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Más allá de las confrontaciones bélicas, están las confrontaciones con cañones de palabras, pensamientos y sentimientos. Los medios de difusión a través de la historia han tomado partido de la política, han dominado las masas y persuadido a los círculos de apoyo de los líderes. Detrás de la prensa siempre están los ideólogos que imponen su visión del mundo y sus creencias. Quien tenga en sus manos la hegemonía de la “información”, quien logre convencer con mayor eficacia, triunfará haciendo la Revolución o derrocándola. Para derrocar una Revolución necesariamente deben mellar la imagen del líder, pues sobre éstos están puestas las esperanzas de los humildes.

A continuación veremos tres líderes y tres revoluciones que fueron (o son) hostigadas de forma persistente, sofisticada o groseramente agresiva: la de Bolívar, la de Allende y la de Chávez. Veremos con asombro sus métodos similares y veremos cómo incluso los ideólogos opositores a Bolívar dejaron escuela periodística para atacar a revoluciones posteriores.

PERIÓDICOS CONTRA BOLÍVAR

Los santanderistas a partir del año 1826 comenzaron a divulgar folletos con las opiniones reaccionarias del mundo liberal adversas a Bolívar quien, en detrimento de los intereses económicos de la burguesía, abogó por la libertad de los esclavos, por la unidad territorial y fraternal de las naciones latinoamericanas, y por detener a la voracidad del Imperio naciente de los Estados Unidos de Norteamérica.

Los santanderistas desencadenaron sobre la capital el rumor artificial que señalaba “la crueldad de los mestizos extranjeros”, buscando separar al pueblo, del líder venezolano que comandaba al Ejército Libertador.

En noviembre de 1826 Vicente Azuero (uno de los políticos y periodistas mas influyentes en Santander), redactó la Representación a Bolívar, la cual era una supuesta exposición de los sentimientos de los funcionarios públicos y demás habitantes de la ciudad de Bogotá, hecha para ser presentada al Libertador Presidente de la República, escrita en 21 páginas. En este documento se manifestó en contra de la presidencia vitalicia, la dictadura y aun la monarquía. Se opuso a la Constitución Boliviana y a su posible aplicación a la Gran Colombia. Este documento fue apoyado por el vicepresidente Santander, y circuló sin firmas. En la hoja volante titulada El Granadino, que Azuero publicó el 19 de mayo de 1827, censuró al Libertador Simón Bolívar, como el causante de la disolución de la Gran Colombia. Dijo que Bolívar había violado todas las leyes y que detestaba las instituciones democráticas, que quería un gobierno perpetuo, autoritario e ilimitado, y que era «el autor de todos los males del país».

Bolívar es nombrado Presidente en Bogotá el 10 de septiembre de 1827, y comienza la arremetida de la prensa frente a la cual se mostró extremadamente tolerante, ante la mansedumbre de intrigas e impertinencias de la oposición.

Como parte de la cruzada pro desmérito del Libertador, los santanderistas hicieron sonar la matriz de opinión de que Bolívar quería instaurar la monarquía y coronarse emperador de los Andes. Los “propósitos monárquicos” de Bolívar, fue el slogan principal de los siguientes periódicos para deteriorar el prestigio del Libertador:

El Granadino, Bogotá, 19 de mayo de 1827. Hoja sobre la disolución de Colombia, en la cual censura a Bolívar, de quien dice que ha violado todas las leyes, que detesta las institucio¬nes, que quiere un gobierno perpetuo e ilimitado, y que es el autor de todos los males del país. La burguesía liberal granadina se aplicó en perfeccionar los detalles de la conspiración que debería arrojar del poder “al tirano” y reponer la legalidad.

El Batuecano: Periódico de oposición a Bolívar, en cuyo número 1º inserta la hermosa proclama que dirigió éste a los caraqueños el 4 de julio de 1827, con notas burlescas.
El Observador Colombiano: Bogotá, 5 de junio de 1827. Censura la actitud del Libertador y elogia a Santander. Violento opúsculo contra la llamada “dictadura de Bolívar” o “época del terrorismo”.

El Conductor: Bisemanario que salía los martes y viernes, desde el 2 de febrero hasta el 7 de noviembre de 1827 (79 números). Su lema contra la pasión popular bolivariana era «Los pueblos deben ser conducidos por la autoridad de las leyes, siempre igual e impasible; y no por voluntades pasajeras expuestas a todas las pasiones». Santan¬der apoyó este periódico, tomándole una suscripción de 250 ejemplares, en nombre del gobierno. En este periódico, que dirigía Vicente Azuejo trabajaron otros periodistas como Florentino González, quién en 1861, después de ejercer ante el gobierno de Chile como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario, continuó en su vocación de periodista y editorializó en El Tiempo y luego, en El Mercurio de Valparaíso.

En 1828 a Azuero se le recompensaron todos sus agravios al Libertador: fue nombrado consejero de Estado, presidente de la Convención Granadina, comisionado por el gobierno para redactar un curso de legislación (1835), Presidente del concejo municipal de Bogotá, y miembro de las cámaras legislativas. Fue igualmente candidato del partido liberal exaltado a la Presidencia de la República en 1839, y años antes lo fue a la vicepresidencia, aunque en ninguna ocasión logró ser ungido por los votos po¬pulares.

SALVADOR ALLENDE Y EL MERCURIO

El Mercurio es un periódico chileno de tendencia conservadora, fundado por Agustín Edwards Mac-Clure el 12 de septiembre de 1827, en Valparaíso.

Ya antes del arribo de Allende al poder, la cadena de El Mercurio en Chile controlaba 24 diarios que pautaban el acontecer político y condicionaban todos los aspectos de la vida pública. Necesitaban fortalecer una imagen de caos y desgobierno, mediante la puesta en escena de huelgas y conflictos de sectores gremiales adictos reclamando aumento de salarios, oponiéndose violentamente a medidas de reformas sociales del gobierno; atentados terroristas contra fuentes de energía y comunicaciones mediante la acción de comandos paramilitares; acaparamiento de mercancías, alimentos y especulación económica. El Mercurio, radios y canales de televisión en manos de los reaccionarios, desplegaron e intensificaron grandes campañas de propaganda sucia preparada por la CIA, culpabilizando al Presidente y a los partidos de la izquierda de ser cómplices o de estar preparando por su parte un supuesto plan de insurrección y represión revolucionaria contra las “fuerzas de oposición democráticas”, incluso propalando llamamientos directos incitando el derrocamiento del “gobierno totalitario de Allende”.

Unas semanas antes del golpe de estado contra el Gobierno de Allende el 23 de agosto de 1973, el Mercurio tituló así a todo lo ancho de la página: el gobierno ha quebrantado gravemente la constitución".

El texto publicado por El Mercurio, que reproducía un acuerdo de los diputados, acusaba al Gobierno del Presidente Allende de veinte violaciones a la Constitución y las leyes, entre las cuales destacaban: amparar grupos armados, torturar, detener personas ilegalmente, amordazar la prensa, manipular la educación, limitar la posibilidad de salir del país, confiscar la propiedad privada, formar organismos sediciosos, violar las atribuciones del Poder judicial, el Congreso y la Contraloría, y todo ello de manera sistemática y con el fin de instaurar en Chile "un sistema totalitario", es decir, una dictadura comunista.

Unos días después del derrocamiento de Allende, El Mercurio, el 17 de septiembre de 1973, justificando la masacre publicaba:

"El gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la vía chilena hacia el socialismo y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura comunista. Chile estuvo al borde del 'Golpe de Praga', que habría sido tremendamente sangriento, y las Fuerzas Armadas no hicieron sino adelantarse a ese riesgo inminente".

Más de 20 años después, El Mercurio mantiene su línea editorial señalando: …los viajes de Allende a Cuba tuvieron una incidencia fundamental en el proyecto que pretendía aplicar en Chile. Tras ver Cuba, Allende pensó que podía acortar el camino. No cabe ninguna duda que el gobierno de la Unidad Popular fue un desastre que nos llevó a la guerra civil" (El Mercurio, 28 de noviembre, 1999).

CHÁVEZ CONTRA EL MUNDO

El inmenso monopolio comunicacional privado en Venezuela controla 87 de los 90 diarios, 3 son proclives al proceso revolucionario. Existen 60 plantas televisivas y solo 5 de servicio público. Trasmiten 1.000 emisoras privadas y hay 5 emisoras, entre ellas Radio Nacional de Venezuela y YVKE Mundial, de servicio público.

Hoy día los medios de difusión del mundo repican las mentiras del departamento de estado de los EEUU, tales como: “Chávez se está convirtiendo en un gran facilitador del tráfico de cocaína a Europa y otras partes del hemisferio” (John Walters jefe de las políticas antidrogas de la Casa Blanca) o Chávez es el promotor de la violencia en Latinoamérica, o Chávez está menoscabando la democracia venezolana al continuar con sus amenazas de represalias contra los medios privados y contra la prensa, o Chávez expropia cualquier propiedad privada, etc, etc, etc. Sin embargo, poco se menciona acerca de la violencia diaria que promueve el capitalismo, y que el imperio, tal como lo denuncia Fidel: … no sólo suministraron armas, sino que inyectaron sentimientos de odio contra Venezuela.

Como vemos, los enemigos se parecen porque representan a la oligarquía, sus métodos son similares, sus argumentos también. Reforcemos la idea de que los intereses del pueblo y los del Comandante Chávez son los mismos, y los intereses de la oligarquía y los medios de difusión son los mismos. La batalla poseedores, desposeídos trasciende las fronteras y se remonta desde los orígenes de nuestra nacionalidad.