir el capitalismo. Fue elaborado por el partido Unión Demócrata Cristiano Alemán en 1948 (1). Este partido, ideólogo del sistema de social mercado, hoy día se define como un partido del centro, demócrata cristianoliberal y conservador.

La esencia de la economía de social mercado es el lema: Tanto mercado cuanto sea posible y tanto Estado cuanto sea necesario. Repetida con insistencia entre nosotros por voceros calificados del gobierno y de la oposición. Busca asegurar la competencia y la llamada libre iniciativa, colocando al mercado como asignador de recursos y a la competencia como coordinadora de las unidades económicas.

Según esta tendencia, la función del Estado es únicamente asegurar el marco de la “sana” competencia. Para ello:

  • Fija una banda de precios de competencia.
  • Garantiza la propiedad privada de los medios de producción.
  • El cálculo económico se da en base al principio contaminador-pagador.
  • Privilegia la organización federal descentralizada que evita la dependencia del poder central.
  • Impulsa la cogestión en las empresas limitándola a sociedades de capital y consiste en la participación institucionalizada de los trabajadores en los órganos de fiscalización (una especie de consejo de vigilancia).
  • El Estado no prodiga cuidado y protección a los ciudadanos en todos los órdenes de la vida. Sólo interviene cuando es inevitable.
  • El mercado en principio siempre tiene la razón cuando se trata de la asignación de recursos, pero si el mercado da ingresos bajos a los consumidores, para la concepción de la Economía Social de Mercado, se considera que deben aumentarse los ingresos a través de correcciones estatales.

Entre sus principales voceros encontramos a Ludwig Erhard quién rechaza al socialismo, diciendo:

Nosotros rechazamos el Estado benefactor de carácter socialista, y la protección total y general del ciudadano, no solamente porque esta tutela, al parecer tan bien intencionada, crea unas dependencias tales que a la postre sólo produce súbditos, pero forzosamente tiene que matar la libre mentalidad ciudadano, sino también porque esta especie de autoenajenación, es decir, la renuncia a la responsabilidad humana, debe llevar, con la paralización de la voluntad individual de rendimiento, a un descenso del rendimiento económico del pueblo”.(2)

Vemos como Erhard, falsamente relaciona la Conciencia del Deber Social, que se genera en el Socialismo, con una especie de culto a la holgazanería y al atraso. Esta teoría y sus voceros omiten por completo la posibilidad de surgimiento de un individuo capaz de entender que su participación social, su trabajo, su forma de relacionarse con otros, de producir y consumir, es determinante para la sustentabilidad de la sociedad.  En otras palabras, califica al hombre como una especie incapaz de actuar en sociedad, de integrarse para objetivos comunes, una especie que se canibaliza y canibaliza a la naturaleza. De esa manera nos dice que el desastre ambiental creado por el capitalismo es consustancial con el hombre, nos condena a la extinción.

LA ECONOMÍA DE SOCIAL MERCADO TROPICAL

En Venezuela, encontramos algunos afines a esta teoría. En la oposición encontramos al partido Primero Justicia, quienes se definen como un partido de centro, con afiliación internacional a la Organización Demócrata Cristiana de América. En el área económica promueven la Economía Social de Mercado.

Es por ello que el presidente de esta organización Julio Borges, propone asumir la economía social de mercado como guía en el accionar económico: "que combine un Estado fuerte que haga cumplir las reglas establecidas y promueva la inversión y la generación de empleos con la iniciativa privada que necesita reglas claras, incentivos y oportunidades para que florezcan miles y miles de nuevas empresas productoras que generen millones de empleos dignos, estables y bien remunerados…Proponemos tanta sociedad civil cuanta sea posible, tanto Estado como sea necesario; tanto municipio cuanto sea posible, tanto gobierno regional como sea preciso, y tanto gobierno nacional como sea imprescindible”... (3)

En la doctrina del partido Primero Justicia, encontramos otros elementos de coincidencia como:“…El mercado y la competencia son elementos centrales del orden económico y posibilitan la libertad a través de la descentralización del poder. A la libertad responsable le corresponde el mercado responsable como forma de organización de la economía. La competencia promueve la voluntad individual y la riqueza colectiva y sirve así, simultáneamente, al bien común...El Estado debe garantizar que ese proceso de “creación” se desarrolle sin contratiempos”...(4)

En el campo revolucionario encontramos algunas coincidencias con esta teoría de social mercado. Las coincidencias consisten en la negación del rol coordinador del Estado Revolucionario.

Por una parte, encontramos los que sostienen que debe establecerse una genuina y no jerárquica coordinación entre los productores, que se oponga a todas las formas de subordinación. Esta visión diseña la transición al socialismo como la disolución de las estructuras del Estado en unidades del microcosmos productivo. Para ello nos plantean que los productores (sean privados o públicos) deben asociarse libremente y ejercer su sentido de fuerza colectiva. Vemos como en esta propuesta, con diferente terminología, se plantea la negación del Estado Revolucionario, la descentralización y el liberalismo en lo económico. Se niega un pilar fundamental del Socialismo, su ley fundamental: La Planificación Central.

Otro sector plantea en la transición al socialismo, el incentivo del Estado al sector privado, a través de protección para mantener sus operaciones en el marco de la dinámica del mercado: “…Se pondrá en marcha una amplia política de incentivos fiscales que restablezcan y mejoren la tasa de acumulación del sector privado. El apoyo del Estado, consistirá en subsidios, acceso a créditos preferenciales, beneficios tributarios, entre otros”…(5). En este caso vemos como esta visión le da al Estado su función de protector del capital.

Otro sector lo encontramos asombrosamente en la figura institucional denominada PROCOMPETENCIA del Ministerio del Comercio. Esta institución señala en su pagina web: “…Se debe emprender un proceso educativo orientado a modificar conductas, actitudes y la cultura, para persuadir a consumidores y productores que la liberación y la competencia es mejor opción que los controles y aumenta el beneficio de ambos por la eficiencia que genera”…(6). Más explícitos no podían ser en el afán de la conciencia capitalista.

La propuesta de hacer el capitalismo más humano o de hacer mercado con responsabilidad social, no nos conduce al Socialismo.

Los ideólogos de la economía de social mercado incluso plantean la relación con la naturaleza como una burda premisa económica: si usted contamina, usted paga y listo. También confinan a la Clase Obrera a estar relegados a un papel meramente fiscalizador de las empresas privadas, no el que la historia les exige de liberar la sociedad toda.  

Es importante destacar la coincidencia de los planteamientos económicos e ideológicos entre los reformistas de ambos bandos políticos. Esta situación alerta que necesariamente terminarán aliándose en contra de la construcción socialista. Se explican así las reiteradas llamadas a la conciliación. Y se explica la coincidencia de estos sectores en otros países como Chile, donde caminan agarrados de la mano los golpistas y los sectores que allá llaman “socialistas”.

Se reafirma, una vez más, que la política tiene su raíz en la economía.

Referencias
(1)Conferencia de Klaus Shaffler: “Economía de mercado con responsabilidad social: La experiencia alemana”.
(2)Ludwig Erhard: Economía social de mercado: su valor permanente, edición y presentación Ignacio Miralbell, Madrid: Rialp, 1994
(3)Julio Borges: “Modelo marxista-chavista está destruyendo la economía y el empleo”  21 de marzo de 2010.
(4)www.primerojusticia.com
(5)Víctor Álvarez “Hacia dónde va el modelo productivo? Centro Internacional Miranda, 2009. Pág. 196 y 223.
(6)www.procompetencia.org.ve (reseña histórica)