LA LEY DE LA CONCIENCIA SOCIALISTA
Por: Neftalí Reyes
El pueblo venezolano, la Revolución Bolivariana está en el centro de la marcha humana, es aquí donde existen las condiciones para marcar el rumbo hacia la supervivencia de la especie.
En nuestro avance hemos llegado a una encrucijada, a un cruce de caminos, uno nos conduce hacia la restauración capitalista, el otro hacia el Socialismo. Hoy nos debatimos en este dilema.
No son frecuentes las oportunidades para hacer historia grande, la que funda épocas, la que marca rumbos. Son momentos en que los pueblos y los individuos son convocados para lo grande, para lo excelso.
El nuestro es un pueblo privilegiado, varias son las oportunidades en las que ha sido llamado para lo extraordinario y siempre se ha presentado a la cita con la historia.
Bolívar, hijo de este pueblo, parido por él, nos guió por todo el continente rompiendo cadenas y enderezando entuertos, iniciamos así una época de independencia política que aún dura, y nos fundamos como pueblo libertario, reserva moral de la humanidad.
Muchos hijos de este pueblo han comandado la tarea de completar la obra de Bolívar todavía inconclusa: Zamora, Gustavo Machado, Fabricio, Américo Silva abonaron con su vida fecunda el camino hacia la liberación definitiva de estos pueblos.
Hoy en Venezuela, con la Revolución Bolivariana vivimos una de esas épocas, hemos sido convocados por la historia para la fundación de un nuevo mundo. Veamos.
Aquí llevamos adelante la construcción del Socialismo, por vía pacífica, esto supone transitar un camino inédito, lleno de incertidumbres, de necesidades teóricas, de combate en territorio dominado por la ética oligarca.
La humanidad, llevada de la mano del capitalismo camina inexorablemente hacia su extinción, esta afirmación ya no es considerada una plegaría de extremistas trasnochados, ahora es respaldada por la opinión de destacados científicos y políticos serios, y si esto fuera poco para decretar la alerta de toda la humanidad, los cambios climáticos que hoy ocurren de manera acelerada: el derretimiento de los polos, los huracanes violentísimos, la extinción de especies, son presagios incontestable de la debacle que debemos detener.
El pueblo venezolano, la Revolución Bolivariana está en el centro de la marcha humana, es aquí donde existen las condiciones para marcar el rumbo hacia la supervivencia de la especie.
En nuestro avance hemos llegado a una encrucijada, a un cruce de caminos, uno nos conduce hacia la restauración capitalista, el otro hacia el Socialismo. Hoy nos debatimos en este dilema.
Hemos cometido errores, y también conseguido importantes éxitos, la intención es construir un nuevo mundo y un nuevo humano, aunque a veces caminemos a tientas, nos conduce la certeza de que el esfuerzo es indispensable para la sobrevivencia de la vida, siempre nos mueve un profundo amor por la humanidad.
En nuestro avance descubrimos leyes de la Revolución pacífica. Una de estas es la “Ley de la Conciencia Socialista ”: la principal batalla de la Revolución es por la sustitución de la conciencia, de los valores de la ética capitalista egoísta, por la conciencia, los valores, la ética socialista amorosa. Y que esta batalla se da, ocurre en territorio dominado por la espiritualidad capitalista.
Vivimos en medio de la espiritualidad enemiga, que está con nosotros y en nosotros, esto le confiere a la lucha unas características únicas que diferencian la Revolución pacífica de la Revolución no pacífica.
La “ley de la conciencia” nos indica la necesidad de medidas urgentes para dar la batalla por la conciencia.
Es cierto que se han hecho esfuerzos, pero son incompletos e insuficientes. Es necesario estudiar el asunto con la seriedad de lo vital. Lo primero es entender que cualquier paso en esta batalla intentará ser capturado por la espiritualidad oligarca, burocratizarlo, mediatizarlo, despojarlo de acción revolucionaria. Ejemplos nos sobran, no es el caso estudiarlos ahora, mencionaremos sólo escuelas, misiones y motores que han sido atrapados.
Es necesario prepararnos, tomar en cuenta esta ley fundamental, los medios de comunicación revolucionarios, los entes revolucionarios encargados de lo cultural deben estar en la primera línea de esta batalla.
Pero es necesario enfatizar que, cualquier esfuerzo estará destinado al fracaso si no viene acompañado con un cambio profundo de la institucionalidad oligarca que sirve de soporte a la espiritualidad capitalista.
Uno de estos cambios urgentes es el sistema electoral, construido para sembrar en el pueblo, egoísmo, individualismo, fragmentación social, estímulo de valores mercantiles subasta de voluntades, creador de irresponsabilidades.
Hoy transitamos los caminos de la posibilidad, podemos avanzar hacia el Socialismo, pero también existe el riesgo de retroceder hacia el capitalismo, son tiempos de incertidumbre, pero también de esperanzas, de posibilidades.
El reto es detectar lo que nos hace avanzar hacia el Socialismo, y lo que nos hace alejarnos de la posibilidad socialista. Y emprender con fuerza y decisión los cambios necesarios por difíciles que sean.
Estamos en un proceso electoral que se acerca a su desenlace, es muy importante que la Revolución salga fortalecida de esa contienda, es decir, que el Comandante Chávez salga fortalecido, no basta la declaración de ser chavista, es necesario en la práctica, con el voto, afirmar ese apoyo. Los candidatos de Chávez deben ganar .
Si el Comandante sale debilitado de estas elecciones, entonces, la posibilidad restauradora capitalista, toma fuerza. Allí, en la oligarquía se soltarán nuevamente los demonios, como mastines hambrientos se lanzarán sobre la Revolución.
Unos intentarán hacer pactos con los “bolivarianos” débiles, negociarán al Socialismo, a la Revolución , a los sueños del pueblo, y al Comandante Chávez, intentarán volver a la época del pacto de punto fijo que tanto publicitaron en estos días.
Pretenden crear un clima de dominio, de quietud, resignación de las masas que les permita restaurar la apropiación de las riquezas, tal como hicieron con el pacto de la cuarta.
Este pacto, pondría al Comandante en una situación de debilidad que hará cuestión de un pequeño temblor para que todo se vaya al olvido.
Simultáneamente otros con las agallas grandes, al ver la debilidad Bolivariana, producida por el pacto confuso, intentarán la vía violenta, activarán golpes y magnicidios.
Pretenden que en el pueblo cunda el desencanto y el desespero, para eso trabajan sus periódicos, televisoras y radios. La oligarquía aprovechará para incitar la indisciplina social, lo que llevará refuerzos a sus intenciones, el pacto lleva implícito una amenaza de ingobernabilidad.
Debemos entender la encrucijada en que nos encontramos y la responsabilidad de cada uno de nosotros en la determinación del rumbo de esta sociedad y de la humanidad entera.
El pacto con la oligarquía nos conducirá al despeñadero, la única manera de salvar al Socialismo, a la Revolución es con más Socialismo, sólo el Socialismo, la conciencia socialistas nos hará suficientemente fuertes como para superar cualquier crisis.
Debemos estar a la altura del reto histórico, descifrar los obstáculos inéditos que se le presentan a una Revolución cuando es pacifica.
Debemos salir fortalecidos de las elecciones, sólo de esa manera podremos profundizarla, defenderla, depurarla.
En la etapa que comienza después de noviembre es necesario cambiar profundamente la institucionalidad que hemos heredado de la oligarquía, crear una institucionalidad revolucionaria.
Es necesario, profundizar en la construcción de la conciencia revolucionaria.
Es necesario fundar una nueva relación con el trabajo, soportada por la Propiedad Social de los medios de producción.
Los cambios sólo son posibles con un Chávez fortalecido, una Revolución fuerte.
Si perdemos a la Revolución , si perdemos al Comandante, si matamos la esperanza, a la posibilidad de ir hacia el Socialismo, el país se enrumbará por el camino capitalista y ya conocemos lo que eso significa: volver a las épocas de miseria espiritual y material.