
Trataremos el tema del individuo como un ente particular confrontado con la sociedad y los intereses de las mayorías, es decir, un ser que padece de la patología egoísta. Al proponer la solución a la contradicción entre el individuo y la sociedad vislumbraremos la visión del mundo a construir.
Este dilema resume el avance de la sociedad con la colaboración de las voluntades hasta ahora individuales, hasta que se acoplan en una especie de gran orquesta o de coro sinfónico. Varias son las propuestas y varias las posturas políticas, científicas, de arte que de ellas se desprenden.
¿Cómo equilibrar las diferencias que existen entre la voluntad particular y la voluntad general? ¿Cómo unificar sus contradicciones para la construcción social? ¿Cómo lograr que el sentimiento de dicha de los individuos permanezca y se acople armoniosamente con las necesidades generales?
En principio muchos pensadores definieron que la dicha o felicidad de los hombres, tenía un carácter puramente formal o condicionado por todo aquello que se pudiese hacer dentro del marco de la ley, y que en este cumplimiento y en ese respeto el hombre era (y es) feliz. Por ejemplo, en lo que se refiere al tema de la propiedad, es ley de la conducta de todos el que la propiedad debe ser respetada, esta determinación hasta el día de hoy es meramente formal, como si se dijese: es la propiedad y punto. La propiedad es aquí la premisa de la que se parte, pero lo mismo podría ocurrir si esta determinación formal desapareciese, en cuyo caso, al no existir la propiedad, no habría por qué respetarla. De allí se desprende una necesidad de normar o legislar a fin de dar a los hombres la “libertad” de obrar de tal o cual forma, de actuar “bien” y de poder seguir haciéndolo.
Posteriormente, otros estudiosos dilucidaron que estas leyes estaban hechas a fin de proteger los intereses económicos y de dominio de unas clases sociales por otras, y que la belleza y la grandeza de los sistemas sociales reside en el metabolismo material y espiritual que se crea naturalmente, sin que los individuos lo sepan y contando con sus voluntades. En el caso del sistema capitalista era necesaria la ausencia de relaciones o nexos, es decir, los individuos debían parecer independientes y libres de enfrentarse e intercambiar en libertad. Sin embargo, en esta libertad ya están determinadas las formas de relacionarse y expresan subordinación y dependencia: relación dueño de empresa - empleado, dueño de la tierra - campesino, o como miembros de una casta. Finalmente los individuos son dominados por la fe en la eternidad de que este orden debe permanecer así por el bien de todos. Esta forma de relacionarse es inculcada de todas las formas posibles por las clases dominantes.
Es por eso que la última semana de mayo en Venezuela, la oligarquía alentó su ideología, desplegando toda su fuerza intelectual y de dirigencia local para realizar un foro cuyo núcleo duro es el tema de la libertad individual y la propiedad. Allí se congregaron desde los representantes más avanzados del capital nacional (Empresas Polar), lo más reaccionario de los medios de difusión (El Nacional) y los grandes tanques pensantes como El Instituto Cato (con sede en Washington), Cedice (Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la libertad con sede en Caracas), hasta tanques pensantes reformistas que buscan ofrecer alternativas políticas y de pensamiento diferentes a las del Socialismo pero con ideas susceptibles a ser asumidas por los dirigentes políticos que mellen a la Revolución , es el objetivo de FAES (tanque pensante de José María Aznar) .
Este tipo de encuentros no sólo sirven para consolidar la fundamentación teórica en la derecha venezolana, afianzar sus vínculos internacionales, sino que también consolidan los planes para el derrocamiento del Gobierno de Chávez desde las bases ideológicas, pasando por tácticas locales para el desmembramiento de las redes socialistas (ver pagina Web de Relial, otro auspiciante del foro) o a través de emisarios violentos si es necesario.
También enfilan la discusión hacia la necesidad de limitar el tiempo del gobierno, el presupuesto, seguridad social, la política monetaria y de recursos naturales, las regulaciones, el gasto militar, el comercio internacional, los mercados libres y la paz conciliadora que entregue a la revolución. Con estos objetivos en mente, la oligarquía se esmera por involucrar al ciudadano interesado en el debate público. Adicionalmente publica documentos de estos eventos, revistas, libros, etc. Hasta aquí vemos las propuestas ideológicas del capitalismo en Venezuela y sus acciones en el campo práctico para involucrar a los individuos en esta visión del mundo.
Pero ¿cual debería ser la propuesta de las fuerzas revolucionarias? ¿Cómo implementar un nuevo metabolismo social, que relacione las aspiraciones individuales con el plan de construcción social? ¿Cuál sería la recompensa, elestímulo, cómo catalizar nuestras fuerzas?
La propuesta definitivamente debe ir más allá, contar con herramientas distintas, preceptos innovadores, de otro orden.
Los primeros pasos se han dando al vincular los conceptos de propiedad y clases sociales. Estamos avanzando hacia la concientización de la necesidad de la Propiedad Social para tomar el control de los recursos, principalmente aquellos que garantizan la generación de la renta petrolera y alimentos. Una vez alcanzado este requisito necesario pero no suficiente, debemos reencontrar a las mayorías con el trabajo productivo. Para ello la forma en que se distribuya la renta también debe ser de Propiedad Social.
El partido socialista debe encontrarse con la Clase Obrera de estos espacios nacionalizados. De no ocurrir así, entonces la vanguardia socialista obrera debe colocarse a la cabeza del movimiento ideológico de la revolución, fungir como partido.
Esta vanguardia del partido ejercerá la dirección sobre la Clase Obrera , pero habrá otros campos en los que sólo supervisará, otros en los que sólo ofrecerá su cooperación como en el campo del arte, y otros en los que sólo puede orientarse y mantenerse al tanto de lo que está ocurriendo como el de la ciencia pura.
El Socialismo al eliminar las clases sociales eliminará la competencia y el afán desmedido por sobrepasar a todos a fin de alcanzar ganancias o poder, pero este antagonismo permanente deberá ser sustituido por un instinto humano de emulación creadora dirigido a propósitos más elevados como la tecnología, la ciencia y el arte. Las rivalidades entre partidos políticos deberían girar en torno a las ideas, a la planificación de las viviendas, a las tendencias en la educación, a los estilos en el teatro, a los proyectos de regularización del clima, etc. En estas nuevas “rivalidades” debe incluirse a la sociedad entera, sobre el impulso de contentarse solo con los nuevos hallazgos. La crítica y la emulación deben dinamizar el pensamiento crítico que siempre debe ser bienvenido.
Alcanzados estos nuevos niveles sociales, el hombre podrá armonizar su propio ser. Deseará dominar su inconsciente y su organismo.
En conclusión, la senda Socialista de construcción del individuo Socialista debe atravesar varios retos que no deben perderse de vista: 1.- esclarecer, explicar de forma reiterada las relaciones actuales entre la economía y el dominio de nuestro espíritu 2.- a través de la aplicación de la tecnología más avanzada reencontrar al obrero con la producción al tiempo que se disminuye la duración de la jornada de trabajo 3.- por medio de la planificación central socialista, eliminar la espontaneidad ciega y elemental de las relaciones económicas 4.- será sólo entonces cuando el hombre de la masa tendrá espacios en su vida para concentrarse al esfuerzo supremo de su mente, a su iniciativa creadora y a su potencia orgásmica. El hombre será más fuerte, más sabio, más sutil y sobre nuevas cumbres se elevarán otras nuevas.