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Estudiaremos los rasgos ideológicos más generales del tanque pensante venezolano “Centro de divulgación del conocimiento económico para la libertad” (Cedice), para comprender sus campañas publicitarias. Veremos cómo las fórmulas económicas que proponen son aplicadas sólo en países pobres y cipayos (países liberales y neoliberales) y finalmente cómo algunas medidas consideradas revolucionarias, no son más que la puesta en práctica de las recetas para conservar la hegemonía capitalista.

Lo primero que salta a la vista es que los fundamentos ideológicos y teóricos de Cedice son el capitalismo como sistema económico y el neoliberalismo como sistema seudo filosófico. 

El liberalismo a finales del Siglo XIX se dio a la tarea de tratar de responder a las contradicciones de su teoría económica puestas en evidencia por Carlos Marx. Ello condujo a la reforma del liberalismo y dio origen a la conformación de las escuelas neoliberales vigentes.
Pero comencemos haciendo una síntesis de los fundamentos del pensamiento liberal:

1. Las fuerzas del libre mercado competitivo, determinan la producción, el comercio y la distribución. Estas fuerzas permiten que la economía se “autoregule” y tienda al “pleno empleo” sin la intervención del Estado.

2. El mejor gobierno es aquel que interviene menos en la economía.

3. Se oponen a la fijación de sueldo mínimo, al gasto público y social costeado por la recaudación de impuestos.

4. Cada individuo sirve, sin sa­berlo o sin quererlo, a los superiores intereses de la sociedad. Aún cuando sus intereses sean los más egoístas, prevalece lo que se denomina armonía de intereses.

5. La economía tiene como objetivo conseguir el máximo creci­miento y desarrollo. La sociedad progresa y se desarrolla de forma lineal, es decir, el progreso equivale a una especie de destino de perfección. Toda acción dentro del capitalismo es válida (incluyendo guerras, golpes de Estado, hambrunas, etc.) en aras del progreso humano.

6. Para Cedice y los liberales, la división de clases sociales, es natural, siempre ha existido y siempre existirá. Remontan el origen de sus riqueza y de la hegemonía capitalista a una minoría “trabajadora, ahorrativa e inteligente” que logró acumular el capital necesario para invertir en las grandes fuerzas productivas, mientras que otros descamisados y vagos, derrochaban todo cuanto tenían. Por eso es legítimo y natural que unos sean propietarios y otros no, que unos coman bien y otros mueran de hambre.

7. Su idea de libertad, da por sentado la supremacía de una clase. La sociedad y el Estado deben permitir todo a esta clase. No defienden la libertad individual que tiene como consecuencia responsabilidades sociales. Así, un liberal nunca viola la ley porque al fin y al cabo es su ley, él la creó. La ley que protege la propiedad privada está por encima de todas y por supuesto incluye la libertad para defenderla. Cuando un capitalista viola la ley, siempre apelará a la falta de libertad pero nunca asumirá su responsabilidad individual ante la sociedad. La libertad proclamada es solo aquella que tienen los poderosos para conservar sus privilegios.

8. Esquivan cualquier análisis histórico, pues tendrían que explicar por qué el origen del capital está vinculado al despojo, la violencia, la conquista, la piratería, el crimen, el robo etc., si su prédica tiene como bandera la libertad y la armonía de intereses. La historia desmantela al liberalismo como hipócrita.

Como vemos los fundamentos liberales están hechos sobre premisas falsas, nunca sobre alguna explicación histórica científica.

LOS  NEOLIBERALES

Los liberales tratando de refutar la teoría socialista, intentaron resolver los problemas económicos y sociales sin tocar privilegios de clase, ni al sistema.

Haciendo algunas reformas a su filosofía económica dieron origen a varias escuelas neoliberales. Una de las principales es la escuela del neoliberalismo marginal: la microeconomía. Esta tendencia propone que los elementos individuales deben ocupar el centro de la economía. Estos sujetos económicos individuales (micro y medianos empresarios), determinarían las condiciones y precios del mercado. Cada uno de ellos es como un minúsculo operario del mercado aunque nadie note su presencia o su ausencia.

Los neoliberales abogan por un mercado altamente competitivo que se autorregula, ya no por el efecto impreciso de la "mano invisible" de los liberales, sino por la ayuda (consciente o inconsciente)  de los individuos que incluyen los pequeños empresarios en la búsqueda de sus propios fines. Aquí vuelven a asumir la existencia de la armonía de los intereses egoístas.

Como buenos neoliberales Cedice parte de que la propiedad nosocial, que ellos disfrazan como propiedad privada es sagrada. En su campaña contra la propiedad social recurren a los miedos que los capitalistas-propietarios tuvieron que implementar para lograr su señorío. Miedo al despojo, al abandono de la asistencia social, al hambre, a la miseria, a la cárcel, etc.  En esta campaña apelan al miedo ancestral impuesto por el amo al esclavo. No argumentan, ni discuten teóricamente, solo manipulan con el miedo que el capitalismo creó, que todos llevamos por dentro y que ahora pretenden adjudicarle a supuestos prejuicios de una Ley socialista.

PDVSA Y LA PROPIEDAD SOCIAL

Los neoliberales abogan por la minimización de la interferencia del Estado en los asuntos privados, en la familia, en la educación y en la economía en general. A pesar de ello, aceptan su intervención cuando la competencia y el mercado amenazan con desaparecerlos. También están en contra de las protecciones, los subsidios y los beneficios de la llamada seguridad social o en favor de algún sector de la sociedad que no sean el suyo exclusivamente. Es decir, aunque Cedice es anti-Estado, aboga para que exista la más amplia independencia para los empresarios con respecto a créditos y a cualquier prebenda que otorgue el Estado.

En ese contexto teórico entra la consigna de Cedice “un país de propietarios”. En nuestro país tiene dos aristas. La primera ataca indirectamente a PDVSA, que es de Propiedad Social y administrada por el Estado Revolucionario. Al atacar la Propiedad Social atacan a PDVSA que es garantía de la justa distribución de la renta petrolera al resto de la sociedad. La propuesta de Cedice en este caso es privatizar PDVSA y que sus acciones vayan a la “libre” bolsa de valores.

La segunda arista de “un país de propietarios” invoca la visión de pequeños empresarios y es allí donde erradas medidas tomadas por algunas fracciones de la revolución colindan con los neoliberales. La consigna “un país de propietarios” activa a todos aquellos elementos individuales egoístas para que se movilicen de manera contrarrevolucionaria cuando requieran el apoyo de las masas fascistas. El fascismo se anida en esta capa media que aspira algún día ser una gran propietaria. Cada microempresario como dice la teoría neoliberal marginalista, es como un minúsculo operario (conciente o inconciente) contra la revolución. Cada microempresario que financiemos, cada obrero accionista de las empresas básicas será uno de estos minúsculos operarios.

De vital importancia es que la revolución recupere los consejos comunales de esta visión empresarial y se desmantele la verdadera faceta de Empreven y Fedeindustria como agentes contrarrevolucionarios y de ideología abiertamente neoliberal.

CEDICE  Y LA  DEMOCRACIA

Por otra parte, para Cedice la democracia es válida siempre y cuando sean electos a las instancias de gobierno, aquellos que fortalezcan el sistema capitalista, no entorpezcan la actividad económica privada y no intenten imponerle regulaciones o controles a sus negocios. Si el sistema electoral oligarca falla y es electa una fuerza que apoye un cambio en el sistema económico, entonces ya no habrá democracia y contra esa fuerza enfilarán todas sus armas mediáticas.

Los enemigos de CEDICE están declarados: Las Revoluciones Socialistas. Por eso su morbo publicitario contra la Revolución Cubana. Saben que Cuba es un ejemplo formidable para los pueblos oprimidos. Cuba nos ha dado la oportunidad de conocer lo que es posible construir cuando un proceso revolucionario asume el poder.

Finalmente, los grandes países capitalistas, poseen un Estado fuerte, que sanciona, que subsidia, que regula, que hace enmiendas a su constitución cuando lo necesita, etc. Así garantizan la hegemonía casi perfecta de una clase privilegiada, propietaria de la fuerza vital de millones de seres humanos.

 El neoliberalismo que patrocina CEDICE es engaño vendido solo a países pobres: nos enseña cómo ser esclavos obedientes, capaces de hacer lo necesario por la libertad y la propiedad de los oligarcas.