TANQUES PENSANTES AL ATAQUE
Un tanque pensante es una organización que analiza las políticas del Gobierno, la de los partidos políticos y los intereses que manejan estos y otros grupos sociales. Cuando son muy poderosos o de mucha influencia, pueden llegar a moldear el sentido de la política e incluso reorientar el rumbo de la sociedad. Existen casi 5.500 en el mundo y más de 500 en América Latina y el Caribe.
Entre sus actividades se encuentran la generación de información tan específica o general como la coyuntura social del momento lo amerite. Estos informes sirven de insumo para sectores del gobierno, partidos políticos, periódicos, programas de radio y TV, llegando verdaderamente a influir en la conciencia de los dirigentes y de las masas con relativa facilidad. Los tanques pensantes también convocan a expertos escogidos y sus servicios de consultoría son contratados por semanas o meses, dictando foros y debates.
POR: ROSA TRISTÁN
En enero de este año un tanque pensante venezolano de derecha llamado CEDICE o Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad, fue premiado al ser catalogado en un estudio titulado “The Global Go-TO Thinks Tanks” (Universidad de Pennsylvania), como uno de los 14 centros de estudios más influyentes en América Latina, por su notable ascendencia en las políticas públicas y su impacto en los medios de difusión. Recordemos aquella propaganda reciente que decía algo así como…”yo tengo mi moto y por lo tanto defiendo la propiedad privada”... publicidad dirigida a la clase baja a fin de orientar tendencias electorales hacia la reacción.
Entre los directivos de CEDICE encontramos miembros de connotadas familias oligarcas como los Mendoza, los Blohm, los Granier, los Raffalli, entre otros, sin contar sus enlaces permanentes con asesores de la índole de José María Aznar, quien a su vez dirige un tanque pensante llamado FAES o Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales.
En su página web, tienen un breve glosario de conceptos económicos que fundamentan la ideología capitalista que defienden y que de alguna forma aún son fuente de dudas e incomprensiones en nuestras filas. Tratemos de desmontarlos:
Capitalista: son capitalistas desde el agricultor que es dueño de su tierra y de su arado hasta el gran industrial que es propietario de la fábrica o el taxista que es dueño de su vehículo o moto.
Con esta definición tratan de confundir la diferencia existente entre propiedad de los bienes de uso, es decir, aquellos necesarios para el desempeño cotidiano de la gente (el carro, la ropa, la casa, etc.) y propiedad de los medios de producción, es decir, fábricas, maquinaria, tierras, industrias, etc.
Ya que los capitalistas de CEDICE buscan confundir los conceptos para agrupar sectores medios y bajos para sus intereses, es bueno aclararlos y enmarcarlos en nuestra realidad económica.
En Venezuela, la disputa real se da en el terreno de la captura de la renta petrolera producto de regalías e impuestos. Por lo tanto, en el marco de lo nacional, la lucha de clases no se restringe al sector obrero industrial. La contienda por ese capital se desarrolla entre la alianza de los obreros junto a una mayoría marginada, enfrentándose a sectores de la oligarquía (nueva y vieja).
Si en ese forcejeo, la renta es secuestrada por los grupos capitalistas, entonces ese capital vuelve a los grandes sistemas financieros, mientras que si esa renta logra ser rescatada por los revolucionarios, entonces se coloca al servicio de las mayorías y en la consolidación del sistema socialista mundial.
En conclusión, un pequeño propietario de una moto o de un taxi, cuya propiedad es el instrumento de su trabajo y que no sirve de medio de apropiación del trabajo de otro, no puede ser mostrado como un capitalista. Su taxi o su moto, no son comparables a la propiedad capitalista de las grandes fábricas. Siendo así, sus intereses y las clases sociales a las que pertenece el taxista y el gran empresario, son diferentes.
Es de suma importancia, que los dirigentes de la Revolución sean capaces de esclarecer los límites entre las clases sociales y no tratar de desvirtuarlos como si de equipos de béisbol o fútbol se tratara.
Sistema Económico: organización por medio de la cual la sociedad produce, intercambia y consume mayor número de bienes y servicios.
En esta definición no incluye la propiedad de los medios de producción. No se puede hablar de producción ni de sociedad sin precisar la forma de propiedad. La definición de CEDICE, da por sentado que la sociedad debe necesariamente estar conformada por capitalistas y asalariados y que todos a su vez deben sentir la apremiante sensación de querer consumir de manera desmesurada. La definición tampoco considera que el sistema económico establece vínculos sociales entre individuos aparentemente independientes y que induce un sistema de creencias generalizado. Este sistema de creencias es el que sustenta y justifica el sistema económico hegemónico.
Empresario: responsable del triunfo o fracaso de una empresa. Puede ser al mismo tiempo el capitalista dueño de instrumentos de producción. Los empresarios producen en la medida que obtienen un beneficio y producirá aquellas cosas que le generen mayor beneficio y que puedan ser objeto de intercambio.
De este concepto se desprende una gran lección para la Revolución. No es posible avanzar hacia el Socialismo con obreros elevados en el espíritu del empresario. Es cierto que deben ser utilizados los avances alcanzados por el capitalismo en materia de contabilidad y tecnología, pero nunca la mentalidad del empresario. El empresario tiene una terrible convicción de que él es una libre individualidad, que alcanzará sus objetivos, en la medida en que pueda servirse o aprovecharse de otros que generalmente están en desventaja económica o intelectual con respecto a él. Si el otro no puede ofrecerle lucro, pues simplemente no existe. El empresario trata permanentemente de violentar o coercionar al otro al sistema de cambio. Su relación con la sociedad es de contraposición, no se siente parte de ella. De esta separación meramente psicológica y ficticia es que se desprende su concepto de “libertad”. En su pequeño mundo, él mismo es su propio fin. Por último, su interés egoísta, no le permitirá participar jamás, en una querencia que esté por encima o más allá de él. Esta mentalidad de empresario se encadena al resto de la sociedad con miles de empresarios contraponiéndose en un gran interés egoísta con las dimensiones de la especie humana.
Empresa Estatal: aquella cuyo único empresario es el Estado.
Esta definición coloca al Estado separado de la sociedad, da por sentado que el Estado siempre es burgués y que el aparato de gobierno y militar solo sirve a los intereses del lucro de una minoría. En el Estado burgués, por una parte los obreros siguen siendo asalariados y, por otra, la renta sigue siendo transferida a los sistemas financieros globales.
El único mecanismo formal de solución a lo anterior es reconocer la naturaleza social de las modernas fuerzas productivas existentes, y que la sociedad desposeída representada por el Estado Revolucionario, tome abierta y directamente posesión de estas fuerzas, para ser puestas al servicio de las mayorías como su palanca más poderosa.
Función social: la función social de una empresa es producir bienes y servicios. Cuando una empresa da a la comunidad más bienes y servicios que aquellos que utiliza se dice que ha cumplido con su función social, es decir, no es una carga.
Según este concepto la relación de las empresas con la sociedad se restringe únicamente a producir. Con raras excepciones o en el mejor de los casos la función social de algunas empresas capitalistas se expresa como una filantropía espasmódica, siempre y cuando cualquier desembolso sea descontado de sus impuestos o aplaque los brotes de estallidos sociales que se vayan presentando.
De lo anterior podemos concluir:
Una Revolución que busca cambiar ese orden, que busca hegemonizar la Conciencia Socialista, debe tener formas equivalentes a estos tanques pensantes pero que promuevan las ideas del Socialismo. Que definan, que difundan, que debatan, que generen informes para los medios de difusión, que genere publicidad de tipo político con contenido teórico sólido.
Para poder trascender el eslogan Ahora Venezuela es de todos, que borra la luchas de clases, para evitar programas en los canales del Estado donde se invita a nuestros enemigos a exponer sus ideas sin que nadie los rebata con argumentos, para evitar consignas electorales vacías, para que los periódicos de la Revolución vayan más allá de la retórica panfletaria y de cortos análisis, para que la cultura trascienda al circo, para todo esto, deben existir tanques pensantes socialistas integrados al partido. El partido debe ser generador de una organización tan influyente en la psiquis de la sociedad que pueda cambiar su visión de la vida y su forma de participación en ella. El partido debe estar en capacidad de convencer a través de la persuasión lógica y la práctica contundente de que el Socialismo sí es viable.