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Por: Neftalí Reyes

La lucha de Bolivia tiene componentes comunes a las luchas de todos los países que procuran el Socialismo, y también elementos propios de su realidad.

Es difícil desde aquí intentar una aproximación a la realidad boliviana, la información es muy incompleta y seguramente deformada por los intereses que la filtran. Lo que sí nos está dado es escudriñar son los rasgos comunes, los universales que presenta el intento boliviano.

Bolivia es parte importante de la oleada revolucionaria que sacude al continente: Venezuela y Bolivia, marcan el paso en este proceso. Avanzan rápido hacia la sustitución del capitalismo, y por eso son objeto de embestidas de las oligarquías nacionales e imperiales. La lucha de Bolivia la podemos ver a través de los cristales de la Revolución Venezolana. Hay muchas similitudes en los dos procesos.

Podemos decir que Venezuela y Bolivia son laboratorios sociales de intentos revolucionarios pacíficos, lo que en estos países suceda servirá de escuela para los próximos intentos revolucionarios en el continente.

Los dos países desarrollan una Revolución Pacífica, he allí la fuente principal de sus igualdades. Tienen una oligarquía nacional que conspira, en alianza con las oligarquías regionales y el imperio, contra el avance del proceso. Tienen dificultades teóricas que esperan solución.

Para entender la situación actual es conveniente ir a la historia, recordar de dónde vienen estos procesos.

En los finales de la década de los años cincuenta, Venezuela y Cuba padecían las dictaduras de Pérez Jiménez y Fulgencio Batista. Ambas fueron derrocadas, la primera por una insurrección civico-militar, la otra por una guerra de guerrillas. A partir de allí se abren dos procesos que partirán las aguas de la política del continente.

El proceso venezolano derivó en cincuenta años de gobiernos socialdemócratas que sumieron al país en la miseria producida por una marginalidad capitalista dependiente de los intereses de la gran metrópolis imperial.

Se reprimió al movimiento civico-militar que había derrumbado a la dictadura, y éste se replegó a una tardía guerra de guerrillas que fue derrotada con el correr del tiempo. Así la sociedad fue anestesiada con un sistema de falsademocracia que mantuvo a la dominación oligarca durante casi cincuenta años.

El proceso cubano, devino en la Revolución Cubana , que implantó en la isla cambios revolucionarios que dieron como resultado la construcción de un Sistema Socialista.

Cuba en situación de asedio por el imperio y por las oligarquías regionales, que la aislaron, la bloquearon, consiguió construir un país que es ejemplo por sus logros materiales y sobre todo por sus logros espirituales. Los índices de evolución social de Cuba impresionan al mundo: la educación, los niveles de atención médica, deporte, alimentación a la población, son de los primeros en el mundo y en la región.

Sin embargo, su principal logro, lo que impacta más al mundo, son los avances en la espiritualidad de esa sociedad, que los ha transformado en un pueblo capaz de vibrar de indignación ante la injusticia y conmoverse ante las dificultades ajenas, un pueblo que no ahorra esfuerzos para ayudar a los demás pueblos del planeta, no importando las dificultades ni las distancias.

En Cuba, con la Revolución Cubana se han creado las condiciones para el surgimiento del Hombre Nuevo, se ha demostrado que el humano es capaz de vivir en fraternidad, que la sociedad tiene salvación, que el capitalismo es derrotable, que el hombre es viable, no es una pasión inútil como pensaban algunos filósofos.

En este contraste, entre la falsademocracia que derivó del proceso venezolano, y la Revolución auténtica que devino del proceso cubano se ha batido el continente.

Siguiendo los vientos de cambios de la Revolución Cubana , la América se pobló de guerrillas. Venezuela se iluminó con el esfuerzo de jóvenes que se resistían a seguir el camino miserable que le proponía la traición al movimiento del 23 de Enero, el que derrocó a Pérez Jiménez. Desde Argentina hasta México prosperó la guerrilla.

La lucha guerrillera tiene sus reglas, su filosofía, recogida principalmente en el pensamiento del Che y en el ejemplo de los heroicos luchadores de aquellos días de gloria y desprendimiento, cuando un continente se levantó en busca de su destino, en rebeldía contra el capitalismo.

Lamentablemente, y por causas que no cabe aquí discutir, la experiencia guerrillera fue derrotada, el hito que marca este fracaso fue la caída en combate del Che en Bolivia. Las oligarquías, el dogmatismo y el reformismo obtuvieron así una victoria, asesinaron al Che y pensaron que derrotaron a la insurgencia de los pueblos de América.

El imperio aprovechó las circunstancias sentimentales producidas por la muerte del Che para decretar la muerte de la vía armada hacia la Revolución , pensaba que así se cerraba cualquier posibilidad de redención de los pueblos americanos. Vislumbraban años de paz propicia para su dominación.

Pero los pueblos son tenaces en la búsqueda de su liberación, y siempre encuentran vía para intentarla. Apareció la posibilidad de hacer la Revolución por la vía pacífica, peleando con el enemigo en su propio terreno, usando las armas que él proponía, participando en las elecciones oligarcas.

Allende, es la experiencia principal de esta vía, la transitó con fuerza y honestidad. Es bueno recordar que al desarrollarse la vía pacífica en el territorio de la burguesía, al usar sus armas, es propicia la situación para el acomodo, para que las fuerzas pretendidamente revolucionarias sean absorbidas, y así ha pasado.

En la Revolución pacífica hay dos posibilidades para los Revolucionarios:

Una, son absorbidos por las oligarquías y conviven como unos parientes un poco incómodos, que a veces dicen alguna frase inconveniente, pero que no ponen en peligro al sistema.

Otra, persisten en su lucha, son honestos, tal el caso de Allende, entonces sentirán los embates de una oligarquía desesperada, que es capaz de llegar a las mayores crueldades con tal de mantener sus privilegios. Sólo estos, los honestos, los verdaderos, tienen oportunidad de triunfar por esta difícil vía.

La experiencia de Allende fracasó, pero con ella no fracasó la vía pacífica hacia la Revolución. La oligarquía espera en esa tela de araña la llegada de los revolucionarios para envolverlos, y los revolucionarios ejercen esa vía convencidos de que es posible, de que ninguna vía puede ser desechada de antemano.

En este paisaje se inscribe la situación actual.

Venezuela transita esa vía con el Comandante Chávez y con la Revolución Venezolana , muchas dificultades se han superado, muchas experiencias se han acumulado, hemos aprendido a lidiar con el enemigo oligarca, se ha derrotado en varías oportunidades y estamos en plena batalla. En estos años hemos aprendido. Ahora estamos en condiciones de precisar

Los Peligros de una Revolución Pacífica

Los peligros son de dos tipos: los que se originan en el exterior de la Revolución y los que se originan en el interior de la Revolución. Los dos se complementan, tienen común origen ideológico.

Los Peligros Exteriores provienen, al principio, del desplazamiento de los oligarcas, de esa expresión del sistema oligarca, de los hombres que lo vehiculaban. Es así que se dan manifestaciones violentas, intentos de golpe de Estado, aún sin haber la Revolución superado su etapa oligarca, es decir, sin haber cambiado las estructuras heredadas. La lucha es una disputa por el poder oligarca.

Luego, con el avance de la Revolución , cuando los oligarcas se convencen que no fue sólo un cambio de hombres, que el proceso va en serio, entonces activan todo su arsenal: las lisonjas ceden paso a los ataques más despiadados, los medios de desinformación aparecen duro en escena, la lucha se hace internacional, el líder pasa a ser un tirano, llueven las acusaciones. Se activan los miedos de la masa.

Cuando la Revolución se enrumba hacia cambios profundos, cuando se declara camino al Socialismo, entonces se activan los Peligros Interiores.

Estos hacen más daño que los exteriores, son más sutiles, más difíciles de identificar, trabajan en la ideología, allí confunden. Se mueven dentro de la Revolución pero no son revolucionarios.

Su principal arma es minar las bases psíquicas, ideológicas, espirituales del cambio revolucionario.

No se presentan como enemigos de la Revolución , al contrario, se presentan como grandes revolucionarios, innovadores de la teoría, desprestigian a las experiencias pasadas de la historia, que deforman, la ignoran.

Proponen formas económicas y de organización social que estimulan el egoísmo, la desintegración de la sociedad, de esta manera, debilitan a la Revolución , crean las bases para el degüello de la posibilidad revolucionaria.

Como su labor contrarrevolucionaria hace daño a largo plazo es difícil de percibir en lo inmediato. ¿Cuánto nos costo entender, por ejemplo, que la cogestión no era el camino? ¿Y cuánto tiempo perdimos para la elevación de la Conciencia del Deber Social, cuánto daño nos hizo?

El fundamento ideológico de los ataques exteriores y de los interiores es el mismo: los dos son conservadores, son contrarrevolucionarios, no quieren avanzar hacia el Socialismo, lo rechazan, son en el fondo capitalistas.

Cuando la Revolución se debilita, existen dos posibilidades. Una, los enemigos exteriores y los interiores se confabulan para truncar el avance, se propicia una salida electoral y se desplaza a la Revolución , se forma una suerte de pacto entre los enemigos internos y externos, se prometen respetar los intereses de cada uno, que por lo demás son comunes.

La otra posibilidad es la arremetida violenta de los enemigos externos y la instauración de una feroz dictadura tipo pinochet.

Contra estos peligros se enfrentan las Revoluciones Pacíficas cuando son verdaderas, lo mismo Evo que Chávez, de la inteligencia de sus líderes, de la capacidad de las organizaciones políticas que organicen, de la claridad ideológica depende que puedan derrotar a los enemigos y emprender con éxito el camino hacia el Socialismo, hacia la redención de la humanidad.