
Segundos después del temblor del 12 de septiembre de 2009, las conexiones telefónicas se abarrotaron. Queríamos urgentemente, preguntar y responder a lo mismo ¿Lo sentiste? ¿Dónde estás? ¿Qué hacemos? Pero al fallar el sistema telefónico, nos invadió el desasosiego.
El tema que nos atañe hoy, no es la ampliación de redes telefónicas, sino el de la organización civil revolucionaria.
El capitalismo nos deja inevitablemente aislados en situaciones de emergencia. Los instructivos desplegados por todas las escuelas nos enseñan de manera sencilla qué debe hacer quién en caso de ocurrir un terremoto. Todos debemos tener en casa nuestro kit particular con medicamentos de primeros auxilios, enlatados para un par de días, etc. Si es posible y nos da tiempo, iremos al supermercado más cercano y haremos unas compras nerviosas de último momento. Pero a la hora de una verdadera emergencia, sálvese quien pueda y como pueda.
Ahora bien, ¿qué podemos considerar como una situación de emergencia, cuándo las fuerzas armadas y las organizaciones formales no son suficientes para socorrer a todos y cada uno de nosotros?
Definimos emergencia como una situación temporal y extraordinaria, donde el ejército y demás instrumentos, no están en capacidad de proteger a toda la población. Esta capacidad puede verse rebasada porque ha ocurrido una catástrofe natural de grandes magnitudes o porque la estabilidad del Estado se encuentra afectada por un enemigo numérica y tecnológicamente superior.
Cuando los organismos formales del Estado no se dan vasto, entonces es necesaria la organización civil revolucionaria, la cual será la solución dada por las masas para garantizar la vida y la continuidad de la Revolución. Para ello, esta organización empleará todos los recursos materiales disponibles y toda la moral acumulada hasta ese momento.
Así llegamos a una primera alerta. La organización social revolucionaria necesaria para dar respuesta a un desastre natural y la organización revolucionaria para hacer frente a una invasión militar son por definición, las mismas. Siendo así, la naturaleza nos envió un balón de ensayo el pasado 12 de septiembre. ¿Cómo estaba organizada la masa revolucionaria para enfrentar una posible catástrofe natural de grandes magnitudes, cuál fue la capacidad de respuesta ante esta alarma de los consejos comunales, cuál hubiese sido su papel? Seguramente las respuestas serán variadas.
Ahora hagamos las mismas preguntas pero esta vez vinculándolas a un posible enfrentamiento repentino con un agente invasor. ¿Está la masa revolucionaria en capacidad de enfrentarse a un enemigo militarmente superior? ¿Sabe cada ciudadano cuál será su lugar, cuáles serán sus medios y su forma de enfrentar al enemigo hasta lograr la victoria?
Nuestro principal enemigo, el imperio, posee más de 3 millones de hombres en armas, mientras que nuestra Fuerza Armada ronda los 200 mil, sin hablar de la brecha tecnológica armamentista. Nuestro enemigo es definitivamente superior en fuerza, por lo que es de suma urgencia apelar a nuestras fuerzas morales, a nuestras ideas, a la organización de todo el pueblo.
Escuchemos en las palabras de Fidel y Raúl, la filosofía de la organización de la masa con fines de defensa y de organización ante desastres naturales:
Fidel: …Cuando nosotros con siete armas reiniciamos la lucha (después de la derrota de Alegría de Pío), nadie habría podido concebir posibilidad alguna de éxito. Supimos adaptarnos a los recursos técnicos y al enorme poder del adversario en relación con las insignificantes fuerzas y medios de que disponíamos. Las ideas son y serán siempre el arma más importante. La experiencia vivida nos enseña que si un día nuestro país fuese agredido e incluso ocupado por fuerzas poderosas, cada hombre o mujer dondequiera que se encuentre puede ser un ejército; cuando un combatiente o un grupo de ellos quede incomunicado o aislado, debe y puede asumir la responsabilidad de sus acciones y continuar la lucha…No existe arma más potente que la convicción profunda y la idea clara de lo que debe hacerse. De ese tipo de armas que no requiere de fabulosas sumas de dinero, sino sólo de la capacidad de crear y transmitir ideas justas y valores, estará cada vez más armado nuestro pueblo”...
Raúl: …”El huracán que azotó recientemente más de la mitad del país ha servido para probar una vez más nuestra organización y capacidad de recuperarnos de los más terribles golpes. Nadie va a cometer la estupidez de disgustarse con las fuerzas de la naturaleza... pero si esos grandes daños llegara a provocarlos un agresor extranjero, la ira multiplicaría miles de veces esa enorme capacidad de resistencia y recuperación de nuestro pueblo”...
¿Cómo hacerlo, cómo implementar en la práctica este sistema de defensa?
La organización civil revolucionaria debe concebirse en tiempo de paz y su propósito sería proteger a la población y a la economía socialista de los medios de destrucción del enemigo y, al mismo tiempo, actuaría con fines de socorro y recuperación en los casos de desastres naturales. Esta organización estarían integrada por los ciudadanos que voluntariamente quieran participar en las actividades de producción y defensa durante las situaciones de emergencia y que por diferentes razones no pertenecen a la Fuerza Armada, a la reserva, a la guardia territorial ni a los ministerios, aunque apoyaría todas sus acciones. A diferencia de los anteriores, constituirían unidades de defensa más pequeñas, serían el eslabón primario, circunscritos en los consejos comunales, en los centros de trabajo y en los lugares de residencia de la población. Todos sus integrantes serían voluntarios no remunerados.
Las acciones de la organización civil revolucionaria de los consejos comunales, estarían regidas por consejos de defensa de la parroquia, estos a su vez estarían regidos por los consejos de defensa del municipio. Estos estarían regidos por los consejos de defensa de los estados y estos consejos estarían adscritos a un Consejo de Defensa Nacional. El conjunto de medidas a llevarse a cabo en épocas de emergencia se planificarían en tiempos de tranquilidad y paz por los organismos estatales, las entidades económicas, instituciones sociales y el partido.
Entre sus funciones estarían: garantizar la continuidad de la Revolución a través de la defensa, mantener el orden interior; proteger a la población civil; asegurar la estabilidad de la producción y los servicios, los abastecimientos y la continuidad de la vida.
La defensa no es un problema exclusivo de la Fuerza Armada cuando el enemigo principal es desmesuradamente superior. En consecuencia, la sociedad en su conjunto debe prepararse militar, política e ideológicamente, e incorporarse a estas tareas.
Como principio, se mantendrá el carácter pacífico de la organización y se manifestará en contra el injerencismo y el empleo de la fuerza. Se opondrá al terrorismo y al tráfico ilegal de personas y de drogas. No tendrá pretensiones hegemónicas ni de reivindicaciones territoriales. Para Venezuela, evitar la guerra pasa por la organización y preparación del pueblo.