
Necesitamos ser optimistas, correr tras esa imagen de felicidad. En esa foto mental que todos tenemos, generalmente hay una familia de al menos 5 personas, que viven en una quinta llena de electrodomésticos y aparatos que promocionan en as soon on tv, dos neveras full de comida, dos carros puliditos estacionados en un garage y no podía faltar un hermoso perro golden retriever.
Tras esa imagen de familia exitosa o se nos va la vida o quizás, los desastres naturales lleguen primero a tocar la puerta del modesto cuarto donde dormimos.
Mientras no hemos alcanzado esa imagen, perseguimos el festejo y la embriaguez que nos ciegue -al menos por un momento- de nuestra miseria y frustración.
Esa imagen de familia tipo americana, permite que millones sustenten el sistema depredador. Impulsa a los gobiernos a proyectar crecimiento económico sostenido, cueste lo que cueste. ¿Cómo cambiar esa imagen mental de felicidad por otras verdaderamente más íntegras, satisfactorias, humanas, posibles? ¿es acaso esa imagen insustituible? ¿Cómo cambiar estos paradigmas que nos conducen a la destrucción del planeta?
El Club de Roma y sus polémicos informes
El Club de Roma es una organización conformada por políticos y especialistas técnicos de 52 países. Busca el crecimiento económico sostenible para la humanidad, pero sin superar el sistema capitalista.
Hace más de 30 años publicaron un informe titulado Los límites del crecimiento, dentro de la preocupación del incremento poblacional de la humanidad. Es decir, calcularon con las herramientas de cálculo matemático disponibles para ese momento, cuántos habitantes tenía el planeta, cuántos iba a tener en el mediano plazo y cuánto debía producirse para mantener esa población según las expectativas culturales. Para esa fecha (1972), llegaron a resultados que los sorprendieron. Ya habíamos llegado a los límites de lo que el planeta podía soportar para mantener materialmente, la foto mental de felicidad que el capitalismo nos había sellado en el alma.
De este primer informe se han realizado dos actualizaciones. La última fue publicada en el año 2004 y ratifica que la humanidad con los parámetros de vida de una familia americana no puede ser sostenida por el planeta tierra.
Según el informe Los límites del crecimiento: 30 años después, actualmente somos cerca de 6.500 millones de personas, pero el planeta solo puede sostener 1.000 millones con el nivel de vida del país Vasco, el cual está entre los índices económicos más altos de la unión europea. El informe al provenir de una organización pro capitalista, indica que el planeta podría cobijar cerca de 10.000 millones si estuviésemos sometidos a dictaduras y a la marginalidad. Ante estos pronósticos, podemos entender algunas miradas indiferentes para países que ya se encuentran en crisis. Esa mirada indiferente del capitalismo es similar a las razias, una especie de limpieza étnica, en este caso una limpieza social de los pobres. Como le dijo una vez el ex presidente de España Asnar a Chávez, ante su preocupación por países como Etiopía, a lo que le contestó: “esos que se jodan”.
Vemos como toda la información técnica es utilizada para darle continuidad al sistema capitalista y no para dar el salto que la humanidad requiere.
Hollywood y el fin del mundo
Similares estudios a los del Club de Roma han sido realizados por el equipo de Al Gore y han sido publicitados a través del documental Una verdad Incómoda, ganador del Oscar en el año 2006. Este grupo a pesar de poseer una excelente documentación y diagnóstico, concluye que no es necesario cambiar el sistema capitalista, reducen la solución a un cambio tecnológico de aparatos eléctricos y eliminación de aerosoles.
Por su parte Hollywood ofrece toda una gama de películas de ficción que aunque tienen como centro el fin de la vida en el planeta, desvirtúan sus verdaderas causas: el hombre capitalista. Así proyectan películas como 2012 donde el Sol sufre grandes tormentas y eleva la temperatura del núcleo de la Tierra ; Armagedon donde la tierra sufre una terrible lluvia de meteoritos; Independence day donde una nave alienígena despliega varios platos "destructores" sobre algunas ciudades para coordinar un ataque sincronizado; o Residente vil: Apocalipsis donde un virus matará a los humanos.
En el imaginario del humano están casi todas las causas de ficción que podrán poner fin a la vida, menos aquella que señala su propio estilo de vida.
La conclusión es muy clara: el planeta no soporta más el crecimiento capitalista, y la Humanidad está tan marcada por la cultura capitalista que realmente no ha conseguido producir formas alternativas de sustitución de esa realidad, de esa cultura. A lo sumo llegamos a proponer formas de resistencia, muchas de ellas inspiradas en retorno a un pasado bucólico, campestre que es inviable.
El gran reto de la Humanidad, es con la urgencia del caso, parir una alternativa, que no se base en el crecimiento, que modifique las necesidades, que funde una nueva manera de relacionarnos con la naturaleza. Quizá a esa nueva manera de vivir, a esa nueva civilización la podríamos llamar Armoniopolis, la ciudad, la civilización de la armonía.
La Humanidad sólo tendrá futuro si se encaja armónicamente en la naturaleza. Ese es el centro del cambio necesario.
La resistencia frente a los límites y la organización social
A pesar de las advertencias sobre los impactos o límites ambientales, en América Latina persisten actitudes que minimizan la grave situación. Escuchamos por ejemplo que el continente es una región con las mas grandes reservas de petróleo, gas y minerales para ser aprovechados, o que los latinoamericanos estamos a salvo porque disponemos de amplias áreas para cultivar, que incluso podríamos expandir la agropecuaria sobre la Amazonia, que amplios espacios silvestres amortiguarían los impactos ambientales.
No hemos cuestionado con fuerza el modelo de explotación de materias primas. La inercia por el crecimiento material es tan intensa, que rechaza las evidencias de la crisis ecológica. No se trata de doctrinas involucionistas como las define la oposición venezolana, sino de aceptar que la humanidad debe reclamar la superación de las perspectivas capitalistas.
La humanidad ha superado la llamada capacidad de carga del planeta para sostener la población. El cambio climático ha entrado en su umbral de irreversibilidad y la realidad dejó de obedecer a los cálculos con funciones lineales.
Sólo aquellas sociedades educadas para vivir en condiciones modestas y organizadamente podrán sobrevivir al desastre ecológico. Esto sólo es posible en el Socialismo, sólo el Socialismo nos permitirá encontrar la civilización de la armonía.
Como paliativo, respuesta inmediata a los desastres que necesariamente vendrán y cada vez con más fuerza, parte de la organización civil bolivariana debería tener como propósito, proteger a la población y a la economía socialista ante los desastres naturales. Estaría integrada por voluntarios que quieran participar en actividades de producción y defensa durante las situaciones de emergencia. Estos voluntarios serían un cuerpo organizado diferente a la Fuerza Armada, a la reserva, a la guardia territorial y a los ministerios, aunque apoyaría todas sus acciones.
Sus unidades de defensa serían más pequeñas, y estarían circunscritos a los consejos comunales, a los centros de trabajo y a los lugares de residencia de la población. Todos sus integrantes serían voluntarios, no remunerados.
Parte de las acciones de la organización civil revolucionaria de los consejos comunales, podrían estar regidas por consejos de defensa de la parroquia, estos a su vez estarían regidos por los consejos de defensa del municipio. Estos estarían regidos por los consejos de defensa de los estados y estos consejos estarían adscritos a un Consejo de Defensa Nacional. El conjunto de medidas a llevarse a cabo en épocas de emergencia se planificarían en tiempos de tranquilidad y paz por los organismos estatales, las entidades económicas, instituciones sociales y el partido.
Para la revolución, la supervivencia a los cambios climáticos, pasa -en lo inmediato- por la organización y preparación del pueblo, y a mediano plazo, pero urgente, encontrar la forma alternativa al sistema capitalista, que necesariamente será dentro de la lógica socialista, esto es con la participación de toda la sociedad en la producción, distribución y consumo, con Conciencia del Deber Social, y con Planificación Central, todo dirigido por el Estado Nacional Revolucionario, y de Salvación Humana.