BOLÍVAR CONSERVACIONISTA
Una de las importantes facetas de Bolívar, aunque poco conocida, es su amor por la naturaleza, su espíritu conservacionista. Aborrecía cuanto fuera destrucción, y lo podemos afirmar con un escrito que envió a Santander el 11 de marzo de 1825: “...Lo que se destruye es inútil a todos... y aquí no habrá sino inmensos desiertos propios para vivir al abrigo de estos males. En una palabra, lo que se destruye es nuestro y ya nos queda poco que destruir.”
La educación que le dieron sus maestros y las ideas que lo influyeron en su adultez, hicieron del Libertador un hombre sensible ante el medio natural y particularmente comprometido con la suerte ambiental del hombre. No se conoce otra figura de la independencia americana que haya prestado tanta atención al conservacionismo.
Tan pronto terminó la guerra, Bolívar inició la tarea de reconstrucción, tomando medidas que lo destacaron como el hombre que inició el movimiento conservacionista en América.
Entre los muchos decretos que en esta materia legisló el Libertador, encontramos los siguientes:
Decreto de Pucará, a 2 de agosto de 1825
RESOLUCIÓN PARA QUE LAS MINAS ABANDONADAS PASEN A MANOS DEL GOBIERNO
Considerando:
1.- Que sobre el gobierno de la República gravita una inmensa deuda;
2.- Que debe procurar el gobierno por todos los medios posibles la extinción de la dicha deuda;
3.- Que las minas abandonadas, aguadas o despobladas pertenecen de derecho al Estado;
Decreto:
1.- Que las minas derrumbadas, aguadas o abandonadas por sus antiguos poseedores que eran denunciables según las ordenanzas de minería, son de la propiedad del Estado.
2.- Que los prefectos, con intervención de las diputaciones de minería donde las haya actualmente, y si no por sí solos, tomen un exacto conocimiento de las minas aguadas, despobladas o abandonadas que existen en sus respectivos departamentos y lo comuniquen al Gobierno Supremo.
DECRETO DE CHUQUISACA
Medidas de Conservación y Buen Uso de las Aguas
Considerando:
1. Que una gran parte del territorio de la República carece de aguas y por consiguiente de vegetales útiles para el uso común de la vida.
2. Que la esterilidad del suelo se opone al aumento de la población y priva entre tanto a la generación presente de muchas comodidades.
3. Que por falta de combustible no pueden hacerse o se hacen inexactamente o con imperfección la extracción de metales y la confección de muchos productos minerales que por ahora hacen casi la sola riqueza del suelo: Oída la diputación permanente;
Decreto:
1. Que se visiten las vertientes de los ríos, se observe el curso de ellos, y se determinen los lugares por donde pueden conducirse aguas a los terrenos que estén privados de ellas.
2. Que todos los puntos en que el terreno prometa hacer prosperar a una planta mayor cualquiera, se emprenda una plantación reglada a costa del Estado, hasta el número de un millón de árboles prefiriendo los lugares donde haya más necesidad de ellos.
3. Que el director general de agricultura proponga al gobierno las ordenanzas que juzgue convenientes a la creación, prosperidad y destino de los bosques en el territorio de la República.
4. El Secretario General interino queda encargado de la ejecución de este decreto. Imprimase y publíquese y circúlese.
Dado en el Palacio de Gobierno en Chuquisaca a 19 de diciembre de 1825
Decreto de Guayaquil el 31de julio de 1829
DECRETO QUE PROTEGE LOS BOSQUES
Considerando:
- La enorme riqueza e importancia de los bosques tanto de propiedad pública como privada;
- La necesidad de proteger esa riqueza con medidas legislativas;
- El gran perjuicio que causa a esos bosques, el abusivo proceso de obtención exagerada de maderas y productos vegetales;
Decreto:
Levantar un censo de los bosques existentes.
Prohibir la explotación de los bosques baldíos sin licencia.
Establece sanciones a quienes violenten esa norma.
Crea un impuesto para gravar la explotación forestal.
Queda prohibido que ciertos productos sean extraídos, incluso en bosques de propiedad privada sin expreso permiso del Estado.
Lo sorprendente de estos Decretos es que surgieron en una región y una época, donde no existían estudios conservacionistas e instituciones científicas dedicadas a preservar el medio ambiente.
Está marcado en estos tres Decretos un hermoso cuadro de labor conservacionista: al crear condiciones para que las tierras se recuperen, mantener las cuencas hidrográficas, formar bosques, regular su explotación procurar su mantenimiento: es en esquema, todo cuanto el moderno Estado de hoy debe hacer.