
Por: Neftalí Reyes
Nada le preocupa más a la oligarquía que ocultar la lucha de clases, saben que pueblo que se haga conciente de la lucha de clases es pueblo que se enrumba hacia la Revolución.
Se puede decir, y no se exagera, que al ocultamiento de esta realidad la oligarquía dedica casi todo su arsenal de manipulación de la conciencia.
Al principio de la dominación, en los tiempos del feudalismo, la esclavitud, la manipulación era diferente, se hacía creer al dominado que no era apto para gobernarse, que era inferior, que necesitaba a la monarquía para conducirlo, encargarse de los “difíciles” asuntos del gobierno y la organización social.
Este fraude era instalado en la mente del dominado con ayuda de la religión, toda la cultura estaba al servicio de la trampa. Fijémonos nada más en el vocabulario religioso: “Reino de los Cielos”, “El Rey de Reyes”, “ la Corte Celestial ”, “El Trono”, etc. La visión religiosa era asimilada con la forma de gobierno, el Rey en la tierra, era reflejo directo del Rey del Cielo, lo que amenazaba a uno lo hacia con el otro, los dos se apoyaban mutuamente, religión y gobierno se fundían en la mente del dominado.
Con la llegada y la evolución del capitalismo la forma de dominación se sofisticó, ahora se evita que el dominado se agrupe, se intenta individualizarlo, se exacerba el egoísmo, la salida a las penurias dependería del esfuerzo propio, si se trabaja se ascendería en la escala social, se es pobre o rico dependiendo del esfuerzo individual. Esta es la patraña de dominación, así se fragmenta a la sociedad, a las clases sociales.
Todo el arsenal de manipulación está al servicio de instalar y reforzar el individualismo, el egoísmo, desde la televisión, los periódicos, el arte, la música, teatro, literatura, la escuela, los currículos, la ética, hasta la arquitectura, la manera de transportarnos, todo.
Se trata de borrar las clases sociales, y así se oculta la lucha de clases, se protege al sistema capitalista y a los oligarcas apropiadores de la riqueza social.
La oligarquía sabe que la integración de la sociedad, la restitución de su condición de sociedad sólo es posible, si la ideología del proletariado se encarna en clases sociales capaces de permearla a toda la sociedad, sólo guiados por esa ideología se podrá avanzar hacia el Socialismo, superar la barbarie capitalista. Por eso enfilan sus mejores armas contra esa posibilidad.
Entonces, el revolucionario debe reflexionar mucho este asunto, conocer a las clases sociales, sus relaciones, su capacidad de lucha, su dinámica, de ese conocimiento depende el éxito de su empeño. Es condición previa para la Revolución reconocer, asumir, las clases sociales.
Las clases sociales en el capitalismo no son un capricho de nadie, son inherentes al sistema, de él emanan, la expropiación de la riqueza que ocurre en la sociedad tampoco es un capricho que se pueda resolver con llamados a la cordura.
Antes de entrar a determinar las clases sociales en Venezuela es necesario revisar algunos tópicos de la teoría que nos ayudarán a entender nuestras peculiaridades.
Dice Engels en el prólogo a la edición alemana del Manifiesto Comunista:
“La idea central que inspira todo el Manifiesto, a saber: que el régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esa época, y que, por tanto, toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas , a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases; esta idea cardinal fue fruto personal y exclusivo de Marx .”
Se deduce del pensamiento de Marx que no importan las características propias de cada sociedad, siempre en el capitalismo habrá unas clases explotadoras y unas clase explotadas, unas dominantes y unas dominadas.
Ahora bien de aquí surge una pregunta:
¿Cómo unas clases consiguen dominar a otras?
Respondiendo a esa pregunta tendremos la respuesta para la pregunta más importante para un revolucionario: ¿Cómo podremos emancipar a la sociedad de la explotación?
Las clases sociales dominantes, que dominan en lo económico generan una ideología dominante, que permea al resto de la sociedad, llevando su ética, sus valores, su manera de ver el mundo. Esta ideología tiene como principal función que toda la sociedad acepte el sistema dominante como algo inamovible y natural.
La ideología de la oligarquía tiene como fundamento la justificación del egoísmo, del individualismo, que emana de la propiedad nosocial de los medios de producción, lo proponen como algo propio de la condición humana y por tanto imposible de modificar, y si eso es así el capitalismo también es inamovible, es reflejo de la condición humana, el hombre no puede vivir de otra manera, otro mundo es una quimera en la mente de unos pocos ilusos.
Es una ideología que postula la solución individual de los problemas, la guerra de todos contra todos, el desconocimiento de la sociedad.
La ideología del proletariado tiene como fundamento el altruismo que emana de la relación gregaria con el trabajo, lo que le da una capacidad para la colaboración, la organización, el sentido de jerarquía, disciplina. Y de esta existencia se desprende la Conciencia del Deber Social. Esta ideología entiende algo fundamental para la Revolución : la necesidad de acabar con la posibilidad de que unos hombres compren el tiempo, el trabajo, de otros hombres, se apropien de su vida, le hurten su esfuerzo, y que esa posibilidad sólo se puede cortar de raíz con la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción.
Considera esta ideología que la condición humana es dependiente de las relaciones humanas, es decir, depende de estas relaciones, por tanto, es factible de modificar. Siendo así el hombre egoísta del capitalismo no es una fatalidad, puede ser superado por el Hombre Nuevo que soñaba el Che, siendo él mismo el mejor argumento de su posibilidad.
La Revolución es la sustitución de esa ideología dominante por la ideología emancipadora, en el caso concreto del capitalismo, se trata de la sustitución de la ideología de la oligarquía (burguesía) por la ideología del proletariado.
De aquí surgen varias interrogantes:
¿Cómo hacer Revolución en países con escaso proletariado? ¿Cómo romper el muro ideológico que sustenta al Capitalismo?
La Revolución en países con escaso proletariado es posible, ha sido posible porque las ideologías migran a nivel universal, de la clase que crea las condiciones materiales para su existencia, el proletariado, a otras clases, o fracciones de clase que se constituyen en vanguardias y conducen a la sociedad por el sendero Socialista.
Desde el punto de vista de la Revolución el mundo siempre ha estado globalizado, las ideas viajan más lejos y más rápido que las mercancías. La Revolución francesa de carácter burgués impulsa la Revolución haitiana, y ésta a la Revolución suramericana.
La primera Revolución proletaria sucede en Rusia, la ideología surge de las condiciones materiales del proletariado inglés y es elaborada por alemanes. La Revolución Socialista más avanzada acontece en Cuba, país con escaso desarrollo del proletariado, pero con una vanguardia que supo encarnar a la ideología del proletariado y llevarla a otras clases, ya nos dice el Che, que la guerrilla en la Sierra Maestra proletariza su pensamiento.
La Organización y la Vanguardia Indispensable
En cualquier país, pero mucho más en los países con escaso desarrollo del proletariado, es indispensable la formación de un partido revolucionario que sea guía, columna vertebradora de la lucha emancipadora, territorio para la relación cooperativa propia de la vida en la fábrica, vitrina de la relación Socialista, manantial de la ideología revolucionaria.
La organización sustenta la falta de proletariado y lleva la ideología revolucionaria al pueblo, conduce la transición al Socialismo. Para ello se basa en el ejemplo de sus militantes, que muestran una relación que prefigura a la relación que se propone en la nueva sociedad que se está fundando.
¿Cómo romper el cerco ideológico que sustenta al capitalismo?
El cerco ideológico debe ser considerado como un complejo formado por la ideología y la relación de propiedad que la sustenta. En la ideología se da la batalla principal que se materializa en la relación económica, se muestran los resultados materiales. La batalla debe darse en los dos frentes, los dos se complementan, los dos se influyen mutuamente.
En el frente ideológico se combate contra los valores y la cultura capitalista, y por su sustitución por los valores y la cultura socialista. Se combate por la instauración de la Propiedad Social de los medios de producción, se lucha contra las desviaciones que proponen formas de propiedad falsosocialistas, que no son más que formas de egoísmos colectivos.
En esta batalla deben participar los medios de difusión, la escuela, el ejemplo de los altos dirigentes, la acción de la vanguardia.
La sociedad debe impregnarse de estudio, la historia del pensamiento revolucionario universal, los clásicos, la historia patria, filosofía, lógica, arte, de todo debe estudiarse, el pueblo debe tener acceso a la cultura universal, todos deben hacer de la lectura un hábito.
El principal valor que se debe difundir en el frente ideológico es el sentido de pertenencia a la sociedad, la Conciencia del Deber Social, comprender que la suerte del individuo y la suerte de la sociedad están íntimamente ligadas. Y entender que la conciencia se sustenta en la propiedad.
La Revolución Bolivariana tiene características muy especiales: somos un país rentista con clases sociales que se perfilan más por su relación con la renta que por su relación con el trabajo, esto hace que la tarea de cambio revolucionario adquiera características muy especiales.
La tarea ideológica adquiere necesidad vital. El esfuerzo en la formación de un auténtico partido revolucionario es de vida o muerte, el combate a las desviaciones que propone la pequeña burguesía es urgente.
Sobre todo debemos combatir la tentación de utilizar la renta para sólo para filantropía o para estimular al capitalismo. La renta debe ser aprovechada para construir las bases materiales que permitan una nueva relación con el trabajo, que sirva de base firme para difundir la Conciencia del Deber Social, la ideología revolucionaria, la ideología del proletariado.