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Por: Neftalí Reyes

Siendo el reformismo un acabado producto intelectual de la pequeña burguesía, es lógico pensar que esté muy arraigado en Venezuela. Y siendo el reformismo el principal enemigo de las revoluciones, entonces está clara la obligación de estudiarlo para combatirlo a fondo.

El reformismo es la última barrera en la marcha hacia el Socialismo, aparece con fuerza cuando las posibilidades revolucionarias son evidentes.

Su objetivo es desviar a las revoluciones, debilitarlas para entregarlas al verdugo burgués. El reformismo es un proyecto de destrucción del proyecto Socialista, pero no es un proyecto que construye, su función no es construir, su función es abrir camino al sistema capitalista burgués.

La pequeña burguesía no tiene, no puede tener proyecto propio, deambula ambigua por el rechazo retórico y romántico al sistema capitalista, el gusto por sus símbolos de poder: el carro de lujo, los viajes, la ropa, la vida de elite, y el terror a los cambios revolucionarios que enmascaran con mudanzas anarcoides en el fondo inofensivas e inviables.

La pequeña burguesía es una clase filo-capitalista que a ratos tiene espasmos revolucionarios. En Venezuela, la labor contrarrevolucionaria de la pequeña burguesía ha sido muy eficaz:

Consiguió disipar la posibilidad revolucionaria de 1958. La dirección que guió al pueblo en la lucha para derrocar la dictadura de Pérez Jiménez retrocedió frente a la posibilidad revolucionaria y promocionó una suerte de frente con los representantes de la burguesía, que justificaban en una teoría del etapismo, de la imposibilidad de hacer Revolución en el patio trasero del imperio, en resumen, tuvieron terror a la hermosa aventura revolucionaria. Fue así que la consigna de unidad se impuso al avance revolucionario posible y la claudicación reformista nos llevó a medio siglo de gobiernos del pacto de punto fijo.

Simultáneamente y para que el desenmascaramiento de los reformistas no tuviera duda, Cuba Revolucionaria, en la misma época, en igualdad o quizá peores condiciones adelantó una Revolución Socialista.

Allá los reformistas fueron derrotados temprano, aquí triunfaron en su objetivo de truncar Revolución. El extravío costó la inmolación de una generación de hombres buenos, que dieron su vida tratando de desfacer el entuerto.

Más complicado es el camino de los reformistas dentro de la Revolución Bolivariana. El reformismo es cobarde, sólo actúa con fuerza en época favorable para la Revolución. Cuando hay peligro, cuando la derecha ataca, el reformismo se repliega, el reformismo es más peligroso después de los triunfos, cuando las condiciones son favorables para la Revolución.

Permanecieron agazapados en los primeros años de la Revolución , era la época de la derecha dirigiendo el proceso. Miquelena hablaba de sólo prestar atención a lo que Chávez hacia y no a lo que decía, el embajador gringo coqueteaba con el Comandante, pensaba el imperio que podían desviar la Revolución comprando al líder.

Después, la derecha con la promulgación de las leyes habilitantes vio la imposibilidad de captar a Chávez y dio el golpe de abril, allí la derecha militar y civil salió derrotada, el pueblo unido a los militares patriotas derrotó al enemigo fascista, pero no supo tomar la conducción del proceso.

La dirección pasó a manos de la pequeña burguesía, que empezó a desplegar su proyecto: en lo político con los llamados a diálogo, se instauraron las mesas, vino la OEA , y la respuesta de la oligarquía y el imperio a esa debilidad fue el sabotaje petrolero.

En ese sabotaje, que fue la mayor agresión que sufre un país por parte de sus nacionales en tiempo de paz, la pequeña burguesía se repliega, el reformismo se agazapa.

El sabotaje petrolero también fue derrotado por la alianza pueblo y fuerza armada, en la batalla contra la meritocracia petrolera tuvo fundamental papel la clase trabajadora petrolera. La derecha externa fue derrotada nuevamente, y nuevamente las fuerzas populares no supieron tomar la hegemonía del proceso, que pasada la refriega lo retomó la pequeña burguesía. A partir de allí comienza a desplegar con fuerza su proyecto.

El proyecto pequeño burgués, en lo político plantea un pacto con las fuerzas oligarcas, en lo económico un híbrido entre el capitalismo y formas falsosocialistas tipo cogestión y cooperativas. En este pacto el grueso de la renta petrolera debe ir hacia el capitalismo vía sistema financiero, subsidios y negocios con el Estado. En lo social plantea la formación de organismos de base tipo consejos comunales, confinados a lo local, aislados, sin ninguna conexión entre ellos.

Uno de los instrumentos más importantes del proyecto pequeño burgués es el control de los medios de comunicación del Estado y del Ministerio de Cultura. Así consiguieron poner a la televisión y la Cultura , en lo esencial, al servicio de los valores capitalistas. Privaron a la Revolución de dos importantes instrumentos para la elevación imprescindible de la Conciencia del Deber Social, para la difusión de valores socialistas.

De esta manera, la pequeña burguesía comenzó a minar el proyecto revolucionario, tenía en su poder a la economía que la desarrollaba antisocial, y tenía en su poder la formación de conciencia. Domina el Ministerio de Comunicación e Información y el Ministerio de Cultura, desde allí siembran y refuerzan los valores capitalistas, la cultura de la dominación.

El factor pequeño burgués de la Revolución se hacía poderoso, pero no estaba sólo. Simultáneamente, las fuerzas revolucionarias se elevaban guiadas por el Comandante Chávez que declaraba el carácter antiimperilista, anticapitalista y Socialista de la Revolución.

De esta manera, se hace cada vez más evidente que el proyecto pequeño burgués no está sólo, que hay una fuerza, aún incipiente en lo ideológico, que se le opone.

El proyecto pequeño burgués avanza exitoso, esto es, consigue su objetivo principal que es debilitar a la Revolución , deteriora la economía, sabotea la formación de una vanguardia, impide la formación de un tejido social, deja intactas las armas melladas en lo electoral.

Y así arribamos al 2 de diciembre, cuando la realidad nos da una cachetada: A pesar de todo lo hecho, a pesar del dinero gastado, a pesar del esfuerzo… ¡perdimos las elecciones! Disminuimos nuestro volumen electoral a la mitad. Evidente que algo andaba mal, la situación pedía a gritos una rectificación profunda, pero la pequeña burguesía hegemónica pudo paliar la situación y seguir desplegando su proyecto fracasado.

Después de esta primera señal de fracaso rotundo, pasaron pocos meses para la segunda señal. Ahora la economía que navegaba en el mar de la indefinición de un híbrido que no terminaba de ser capitalismo, pero tampoco avanzaba hacia el Socialismo, sino por el contrario, se empantanaba en la improvisación, en inventos rimbombantes pero ineficaces, da señales preocupantes.

Y a las dificultades económicas se les pretende enfrentar con medidas que pueden ser el puntillazo final a la Revolución.

Llegamos así al 11 de Junio de 2008, fecha histórica donde comienza la confrontación final de los dos proyectos que pugnan por la conducción de la Revolución Socialista.

La pequeña burguesía interna montó un espectáculo que más significó para la conciencia que para la economía. Aquello fue una cachetada terrible a la conciencia revolucionaria, fue un error de grandes magnitudes que debe ser corregido de inmediato. Ver en primera fila a godos como Lorenzo Mendoza, que aparece en la lista de Forbes, que agrupa a los millonarios más millonarios del planeta, es una afrenta innecesaria. Convocar a los oligarcas a una alianza estratégica para construir el Socialismo es una candidez o un extravío incomprensible, proponerles negocios en el área petrolera es un riesgo insensato, y además ofrecerles dinero es un desatino mayor.

Querer aumentar la producción desde las bases del capitalismo es crear cuervos, cada kilo, cada litro que aumente la producción capitalista estimulada por la Revolución nos saldrá carísimo porque nos acercará al cadalso que ellos construyen.

No obstante, los avances de la corriente capitalista, la corriente revolucionaria Socialista está fortalecida y tiene mucho que decir, cuenta con el Comandante que es un revolucionario probado, en otras crisis hemos salido adelante con su conducción, y en esta venceremos a la pequeña burguesía y a su plan restaurador.

Estamos en el medio de la batalla final, el enfrentamiento con el reformismo es definitivo para la Revolución , lo que hagamos los próximos meses influirá decisivamente en el destino del país, del continente y de la humanidad toda.

Es necesario que la Revolución Socialista tome medidas.

Primero , cerrar filas alrededor del Comandante Chávez, hoy más que nunca cobra vigencia la consigna ¡con Chávez todo sin Chávez nada! La suerte de esta Revolución está íntimamente, decisivamente ligada a la suerte del Comandante. Es un deber primario de los revolucionarios preservar al Comandante y a su fuerte conexión amorosa con el pueblo, esa es la principal fortaleza de la Revolución.

Segundo , relanzar a la Revolución , tomar medidas económicas fuertes que marquen el rumbo claro de la Revolución hacia el Socialismo, que borren del alma popular el 11 de junio, que compensen el avance que los capitalistas lograron esa noche nefasta. Es imprescindible revisar la participación de los privados en la explotación petrolera, ningún resquicio debe abrirse a esa participación, ni aguas abajo, ni en ninguna agua, los capitalistas no deben ni acercarse a la explotación petrolera, eso es emblemático para la Revolución Socialista.

Tercero , construir una doctrina económica misionera. La sociedad debe participar en la economía, se debe relanzar un plan económico de construcción Socialista, que construya las industrias de Propiedad Social que sean base material para la Conciencia del Deber Social. Y esa base material debe difundirse a través de los medios de comunicación de la Revolución , y del Ministerio de Cultura, debe entrelazarse con la tarea de formación de la Conciencia Revolucionaria.

La sociedad debe participar, conocer ese plan, hacerlo suyo. Allí en esa zona Socialista tiene sentido el trabajo voluntario, la conciencia social toma cuerpo material, la sociedad toma conciencia de la fuerza del trabajo social, adquiere sentido de pertenencia a la sociedad, rompe con la relación clientelar y pasiva con la renta petrolera, adquiere la dignidad del trabajo. Y desde allí se puede hacer la distribución equitativa, arma poderosísima con la que el Socialismo supera al capitalismo. El capitalismo produce, pero su producción no puede ser distribuida con equidad, la distribución la determina el dinero. Tiene altos niveles de producción, que paradójicamente producen altos niveles de miseria en la sociedad.

En contraste, el Socialismo, al principio puede tener dificultades en la producción, pero distribuye con equidad a cada uno según su necesidad, y así supera con creces al capitalismo, tiene niveles de justicia social que nunca puede alcanzar el capitalismo.

Suenan las trompetas llamando a la batalla que hoy libramos con ideas, con medidas económicas y políticas, el pueblo, los revolucionarios deben desechar cualquier duda, el desánimo y acudir al llamado de la historia. Hoy debemos vencer al reformismo agazapado.

¡Patria Socialismo o Muerte!