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Por: Neftalí Reyes

Desde este mes de julio toda la actividad política está determinada por el próximo noviembre, a su vez, lo que pase allí establecerá el rumbo de la Revolución. Veamos.

Esta Revolución tiene entre sus características especiales, el ser una Revolución con dos grandes grupos de batallas.

Una, las batallas de calle , no obedecen a la legalidad oligarca, al contrario, la cuestionan, por ejemplo, cuando la oligarquía se sale de la legalidad y es, ha sido necesario enfrentarla en ese terreno, con el pueblo en la calle, movilizado, conciente. Pero también cuando el pueblo va a la calle a demostrarle a los oligarcas su poderío y su intención revolucionaria.

En estas batallas el enemigo es fácilmente identificable, está allá en la acera de enfrente. Es el caso de abril con el golpe, y de diciembre con el sabotaje petrolero.

El otro tipo de batallas son las batallas electorales , más complicadas y mucho más frecuentes. En estas el enemigo es más difícil de identificar y de combatir, se encuentra en la acera de enfrente, pero también en el campo revolucionario, los factores contrarrevolucionarios son variados, se complementan, se superponen.

En estás circunstancias, para enfrentar al enemigo se requiere un alto grado de conciencia y de comprensión política, un manejo afilado de la táctica y de la estrategia.

En la Revolución Bolivariana las batallas electorales son las más difíciles y las más decisorias. La oligarquía que tiene mucha experiencia en elecciones, y que además construyó sus reglas, las aprovecha al máximo.

Debemos resaltar que los dos tipos de batallas no están aisladas, sería un error percibirlas así. La oligarquía usa las dos maneras de atacarnos, se desliza de una a otra con facilidad, sin escrúpulos éticos. Un día conspira, otro lanza candidatos. Los dos tipos de batallas tienen el mismo objetivo: debilitar el gobierno y derrocarlo, las dos lo debilitan y las dos pueden derrocarlo.

En noviembre vamos a una batalla electoral, que desde ya tiñe toda la actividad política, y esto es una característica nociva de las elecciones oligarcas: distraen, tienden a suplantar a la realidad, confinan la política a la actividad electoral, nos hacen creer que sólo allí se puede decidir el futuro.

Pero la principal y más dañina característica de las elecciones oligarcas es la dificultad para identificar a los enemigos y para determinar las diferentes actitudes frente a ellos. Expliquemos.

Hay dos clases de enemigos:

Los enemigos externos , fácilmente identificables, están agrupados en los partidos tradicionales y sus extensiones de rosales y julio borges, éstos, cada día se comprueba más, son agentes de los gringos, son oficiales de un ejército de ocupación en la guerra de cuarta generación, recordemos el viaje de leopoldo a presentar cuentas al obama que ya funge de nuevo rey del imperio, o los viajes de baduel a que le impusieran condecoración humillante, o maría corina y su rodilla pelada en la casa blanca.

Estos enemigos externos hacen su campaña disfrazándose de pueblo, se presentan como hijos de humildes, ninguno se confiesa servil de oligarca. Reparten espejitos y promesas, ocultan su estrategia infame tras una táctica inocente y bonachona, tras unas vallas sonrientes.

Tienen a su servicio los medios de difusión que les ayudan a construir esa imagen, y a preparar al pueblo para la decisión errada de cambiar al futuro de redención por la migaja inmediata.

Los enemigos externos son fáciles de combatir, ya sabemos a quienes atacar y como atacarlos, todo lo que los debilite nos fortalece a nosotros.

Pero más peligrosos son los enemigos internos , más difíciles de identificar, se visten de rojo, de chavistas, se dicen revolucionarios, son candidatos del partido… pero hay algo que no cuadra, la masa percibe que en ellos hay fingimiento, se parecen mucho a los políticos de la cuarta, sus símbolos no son revolucionarios. Están atrapados en los valores del capitalismo, se sabe que tarde o temprano traicionarán. No suman, al contrario, restan.

Con ellos estamos frente a una situación que reclama nuestra mejor inteligencia: Si los atacamos, estamos atacando a la Revolución , si los apoyamos, apoyamos a quien percibimos en el fondo enemigo. De estos casos tenemos muchos ejemplos.

¿Frente a esta situación qué hacer?

Es necesario que sepamos diferenciar los requerimientos tácticos de las metas estratégicas, los objetivos inmediatos de las posibilidades estratégicas.

Las soluciones tácticas deben ayudar a la estrategia, nunca perjudicarla y mucho menos truncarla.

Si una solución táctica arruina la posibilidad de la estrategia, entonces era una solución suicida. Demos un ejemplo, si por no votar a un mal candidato ponemos en peligro a la Revolución , si por resolver la táctica, que es salir del mal candidato, ponemos en peligro a la estrategia que es el Comandante, la Revolución , entonces la solución es suicida. Ya no habrá candidatos malos, pero tampoco habrá Revolución. Por salir de un estúpido matamos la Esperanza.

La Revolución debe existir para poder depurarse, avanzar, sin Revolución no hay Esperanza, por lo tanto, la sobrevivencia de la Revolución es primer objetivo. ¡Existir!

¿Qué es esta Revolución, por qué debemos defenderla?

Más allá de los logros materiales, que son bastantes, que solos justificarían su defensa. Esta Revolución es un intento de establecer nuevas relaciones entre los humanos, relaciones amorosas, esa es la clave para la sobrevivencia de la especie, y es el fin último de la Revolución. Defendemos a la Revolución para defender a la especie humana.

La especie humana, la vida sobre el planeta, desaparecerán si no modificamos la manera de relacionarnos, si continuamos viviendo en una guerra de todos contra todos, que afecta, deforma, desde las parejas hasta los países, pasando por las familias, las instituciones.

Se nos habla de los problemas inmediatos: la basura, la inseguridad, la corrupción, a estas calamidades se les busca solución por las ramas, se hacen operativos, se compran equipos, se hacen promesas. Pero nunca se dice que se van a resolver las causas profundas que los producen.

Y la causa es la manera de relacionarnos los humanos, y esa manera de vincularnos surge directamente del capitalismo, de allí que no es posible solucionar ninguno de esos problemas sin ser Socialista. El que proponga resolverlos dentro del capitalismo está mintiendo.

La Revolución Bolivariana , es un intento serio de resolver los problemas de la vida cotidiana de la única manera que eso es posible, yendo al fondo, a la raíz, a sus causas, así le marcamos rumbo a la humanidad, le proponemos un sistema de relacionarnos, de unirnos, de amarnos que la hace viable: el Sistema Socialista.

El mundo bajo el sistema capitalista lleva un rumbo suicida, el capitalismo que no tiene otro objetivo que el lucro, está llevando a la vida planetaria a su destrucción, ya esto no es una posibilidad remota, la estamos viviendo, basta ver el deshielo, la contaminación absurda de los países que desarrollan el capitalismo, como es el caso de china, para comprender que el capitalismo no es solución para la humanidad. Es necesario derrotarlo y sustituirlo por el Socialismo.

Debemos defender a la Revolución Bolivariana , porque es la única esperanza para nosotros y para el mundo de corregir el rumbo suicida del capitalismo. Nosotros debemos dar el ejemplo de que es posible otro rumbo, que la humanidad tiene futuro, que el humano no es una quimera.

¿Cuál es la situación para la batalla de noviembre?

A ella vamos con la alegría de los que saben que luchan por objetivos grandes, altruistas.

El enemigo imperial y sus oficiales de ocupación nacionales, están envalentonados por el triunfo del 2 de diciembre, en esa oportunidad le dimos una respuesta equivocada a las contradicciones internas, y además nos dejamos llevar por la propaganda enemiga, nos inhibimos, millones de nosotros no participaron en la batalla.

Ellos quieren infringirnos una derrota y debilitarnos de tal manera que puedan desarrollar sus planes de restauración. Con este fin mueven todas sus piezas.

Sus medios de desinformación nos atacan con infamia, deforman la realidad, la sustituyen por una ficción que los favorece, aumentan nuestros errores, y ocultan nuestros logros, crean miedos, se aprovechan de nuestra permisividad.

Desde el exterior el centro imperial conspira contra nosotros, alientan a sus fuerzas de ocupación internas, los llaman a presentar cuentas, los condecoran, los apoyan. Le ordenan al gobierno de uribe que nos hostigue.

En noviembre si la Revolución sale derrotada en las elecciones, el enemigo oligarca se vendrá al asalto, querrán la cabeza de Chávez y asesinar a la Revolución , quizá si las encuestas lo favorecen exigirán antes de noviembre.

Por eso es necesario arrasar, ganar en las localidades y también ganar en la sumatoria nacional, es necesario que se sienta el poder de los millones de chavistas, de revolucionarios, de bolivarianos.

Hay importantes zonas estratégicas donde debemos tener más cuidado y entrega, el Comandante las ha caracterizado: el Táchira, por ejemplo, pero también el Zulia, y por supuesto la zona metropolitana.

En Caracas, en el centro emblemático del poder y por lo tanto escenario de sus luchas, es imprescindible dar un ejemplo de conciencia revolucionaria, debemos ganar sin ninguna duda, derrotar a los oficiales imperiales que ahora se disfrazan de humildes. Ganar las alcaldías, la mayor y la gobernación de Miranda, son objetivos estratégicos para la Revolución , nada debe poner en peligro ese triunfo.

Que el enemigo interno y el externo sientan que con esta Revolución no pueden inventar, que este pueblo conciente está decidido a defenderla y a profundizarla.