
Luego de la entrega de la gesta revolucionaria del 23 de enero de 1958 y la instauración del pacto de punto fijo durante 40 años, quedó en la psiquis de la sociedad venezolana la arraigada creencia en la democracia representativa afianzada en los procesos electorales.
Citemos al Che , refiriéndose a Venezuela, en las palabras de Domingo Alberto Rangel [ver Debate Socialista Nro. 50, páginas 8-9]:
…”Yo viví seis meses en Venezuela y lo que más me impresionó es el fervor por la democracia representativa, todos están locamente enamorados de la democracia representativa … ¿Quiénes crearon ese culto? –continúa el Che- ustedes, tú y tú –nos señaló-, porque ustedes corearon a la burguesía y la ideología de la burguesía es la democracia representativa, no puede haber otra, es una ideología hecha a la medida del capitalismo. Ustedes eran más demócratas que los derechistas… En Venezuela hay que crear condiciones distintas, con una lucha pacífica haciendo entender a las masas que dentro de la democracia representativa no van a conseguir nada. Mientras que las masas no se convenzan ellas mismas que la democracia es un contrabando burgués, que el capitalismo es opresor, que en el capitalismo hay masacres, mientras no ocurra eso, en Venezuela no habrá jamás una Revolución” ….
A través de las fisuras del sistema de democracia representativa y de un proceso electoral, llegó la Revolución Pacífica , cargando a cuestas un pesado lastre, la IV República : su institucionalidad, economía, conciencia rentista en el pueblo y en los dirigentes.
En la búsqueda de la superación de este modelo social, la revolución ha hecho varios intentos organizativos que fomenten nuevos engranajes entre la producción y la conciencia revolucionaria, ensayando sin éxito formas que van desde la cooperativa, desarrollos endógenos, cogestión, fábricas recuperadas, Empresas de Producción Social (EPS), etc. Y cuando hablamos de éxito, nos referimos a la capacidad de estas formas organizativas de doblegar al capitalismo y de impregnar a la sociedad con nuevas relaciones, responsabilidades y ética.
Entre los últimos ensayos organizativos, están los consejos comunales que actualmente se encuentran, en una contradicción esencial definitiva: o se convierten en la posibilidad real para convencer a las masas de que el Socialismo tiene mucho más que ofrecer, de crear las condiciones a las que se refirió el Che, o se convierten en una aglomeración de individuos cuyo fin es capturar espasmódicamente una fracción de la renta petrolera.
La sentencia anterior, no la lanzamos como una frase suelta, una frase irresponsable e irrespetuosa, sin asidero en la realidad. Vemos por ejemplo, como en la segunda semana de este mes de Junio, ocurrieron dos eventos que nos llaman a la vigilancia de los métodos organizativos y de acción de los consejos comunales:
1.- Se recogieron más de 12 mil firmas en tres semanas, apoyando la apertura del Centro Comercial Sambil de la Candelaria , en el Municipio Libertador. Estas firmas fueron recogidas por supuestos consejos comunales. Recordemos que en dos ocasiones el Presidente de la República ha prohibido utilizar este espacio superpoblado de la ciudad de Caracas para fines exclusivamente comerciales.
2.- Con casi 21 mil votos a favor, los residentes del municipio Chacao aprobaron la construcción de un Centro Comercial (Centro Cívico) en los espacios que anteriormente eran un mercado popular. La consulta también fue convocada por los consejos comunales.
En ambos eventos los habitantes de estos sectores alegan que ninguna instancia puede impedir la construcción de sendos Centros Comerciales, ya que se encuentran apegados al Art. 6 de la Ley de Consejos Comunales y el Art. 70 de la Constitución.
Podríamos decir para menospreciar estos eventos que ambos sectores de la ciudad de Caracas corresponden a la clase media opositora desde los comienzos de la revolución. Sin embargo, lo que debe llamarnos al análisis es que de no precisarse los objetivos de los consejos comunales, estos pueden ser utilizados para confundir a la opinión pública y dejar sin respuestas al propio Gobierno Revolucionario en problemas que pudieran llegar a ser de mayor envergadura.
La oligarquía tradicional y el reformismo dentro de la revolución tratan con todas sus fuerzas de desalmar los consejos comunales, de borrarles cualquier rasgo revolucionario. Entre los más influyentes de la derecha endógena encontramos al Centro Internacional Miranda y en la oligarquía tradicional encontramos las mesas unitarias de COPEI y al partido primero justicia.
El CIM ha tenido su mayor impacto teórico en la concepción actual de los consejos comunales. El Ministerio encargado, ha creado un Círculo de Estudio para Análisis Político con el apoyo del Centro Internacional Miranda (CIM), donde asesores extranjeros como Robin Hahnel, profesor de la Universidad Americana en Estados Unidos (sólo para citar uno de ellos) , imparte líneas de pensamiento a los consejos comunales tales como: …”No queremos que el Ministerio de la planificación haga planes, éste debe ayudar a los trabajadores a planificar entre ellos mismos; y una vez que se acepte esto, necesariamente nos llevará a alguna dirección para el Socialismo". De esta forma se niega la visión integradora de la Planificación Central del Estado Revolucionario y fortalece la visión egoísta de cada consejo comunal que los impulsa al forcejeo aislado de sus propios intereses.
A pesar de las críticas, estamos concientes que los consejos comunales constituyen en la sociedad venezolana actual, la única posibilidad real de generar un tejido social de carácter nacional. Con la ideología correcta, pueden llegar a convencer a las masas de que se puede trascender al voto tal como existe hoy: como herramienta de dominación, de disgregación social, de marketing de aquellos que obtengan mayor acceso a los medios de difusión, de repetición irrespetuosa de consignas vacías.
¿Cómo hacerlo?
Bajo un halo de aparente participación de todos los miembros de una comunidad, en la normativa vigente de los consejos comunales están suprimidos los mecanismos electorales que permitan la creación de tejido nacional. La comisión electoral de un consejo comunal no tiene la posibilidad de elegir instancias organizativas superiores, es decir, esta comisión no tiene facultades legales para realizar una convocatoria que postule un vocero de toda una parroquia, o para formar una comisión de consejos comunales parroquiales. Tampoco existe una figura parroquial que pueda elegir los voceros para una comisión de consejos comunales municipales, y así sucesivamente hasta llegar a una comisión revolucionaria de consejos comunales de Venezuela.
Si al voto comunal se le permite potenciarse para crear una red revolucionaria nacional, donde los que se postulen como voceros sean elegidos por sus comunidades como los mejores revolucionarios, los mejores trabajadores, las mejores cabezas de familia, entonces el voto adquirirá dimensiones organizativas infinitas.
Solo a través de esta Organización Revolucionaria Nacional de los Consejos Comunales podríamos trascender a esa democracia representativa de la que hablaba el Che, que nos mantiene engañados, presos de nuestros vicios de siempre, aislados, peleando por tarjetones de muchos o de dos colores.
Las líneas ideológicas revolucionarias que deberían estarse impartiendo a las comunidades a través de direcciones parroquiales, municipales y estadales con un Centro Nacional de Política, se están impartiendo a través de cursos eventuales con la asesoria de extranjeros que selecciona el CIM a la medida del reformismo y el anarquismo mundial, que insiste en negar la planificación central y la organización revolucionaria nacional. Dos pájaros de un solo tiro.
En la nueva ley tampoco se especifican instancias de Dirección Nacional, estadal, municipal, ni parroquial, para la movilización. La única red que han creado los consejos comunales hasta el día de hoy, es una red de cerca de 250 bancos comunales y que fue halagada el 17-06-2009 en el encartado del periódico El Nacional, llamado Estrategia (patrocinado por la bolsa de valores de Caracas) como una…”de las herramientas más eficaces contra la pobreza”…ya que …”posibilita al ser humano a recuperar la dignidad y salir de la pobreza con base a su propio esfuerzo y voluntad”. Como que el problema de millones de pobres en el mundo fuese la falta de voluntad de individuos perezosos. Se compara en este encartado, a los consejos comunales venezolanos con ONG´s especializadas en Colombia para atraer a ahorristas de bajísimos recursos.
Al negarle a los consejos comunales su carácter revolucionario desde su conformación, al no definirlos como organizaciones de masa para dirigir y orientar el trabajo socialista, al no ser instrumentos que permitan vertebrar la fuerza revolucionaria y la preparación de cuadros, veremos manifestaciones como las del Sambil de la Candelaria , el Centro Cívico de Chacao y a la banca revoloteando como zamuros al Fondo Nacional de los Consejos Comunales.
¡Rescatemos los consejos comunales del reformismo y de la derecha tradicional!
¡Démosle a sus integrantes sentido de pertenencia, al ser garantes de la continuidad en el poder de la Revolución !
¡Trascendamos el pacto de punto fijo!