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EN LOS LÍMITES DE LA NADA

Por: Neftalí Reyes

O la humanidad supera la prehistoria, supera al capitalismo, o la vida planetaria se extingue. Hoy el dilema de la humanidad no es Socialismo o Barbarie, como lo planteó Rosa Luxemburgo, el dilema es Socialismo o La Nada.

La humanidad, la vida, se encuentran en los límites de la nada. A un paso de desaparecer, es una situación no prevista por los clásicos revolucionarios que pensaron que el principal dilema de la especie era libertad o explotación, o alguna vez creyeron que el peligro atómico sería la mayor catástrofe confrontada por el género humano.

Estamos frente a un peligro de extinción, o mejor estamos en pleno proceso de extinción. El ambiente propicio para la vida cede terreno al inhóspito ambiente infecundo, donde sólo puede prosperar la nada.

Los procesos de desertización avanzan inexorablemente, la contaminación del aire y aguas sustentan los más oscuros presagios, el recalentamiento global augura severos trastornos ambientales, los científicos hablan de una nueva era de desglaciación artificial, siendo así, los hielos polares, los glaciares se derretirán y el agua, cual diluvio, sumergirá y cambiará a la tierra que hoy conocemos.

Las especies se extinguen, la diversidad disminuye, la vida se apaga en el planeta azul.

El Armagedón está presente, ocurre frente a nuestros ojos, la especie lo provoca, estamos perdiendo la batalla, la maldición se cumple.

Todo lo que la humanidad ha creado como cultura está a punto de desaparecer: la poesía, la música, las imágenes, todo será tragado por la nada. El único sonido que poblará al planeta será el viento aullando lamentos por la estupidez de la especie más “inteligente” creada por la evolución de la vida.

Estupidez, porque todo el daño ecológico que hoy sufre el planeta y que de seguir llevará a la extinción de la vida, es producto de la actividad del hombre, es atribuible directa o indirectamente a la actividad desquiciada del humano.

Podemos decir, con pesar y vergüenza, que el humano del capitalismo es una enfermedad mortal para la vida del planeta, para la biosfera.

Aquí surge una pregunta:

¿Cómo la humanidad ha llegado a esta situación terrible?

Para buscar la respuesta es necesario auxiliarnos con la historia: La humanidad vive en la ignominia, caracterizada porque una fracción de la humanidad se apropia del trabajo social. El fraude es milenario, recordemos que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, donde unas clases privilegiadas se apropian del trabajo de las clases trabajadoras.

Todos los Sistemas Sociales hasta ahora hegemónicos tienen esta característica: unas clases minoritarias se apropian del trabajo del resto de la sociedad, así ha sido en el esclavismo, en el feudalismo y esta situación encuentra su mayor refinamiento y perversidad en el capitalismo.

Esta situación dolosa tiene como fundamento la propiedad nosocial de los medios de producción. La apropiación del trabajo ajeno sólo es posible si existe propiedad nosocial de los medios de producción.

Este fraude, esta apropiación del trabajo ajeno, además del significado material, tiene su correspondiente en la cultura, en la espiritualidad, en la ética y la moral, que lo justifica y lo perpetua.

Esta ética, esta cultura que alcanza su mayor desarrollo con el capitalismo, se basa en el axioma: “Si da lucro es lícito, si da lucro está justificado”. Todo debe ser medido por este aforismo, no importa si la sociedad es perjudicada, si el ambiente, la naturaleza sufren, lo importante es el lucro de los individuos. Este egoísmo impregna a todas las actividades de la sociedad capitalista.

Al principio, el hombre depredaba a los hombres, el hombre era lobo del hombre, unos se lucraban del trabajo ajeno. Las fuerzas productivas no se habían desarrollado a niveles capaces de impactar con fuerza destructora a la naturaleza. Con el desarrollo de las fuerzas productivas el hombre no sólo es lobo del hombre sino que es ahora verdugo de la naturaleza.

La civilización capitalista dejó de ser sólo un sistema que esclaviza, para convertirse en un sistema enemigo de la vida planetaria, en una peste global, que pone en peligro a la vida.

En un sistema suicida que no se detiene ante nada con tal de obtener lucro, que destruye a la vida y aún quiere hacer negocios con esa destrucción.

¿Siendo el peligro de extinción una realidad que nos acosa cada día más, cuál es la solución?

La respuesta es tajante:

O la humanidad supera la prehistoria, supera al capitalismo, o la vida planetaria se extingue. Hoy el dilema de la humanidad no es Socialismo o Barbarie, como lo planteó Rosa Luxemburgo, el dilema es Socialismo o La Nada.

La vida planetaria no se salva si la humanidad continúa produciendo y consumiendo de acuerdo a los patrones dictados por el capitalismo. La voracidad capitalista, el afán de lucro debe ser detenido, es necesario restablecer la armonía entre el mundo de las cosas y el mundo del hombre, las cosas deben estar al servicio del bienestar humano, y no el humano al servicio de la circulación de las cosas que el capitalismo ha convertido en mercancías.

Si revisamos algunos datos de la organización social actual, nos daremos cuenta de la marcha demencial y destructiva que lleva la humanidad.

Los alimentos abundan, la FAO certifica que en mundo tiene capacidad para alimentar seis veces la población de la tierra, pero el hambre mundial crece cada día más, producto de la desarmonía entre el mundo de las cosas y el mundo del humano. Los grandes comerciantes de alimentos los convirtieron en mercancías y ellos se lucran mientras millones pasan hambre.

El consumo de gasolina, para poner otro ejemplo, alcanza niveles asombrosos y sigue subiendo, de tal manera que sobrepasa todos los cálculos:

En diciembre de 2000 salió a la luz pública el Reporte Pronóstico Anual de Energía 2001 con proyecciones para el 2020 (International Energy Outlook 2001 IEO-2001). Es un reporte preparado por la Energy Information Administration (EIA) y por el Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE). Los más importantes pronósticos para el 2020 son los siguientes:

- El consumo mundial de energía aumentará en un 59% sobre un horizonte de 21 años(1999-2020).
- El uso de energía en todo el mundo crecerá de 382 cuatrillones de British Thermal Units (BTU) en 1999, a 607 cuatrillones de BTU en 2020.
- Se considera que la demanda de energía en Asia, América del Sur y Central se proyectará a más del doble entre 1999 y el 2020. Este crecimiento significará más de la mitad del incremento total proyectado en el consumo mundial de energía, y el 81% del incremento del mundo en desarrollo.
- Las emisiones de bióxido de carbono aumentarán proporcionalmente de 5 mil 821 millones de toneladas métricas (equivalentes de carbón) en 1990, a 9 mil 762 en el año 2020, cantidad muy cercana al doble en el lapso de 30 años.

Según datos más recientes de la Agencia Internacional de Energía, la situación es más dramatica:

Durante los últimos 150 años, la industria petrolífera ha producido más cada año que el anterior. Hoy se producen unos 83 millones de barriles diarios.

La AIE asegura que los países en desarrollo pueden aumentar su demanda en un 47% hasta los 121 millones de barriles diarios en 2030 y que las petroleras y los países productores deben gastar unos 100.000 millones de dólares (76.500 millones de euros) anuales para desarrollar nuevos suministros para mantener ese ritmo.

Además, según la AIE , la demanda aumentó en 2004 más rápido que en ningún otro año desde 1976. La demanda de China, que supuso un tercio de la demanda extra del año pasado, aumentó en un 17% y se espera que se doble en 15 años hasta más de 10 millones de barriles diarios, la mitad de la demanda actual de Estados Unidos. El consumo de India aumentará en casi un 30% en los próximos cinco años. Si la demanda mundial sigue aumentando en un 2% anual, entonces será necesario extraer casi 160 millones de barriles diarios hacia 2035, el doble que hoy en día.

La voracidad del Sistema capitalista mundial no se detiene, su hambre por energía es insaciable. Las emisiones de gas carbónico son un buen índice de la actividad contaminante de la civilización, y estos siguen su aumento suicida. No hay dudas, el camino del consumo y la producción capitalista es el camino a la nada.

Sólo el Socialismo tiene la fuerza moral para desintoxicar a la humanidad, para llevarla a cambiar radicalmente su manera de producir y de consumir. Para sanarla. Sólo el Socialismo es capaz de producir el relámpago espiritual que haga viable los cambios.

El Socialismo es en esencia la redención espiritual de la humanidad que hace posibles los cambios en la manera de vivir, de relacionarse los hombres entre sí, y de éstos con la naturaleza, para restituir la armonía entre el mundo de las cosas y el mundo del humano, en resumen, para hacer viable a la especie, para conquistar su sobrevivencia .