Editoriales

Neftalí Reyes

Manuel Cabieses

Rosa Tristán

Reflexiones de Fidel

Discursos

Entrevistas

Libros por Entrega

Poemas

Caricaturas

Artículos Especiales

Contáctanos

Ir a Página Principal

SUSTITUCIÓN IMPRESCINDIBLE

  Por: Neftalí Reyes

La causa primigenia de las derrotas es la ideología de la pequeña burguesía, cuyas propuestas políticas, económicas, sociales no son viables. Es ineludible sustituir esa ideología inservible.

La ideología pequeño burguesa es fragmentadora de la sociedad, siembra el egoísmo, así crea terreno fértil para las proposiciones oligarcas, para la conducta contrarrevolucionaria.

Los resultados de las elecciones regionales de noviembre suministrados por el Consejo Nacional Electoral ya permiten elaborar las grandes líneas de un análisis.

La situación se puede resumir así: la oligarquía, capturó el centro político del país, Miranda, Caracas, Carabobo y mantuvo el Estado Zulia, además obtuvo importante votación en otros Estados.

La Revolución perdió el núcleo nervioso del país, el lugar donde se decide la política desde la época de la independencia, perdió Caracas.

Además, la oligarquía manipuló a los humildes y consiguió eligieran a sus propios verdugos, el triunfo oligarca en Caracas se asienta en el voto humilde.

Es imprescindible un estudio riguroso de las causas de estos resultados para poder construir las correcciones necesarias.

Lo primero que debemos desechar es la tentación de ocultar la situación con piruetas algebraicas. Lo sensato es considerar las tendencias, y estas son claras: la oposición oligarca avanza y la Revolución retrocede en el alma popular , en el control político del país, esa es una tendencia clara, hacia allá se mueve el país, lo demás son autoengaños que no ayudan a revertir la tendencia.

Lo de diciembre 2007 y lo de ahora en noviembre de 2008 son señales de un mismo mar de fondo, tienen causa común, por eso es urgente estudiar las causas y corregirlas, so pena de seguir cosechando derrotas y desgastándonos.

La causa primigenia de las derrotas es la ideología de la pequeña burguesía, cuyas propuestas políticas, económicas, sociales no son viables, no resuelven. Es ineludible sustituir esa ideología inservible.

La ideología pequeño burguesa es fragmentadora de la sociedad, siembra el egoísmo, así crea terreno fértil para las proposiciones oligarcas, para la conducta contrarrevolucionaria.

Los resultados de diciembre 2007, cuando perdimos la reforma a la constitución, y este resultado de noviembre 2008, son derrotas de esa ideología.

En noviembre las bases humildes que sostienen a la Revolución fueron fácil presa de la manipulación de la propaganda oligarca. Ellos levantaron miedos ancestrales, y esa manipulación tuvo su apoyo en la ambigüedad de la política pequeño burguesa que predomina en la conducción revolucionaria. El egoísmo prevaleció sobre la Conciencia del Deber Social. En noviembre nos derrotó una alianza ideológica entre la pequeña burguesía interna y la oligarquía externa.

En diciembre, gracias al esfuerzo del Comandante pudimos levantar el ánimo del campo bolivariano, ganamos en 17 gobernaciones, el volumen total de votos nos fue favorable. Sin embargo, la tendencia principal, la penetración oligarca en nuestra base natural, los humildes, y la solidez de la base social enemiga se mantiene, muestra aumento. Este es el dato más importante de estas elecciones.

No debemos engañarnos, debemos sustituir la ideología pequeño burguesa que es hegemónica en la Revolución , de no hacerlo la tendencia principal continuará aumentando y el resultado será más derrotas.

En el pasado la Revolución ha tenido éxito en la sustitución de desviaciones ideológicas, así lo hicimos con la derecha civil y militar que comandó el golpe de abril. Bajo el liderazgo de Chávez la Revolución avanza y en ese avance se depura, derrota las ideologías distraccionistas.

Para derrotar a la ideología pequeño burguesa hay que ir la raíz que la sustenta, por eso debemos superar la fantasía anarcoide que la alimenta, que ignora los diferentes niveles de conciencia social de la sociedad, desconoce el papel de los líderes en la Revolución.

Es necesario desechar el colaboracionismo y aceptar la lucha de clases. Replantear el papel del partido en la construcción del Socialismo. Fortalecer el objetivo principal de la Revolución Socialista , que es rescatar el carácter social de la sociedad humana fragmentada por el capitalismo. El voto egoísta nos perjudica.

Y sobre todo tener fe en el Socialismo, el Socialismo debe estar en la escena siempre, no es un cliché para usar a veces cuando pensamos que su presencia, no irritará a los señores empresarios y a los sifrinos de la clase media.

A la clase media debemos tenderle la mano, siempre que se incorpore a la construcción del Socialismo, será bienvenida. Pero es un error tratar de ganarla haciéndole concesiones a su sistema de vida ambiguo y artificial, por ese camino, está demostrado, perdemos apoyo popular y no ganamos nada en la disociada clase media.

Es urgente retomar la vía de la formación ideológica, concientización de la base social Bolivariana. La educación socialista debe ser una prioridad, todas las acciones de la Revolución deben tener este objetivo.

Contra la educación conspira la ideología pequeña burguesa que dice que el pueblo ya todo lo sabe, por tanto el estudio es innecesario, de esta forma da pie a la improvisación.

La Revolución Bolivariana es vital para el destino de la sociedad venezolana, del continente y de la humanidad. Su importancia transciende a la nación, esto nos coloca frente a una responsabilidad enorme.

La tarea de la Revolución es producir un cambio profundo en la sociedad, un cambio de cultura, de manera de relacionarse el hombre consigo mismo y con la naturaleza. Cambio indispensable para corregir el rumbo autodestructivo que bajo el capitalismo lleva la humanidad.

De allí que los revolucionarios no podemos conformarnos con triunfos similares a la cuarta, cuando los partidos se alegraban con el comportamiento “cívico” de la población, y se contentaban con ganar elecciones de cualquier manera, aun por mínima diferencia. Sustituían la realidad por las piruetas algebraicas, ganar era un asunto de mera matemática, un punto más era victoria.

Comprensible, allá se trataba de una “escaramuza”, de unas elecciones entre iguales, entre partidarios del proyecto oligarca. La Revolución es diferente, es una batalla entre proyectos antagónicos, donde no hay convivencia posible, entonces los criterios de victoria tienen que ser diferentes.

La Revolución debe ser sumamente exigente con ella misma, los criterios de triunfo deben ser diferentes y rigurosos.

Necesario es vencer, pero vencer muy bien, en los números, si ese es el caso, y siempre en la formación de conciencia, convencer a las grandes masas de lo imprescindible del Socialismo, educarlas en la ética socialista. Sólo eso nos permite avanzar. Revolución que se estanca se debilita peligrosamente.

Esta Revolución vive momentos estelares, tenemos gran fuerza popular, un líder que conserva su conexión con el pueblo. Más allá de las dificultades transitorias, esta Revolución está destinada a triunfar.

Ese triunfo depende de la capacidad de los más lúcidos, de los dirigentes, para diferenciar el proyecto socialista del proyecto oligarca, convencer al pueblo de esa diferencia, convencerlo de que ese es el único camino para su felicidad y para la supervivencia de la especie.

Instalar en el alma popular la necesidad del Socialismo con la misma fuerza que la necesidad de oxígeno para respirar. Sólo así acumularemos la fuerza para el triunfo verdadero. Formar el hombre nuevo a medida que construimos el Socialismo.

Son días de definición, es necesario superar la ambigüedad que nos desgasta. Son días de profundizar al Socialismo, allí donde es vital, en el alma popular. No conformarnos con lo mínimo, hacer un buen gobierno, una buena gestión… el reto nuestro, la responsabilidad nuestra es mayor, se trata de construir el Socialismo, de un cambio de cultura.

Los humildes deben estar al lado nuestro, allí debemos ser mayoría absoluta, de no ser así algo anda mal.

Si cuarenta por ciento de una zona humilde no nos acompaña, si ese porcentaje va en aumento, eso debe ser motivo de alarma, debemos investigar donde está la falla, corregir, con ese porcentaje en contra no construimos Socialismo.

Los resultados del 2 de diciembre de 2007 y del 23 noviembre de 2008, deben ser el inicio de un ajuste en el rumbo de la Revolución.