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LA FRAGMENTACIÓN

  Por: Neftalí Reyes

Es bueno tener en cuenta para no errar el objetivo, que si bien la fragmentación se manifiesta en la política, su soporte principal son las relaciones económicas. Los diferentes fragmentos que pugnan en la esfera política, pugnan también en la esfera económica, porque toda lucha política es una lucha de diferentes proyectos económicos-sociales.

Así, a unas relaciones económicas de propiedad nosocial, corresponderá necesariamente una sociedad fragmentada y una política también fragmentada.

De allí que, la Unidad es una cualidad, un arma revolucionaria, y la fragmentación una cualidad y un arma contrarrevolucionaria

Es lógico pensar que si el sistema capitalista se basa en la fragmentación de la sociedad y en la competencia, estas cualidades caractericen a todas las actividades sociales, y destacadamente a la actividad política.

Entonces, sin entender la fragmentación no podemos conocer la política del capitalismo.

En el fondo la lucha entre Revolución y conservadurismo, es la lucha entre integración social y fragmentación social.

De allí que la fragmentación, el egoísmo, el individualismo, sea el más poderoso enemigo de los intentos revolucionarios.

El Libertador luchó toda su vida contra la fragmentación, la historia registra sus choques con Mariño, Piar, Páez, Santander, podría decirse que la historia de Bolívar fue una lucha contra la fragmentación, y concluirse que finalmente sucumbió a ella.

La Revoluciones que no comprendieron el fenómeno de la unidad, que no entendieron su esencia, fueron derrotadas.

Es bueno tener en cuenta para no errar el objetivo, que si bien la fragmentación se manifiesta en la política, su soporte principal son las relaciones económicas. Los diferentes fragmentos que pugnan en la esfera política, pugnan también en la esfera económica, porque toda lucha política es una lucha de diferentes proyectos económicos-sociales.

Así, a unas relaciones económicas de propiedad nosocial, corresponderá necesariamente una sociedad fragmentada y una política también fragmentada.

De allí que, la Unidad es una cualidad, un arma revolucionaria, y la fragmentación una cualidad y un arma contrarrevolucionaria.

Toda Revolución lleva en su interior las tensiones de varios proyectos socioeconómicos, y una Revolución como la Bolivariana con más razón. Aquí adentro pugnan los proyectos pequeños burgueses y marginales, los proyectos revolucionarios guiados por la ideología proletaria, y hasta los proyectos francamente capitalistas.

Estos proyectos disputan la hegemonía del proceso revolucionario. Al principio la conducción, la hegemonía la tuvo el proyecto capitalista contrarrevolucionario, recordemos a Miquelena, el golpe, el sabotaje petrolero. Después la pequeña burguesía asumió la hegemonía, y propuso su proyecto de híbrido capitalsocialismo, una mezcla de retórica socialista y de práctica capitalista, este proyecto está siendo aceleradamente desplazado por el proyecto auténticamente socialista.

Ya vemos cambios drásticos en las relaciones de propiedad, la Propiedad Social de los medios de producción es una meta, y se desechan las formas nosociales propuestas por la pequeña burguesía.

Estos cambios se reflejan en el campo político revolucionario, allí aparecen conductas fragmentarias que mucho daño le hacen a la marcha revolucionaria. La búsqueda de la unidad no ha sido comprendida en su vital importancia. A veces somos permisivos con enemigos de clase de la Revolución , con frecuencia somos intolerantes con los factores posibles de unidad.

No se justifica que la unidad estratégica, histórica, imprescindible, se rompa por la candidatura de un pequeño estado o de un municipio, eso es miopía revolucionaria. Así como tampoco se justifica que entre revolucionarios no exista una comisión permanente de alto nivel y con vocación unitaria que trabaje por la unidad.

La fragmentación es contrarrevolucionaria, tanto como la unidad es revolucionaria.

Las actitudes fragmentadoras tienen su origen en la ideología oligarca dominante: los dominados atomizados, son de fácil sometimiento. Por el contrario, un dominado que se organiza, que adquiere conciencia de sociedad está en el inicio del camino redentor.

Siendo así, la oligarquía hace todo lo posible por mantener a la sociedad fragmentada, tiene instituciones, ideologías, operadores al servicio de la fragmentación.

Uno de los instrumentos más eficaces de la fragmentación son las elecciones regionales. Estas fueron construidas para exacerbar el aislamiento, para anular cualquier proyecto social, cualquier visión nacional. Condenan a la población a la visión mezquina de su pequeño fragmento, la visión no va más allá de su estado, o de su municipio.

El mundo se reduce a los miles de electores que conforman su “universo electoral.” Así es posible lesionar un proyecto continental, por la gobernación de un estado pequeño.

No hay dudas, las regionales son instrumento oligarca, ya llegará el momento de modificar ese sistema de elección, y transformarlo en un evento integrador antes que fragmentador.

Por ahora con esa institucionalidad heredada debemos arar.

Las elecciones regionales, tal como son ahora, privan a la Revolución de una de sus armas fundamentales: la visión de sociedad, el sentido de pertenencia a la sociedad, la convicción de pertenecer a la sociedad, a la humanidad, y el saber que todas las acciones que tomemos como individuos tienen repercusión en el resto de la sociedad, en la humanidad toda. Esa es una de las fortalezas de la Revolución , en las elecciones regionales y en todas las acciones de los revolucionarios.

Es un error de gran magnitud, caer en la trampa de confinar las elecciones regionales sólo a lo regional. Cuando un candidato a gobernador dice que es chavista, sólo porque Chávez le garantiza los recursos para su gestión, está desechando lo que tiene de grande, de trascendente el chavismo, está reduciendo la contienda a un campo donde el oligarca tiene oportunidad de competir.

Es en el plano nacional e internacional donde la oligarquía queda desarmada, al descubierto, no tiene nada que ofrecer, se le derrumban todas las promesas que hace en lo local: si se es capitalista, si se está engarzada al imperio como lo está la oligarquía, entonces, no podrá resolver ninguno de los problemas locales, porque todos se derivan del capitalismo.

La inseguridad, el desempleo, los problemas de vivienda, de salud, de educación, todo se origina, tiene sus raíces en el capitalismo.

La Revolución debe fortalecerse en lo ideológico, construir una propuesta, el Socialismo auténtico, que la oligarquía no podrá imitar, y demostrar que sólo dentro de ese proyecto grande se podrán solucionar los problemas pequeños.

Ahora cuando faltan pocos días para las elecciones, es necesario darle un impulso nacional a las elecciones locales.

Que bueno sería que los candidatos regionales, dando muestras de desprendimiento y comprensión revolucionaría, renunciaran en aras de la unidad.

Que bueno sería unos actos nacionales de reafirmación del proyecto revolucionario, y de demostración que el voto es local pero también nacional.

Para la fragmentación existen miles de razones, todas válidas, pero para la integración, para la unidad existe una razón más poderosa que todas: el beneficio de la Revolución , el bien de la sociedad.

Entonces, no hay justificación, no hay excusa, nada puede estar por encima del bien social, de la supervivencia de la Revolución. La historia condenará a los heraldos negros de la desunión, y premiará con creces a los que tengan la visión histórica de construir la Unidad de los revolucionarios.

Combatiendo por la unidad enfrentamos a la ideología oligarca, a la pequeña burguesía y a las actitudes marginales.

Este pueblo merece de sus dirigentes una actitud con visión histórica, dirigentes que rompan con las costumbres oligarcas y le propongan al pueblo rutas de verdadera liberación.

Todos deberíamos apoyar la campaña de firmar llamando a la unidad de los revolucionarios alrededor de los candidatos del PSUV y del Comandante, y por un voto con visión social y nacional: sólo se pueden resolver los problemas locales desde el proyecto socialista nacional.