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POR: ROSA TRISTÁN

Un zapatero (Sacco) y un vendedor ambulante de pescado (Vanzetti), ambos italianos son arrestados en Nueva York en 1920. Según la policía y los jueces, ambos eran culpables de participar en un asesinato y un robo. Cientos de personas se aglomeraban para exigir la revocatoria de la sanción que se les imputaba: la pena de muerte.

Las manifestaciones colocaron a varias ciudades de Estados Unidos al borde de una guerra civil. Obreros en varias ciudades del mundo se unieron a huelgas, donde el que no asistiera era considerado como un traidor a su clase. Una fuerte represión policial y cientos de arrestos se cometieron a lo largo de Estados Unidos.

Periodistas y escritores comienzan a indagar qué fuerza poderosa gira alrededor de estos hombres sencillos.

Las pruebas que los incriminan no eran mostradas con claridad. Sólo un panfleto encontrado en el bolsillo de Vanzetti, decía lo siguiente:

“Ustedes han combatido en todas las guerras. Han trabajado para todos los capitalistas. Han vagado por todos los países. ¿Han cosechado los frutos de sus esfuerzos, el precio de sus victorias? ¿Los consuela el pasado? ¿Les sonríe el presente? ¿Les promete algo el futuro? ¿Han encontrado un pedazo de tierra donde puedan vivir y morir como seres humanos? Sobre estas preguntas, sobre este argumento y sobre este tema, la lucha por la existencia, hablará Bartolomeo Vanzetti”.

El movimiento anarquista se dirigía en esa oportunidad y en ese espacio, a la comunidad de inmigrantes europeos residentes en los Estados Unidos, e intentaba demostrar cómo las guerras imperialistas sólo eran un negocio de los países capitalistas, donde los pueblos eran masacrados y despojados. La reunión donde hablaría Vanzetti no llegó a darse. Su detención y posterior aplicación de la falsa justicia norteamericana sobre ellos, les permitió poner en tela de juicio varios aspectos vitales: un sistema de clase, donde una clase dominante ejerce el poder para dominar a miles de obreros, la guerra como mecanismo económico, y finalmente, demostraron que era posible movilizar a miles, si las masas se identificaban con una causa justa.

A continuación pondremos en relieve, no los aspectos legales que los llevaron a la silla eléctrica, sino el manejo mediático que se le dio al caso y que permitió la movilización.

Por una parte, encontraremos una gran cantidad de intelectuales y periodistas que limitaron la lucha a una discusión entre leguleyos a fin de separar a las masas de sus mártires. Otros, sólo defendían una especie de causa filantrópica con dos “pobres hombres maltratados”. Pero, también veremos la discusión en su justa dimensión, cuáles argumentos utilizaron los acusados en sus cartas y alegatos que permitieron movilizar a miles luego de su ejecución. Esos mismos argumentos le permitieron a Vanzetti al final de su vida declarar:

“Podría haber fallecido sin ser notable, un desconocido, un fracaso. Ahora no somos un fracaso. Esta es nuestra carrera y nuestro triunfo. Nunca en toda nuestra vida, hubiésemos podido hacer tal obra para la justicia, para la comprensión del hombre por el hombre como hacemos ahora por accidente. Nuestras palabras, nuestras vidas, nuestras penas, quitarnos la vida –la de un buen zapatero y un pobre vendedor ambulante de pescado- ¡todo! En este último momento nos pertenece, esta agonía es nuestro triunfo”.

COLUMNAS EDITORIALES DE PERIÓDICOS  EN EL MUNDO:
VISIÓN  DE LOS LEGULEYOS Y FILÁNTROPOS

The Spectator (Londres 13 agosto 1927)
…Porque eso seria lo mejor, no sólo para la paz, sino para el crédito de los Estados Unidos. Ciertos hechos nos hacen sentir que se haría verdaderamente justicia en el más estricto sentido de la palabra, ya sea por la liberación de los prisioneros, o por un ulterior período de encarcelación, la mayor parte del cual se podría considerar que ya ha sido cumplido…

The Post (Liverpool 9 de agosto 1927)
…El juicio original, desde el comienzo hasta el final fue una parodia de procedimiento judicial. Se comprendió así entre la mayoría de los pueblos Europeos y podemos creer con facilidad que se comprendió así en los Estados Unidos en general…

The Daily News (Londres 11 de agosto 1927)
Absolutamente nadie debería ser tratado como estos hombres, prescindiendo de lo que hayan hecho. Sin lugar a dudas debe haber alguien en los Estados Unidos, el Presidente Coolidge u otra persona, capaz de hacer efectiva esta obvia verdad.

Journal des Débats (París 4 de agosto 1927)
…habríamos esperado que al menos un sentimiento de piedad inspirara al hombre que tenía en sus manos el destino de estos dos condenados…

Montagspost (Berlín agosto 1927)
Publica una colección de los criterios de alrededor de una docena de destacados jueces y abogados penalistas para quienes la demora de siete años en el caso parece ser una falla inexplicable en los métodos judiciales estadounidenses.

SACCO Y VANZETTI COMO ESTANDARTES DE LA SOLIDARIDAD HUMANA Y DE LA LUCHA DE CLASES

El 8 de abril de 1927, sus apelaciones agotadas, Sacco y Vanzetti fueron finalmente sentenciados a muerte en la silla eléctrica. Una protesta mundial surgió en Boston, Nueva York, y Chicago, vigilias en la Ciudad de México, Buenos Aires, Montevideo, Marsella, Casablanca, y Caracas, los trabajadores organizados y manifestaciones para expresar su solidaridad con Sacco y Vanzetti. In Venezuela, according to the American minister there, "practically all the lower classes regarded them as martyrs."

La revista Nation, New York, declaró poco antes de su ejecución, "¿cuando ha habido un ejemplo más notable de la solidaridad de las grandes masas de gente que esto? ¡Este caso habla acerca de la solidaridad de la raza humana! "

Pierre Vaillant-Couturier, articulista del diario comunista L´Humanité, escribió el 24 de agosto de 1927 lo siguiente:…"El proletariado hizo todo para salvarlos. Día de luto y de rabia. ¡Hurra por el dólar! La justicia de la clase burguesa acaba de matar a Sacco y Vanzetti. Para los burgueses temerosos el asesinato de esta mañana puede parecer un lamentable error judicial. No es un error judicial, es un ejemplo. Para el proletariado, es abiertamente una declaración de guerra"...

Ese mismo día, el diario anarquista francés Le Libertaire convocó una manifestación ante la Embajada de Estados Unidos en París.

He aquí los últimos testimonios de estos luchadores por  las mejores causas de la humanidad:

Vanzetti:

“He luchado durante toda mi vida para eliminar los crímenes que condena la ley oficial y la ley moral, también el crimen que aprueban y santifican la ley moral y la ley oficial, la explotación y la opresión del hombre por el hombre…Creemos más ahora que nunca antes que la guerra era errónea, y estoy contento de estar en el banquillo de los condenados si puedo decirle a la humanidad: cuidado están en las catacumbas de la flor de la humanidad ¿para qué? Todo los que les dicen, todo los que les han prometido era mentira, era una ilusión, era un engaño, era un fraude, era un crimen. Les prometieron libertad. ¿Dónde está la libertad? Les prometieron prosperidad ¿dónde está la prosperidad? ¿Dónde está el bien moral que la guerra a dado al mundo? ¿dónde están la seguridad de la vida, la seguridad de las cosas que poseemos para nuestras necesidades? ¿Dónde está el respeto por la vida humana?”.

Sacco:

“Sé que la condena será entre dos clases, la clase oprimida y la clase rica, y siempre habrá colisión entre una y otra. Confraternizamos con la gente de libros, con la literatura. Uds. persiguen al pueblo, lo tiranizan y lo matan. Tratamos siempre la educación del pueblo. Ustedes tratan de poner una línea y alguna otra nacionalidad para que se odien mutuamente. Esa es la razón por la cual estoy aquí hoy en este banco, por haber sido de la clase oprimida. Bueno, ustedes son los opresores”.

El éxito de la movilización de las masas fue que los acusados siempre pusieron en primer plano que la injusticia cometida contra ellos era producto de la lucha de clases. Que ellos representaban a todos los pobres del mundo. Comprendían que no era un problema racial o de nacionalidades. Ni siquiera un problema personal de mala praxis judicial. Era sencillamente la colisión entre dos clases sociales.

La penalidad actual más que proteger a la sociedad tiene como finalidad el control psicológico y moral de las actitudes y el comportamiento de los individuos. La criminalidad en el caso de Sacco y Vanzetti es sólo un ejemplo, de muchos que abundan en la historia, de que su infracción real estaba asociada con sus virtudes, con su ejemplo, con sus ideas, que atentaban definitivamente con el sistema, con el pacto social capitalista.
[]Si la pelea hubiese sido sólo legal, de balística, de verificar o no los testimonios de testigos, entonces los miles que salieron a las calles no hubiesen salido, habrían considerado que era sólo un caso más de pillos y villanos. 

Se dice que el juez en el caso de Sacco y Vanzetti, Webster Thayer, le dijo al jurado: "Este hombre, (Vanzetti) aunque no haya en realidad cometido ninguno de los crímenes que se le atribuyen, es sin duda culpable, porque es un enemigo de nuestras