
La primera semana de septiembre la versión digital del diario venezolano El Universal llevó a cabo la siguiente encuesta:
…”¿A qué le tienes miedo en la vida y por qué? Cuéntanos qué es eso que te quita el sueño, eso que te da temor enfrentar. Participa en este especial. Nos interesa conocer tu opinión sobre este tema. Envíanos tu comentario”.
Veamos algunas respuestas publicadas de los participantes:
A: …”Tengo miedo a perder mi libertad, mi vida, mi casa, todo peligra con esta revolución”.
B: …”Miedo al despojo de lo poco que poseo y que a los 47 me quede en la nada”.
C: …”Me aterra que Venezuela se convierta en una Cuba número dos. Me impacta la idea de que a partir de los 10 años de edad la custodia y potestad de los niños pasen a la Presidencia de la República”.
D: …”Miedo a la cobardía de todos aquellos que tienen como luchar y no hacen nada; miedo a que llegue un día y todos nos quedemos callados aceptando el comunismo y tapándonos la boca con que " ¡yo tranquilo, en mi casa nada me pasará! "; al dictador no le tengo miedo”.
El primer miedo que salta a la vista en las respuestas de los lectores de El Universal es el miedo al despojo. Miedo a perder lo poco o mucho que tienen de manera inesperada, algo así como un saqueo a un individuo.
Esta pregunta tiene tres objetivos, el primero es que seguidamente el lector se plantee ¿Cómo puedo evitar sentir constantemente miedo? El segundo es activar la violencia contra el centro generador de compulsión que en Venezuela pueden ser: el líder, las palabras socialismo o comunismo, y el racismo inoculado durante décadas contra la Cuba revolucionaria. Como tercer y último objetivo los dueños de este diario conocen la importancia del miedo como arma política. Realizan estos y otros sondeos más sutiles, a fin de utilizarlos para direccionar el inconciente colectivo en contra de la Revolución.
IRRACIONALIDAD Y MIEDO
El miedo tiene alto grado de irracionalidad social. Generalmente no existen amenazas reales y es desproporcionado. Por ejemplo, cuando entramos en una conversación con una persona que siente miedo a perder su casa o su pequeño negocio e intentamos disuadirlo de que en el Socialismo no se verán afectados estos derechos de propiedad de uso, entonces nos damos cuenta de que aunque se intente razonar la factibilidad de estas amenazas, la otra persona no puede controlar la sensación de miedo.
Llegamos a la primera conclusión de que miedo e irracionalidad están íntimamente ligados entre sí. En la misma conversación, también observamos un desenlace hacia la agresividad, que se expresa como la capacidad de castigo contra el que intente realizar el despojo.
Este supuesto despojo incluirá, lo que la persona tiene y también lo que no tiene (ni nunca tendrá por sus condiciones sociales de clase) pero que aspira tener. Vemos como se revela la fuerza social de la fantasía. Es por ello que vemos a venezolanos que a pesar de haber sido beneficiados por la seguridad social de la Revolución, salen a protestar a las calles por la defensa de la propiedad privada de los grandes propietarios. Estos mitos movilizadores que la oligarquía utiliza, no pasan por la razón sino por las emociones, removiendo los anhelos de los sujetos.
El miedo al despojo traspasa las clases sociales, es decir, está presente en los individuos desde la clase alta hasta las más depauperadas. Los tanques pensantes como CEDICE lo saben, y por eso sus campañas publicitarias se dirigen hacia un sector muy desposeído que apoya la Revolución, pero que a pesar de ello, tiene miedo al despojo y tiene aspiraciones de pertenecer a la clase propietaria. Sus anhelos de ser empresarios aún no han sido sustituidos por nuevas aspiraciones revolucionarias de servicio a la sociedad.
Los miedos persisten a lo largo del tiempo, por eso han sido utilizados por la oligarquía durante siglos. De no ocurrir algún afrontamiento de grandes magnitudes sociales donde se esclarezca de forma contundente esta situación de dominio mental, los miedos se hacen cada vez más potentes cuando existe una Revolución.
Pero ¿cuál es el verdadero origen de estos miedos, cuándo comenzaron, por qué regresan de manera inesperada?
La clave está en la estructura de la familia autoritaria patriarcal, acostumbrada a admirar el estilo de vida de la oligarquía, de lujo y derroche, y que al mismo tiempo, le tiene terror a la existencia modesta de los obreros. En el plano familiar las relaciones son de obediencia, de vinculación angustiosa con la religión y de represión sexual a los adolescentes y mujeres. Como resultado encontramos individuos sumisos ante la autoridad que representa a la oligarquía, temerosos a su castigo y profundamente violentos hacia todo aquello que atente contra sus intereses, ya que de ocurrir el derrumbamiento de la ideología burguesa y pequeño burguesa, tendrían que asumir responsabilidades y obligaciones para los cuales no han sido educados.
EL FASCISMO EN LA ESFERA POLÍTICA
Analicemos por un momento un posible escenario de avance de la vertiente fascista de la oposición. Un plan para derrotar a la Revolución Bolivariana, para dar un golpe tipo Chile de Pinochet.
Utilizando los datos recabados de sus encuestas acerca de ¿A qué le tienes miedo en la vida y por qué? y otras fuentes de información, continuarán acumulando fuerzas de movilización de la masa fascista en la calle. La oligarquía avanzará.
El golpe oligarca deberá imponer un líder antisocialista cuyo ideario será; la “unión” de los venezolanos que terminará con las divisiones creadas en la sociedad y en los partidos, dirá que luchará por la patria y que el petróleo pertenece solo a los venezolanos, y acusará a todos los chavistas sin excepción de corruptos y ladrones. Activarán sus organizaciones juveniles y contarán con la iglesia católica. Se uniformarán, lograrán organizar miles de voluntarios producto de la masa fascista cosechada por globovisión, manejarán una organización con jerarquía territorial y su móvil será el miedo al despojo.
El ala social demócrata de la oposición se replegará por un tiempo, ya no hablarán del respeto a la constitución ni del apego a los resultados electorales. Esperarán por los resquicios de poder que les deje el fascismo.
Encontrará las organizaciones de masas de la Revolución (el partido y los consejos comunales) aisladas y confundidas en una ideología anarquista, cuyas premisas han sido “nadie enseña a nadie” y “cada colectivo tiene su propia normativa”. No habrán líneas de mando claras, pues nos habremos negado la posibilidad de organizarnos para hacer frente al avance del fascismo ordenado y cruento.
En estás condiciones se impondrá el terror fascista, se acabarán las conquistas obreras, la Misiones desaparecerán, la persecución política llegará a todos los que protesten. Es necesario que desde ahora nos preparemos en todos los terrenos para hacer frente a esta amenaza.
Pero también debemos analizar el escenario de conflicto de baja intensidad, donde encontramos a los alcaldes y gobernadores de la oposición haciendo labor de zapa en los barrios. Es así que vemos a Ocariz en Petare sin respuesta de parte del campo revolucionario. Pareciera que mientras un dirigente de oposición “haga bien su trabajo” a nosotros nos parece bien. Sin embargo, están organizando las bases para el avance del ala fascista, dotando a la masa de valores empresariales que permitan activar el miedo al despojo cuando sea pertinente. Si cada cuadra o comuna está preocupada únicamente por su escalinata o por su tubo de agua, entonces Ocariz le resulta perfecto. Los enseñará cómo pedir su crédito al banco comunal más cercano o a la banca comercial. Cuando se activen las alarmas del despojo, que muy bien lo saben hacer los medios de difusión y sus tanques pensantes, entonces esa base depauperada se enrolará, como ya sucedió cuando la reforma, en el bando enemigo pues este le garantizará que se mantendrán sus intereses egoístas intactos.
Así la Revolución habrá perdido casi 9 mil millones de dólares financiando el cuchillo para nuestra garganta.
La renta petrolera debe dar organicidad económica de gran escala, junto a una organización política con líneas de mando muy bien definidas que doten de la ideología revolucionaria universal a nuestros militantes. Debemos aclarar sin rodeos.
Estas aspiraciones irreales en la masa pueden ser sustituidas por aspiraciones más sublimes y posibles. Por ejemplo aspiraciones a la educación superior, a la expresión plena a través del trabajo y del arte o a la seguridad social.
El tiempo corre y la derecha hace su trabajo con puntadas finas.