
Por: Neftalí Reyes
Cuando el hombre advirtió que su sociedad, estaba perversamente organizada. Que sus enemigos más dañinos no eran los depredadores naturales y los elementos, que el hombre se había convertido en depredador del hombre, en su enemigo más importante, que la especie humana se había transmutado en la única especie sobre la tierra que era enemiga de ella misma y del resto de la naturaleza, que se había perdido la armonía social, en ese momento comenzó la feroz lucha por librar al hombre de sí mismo, por restaurar el equilibrio de la vida.
Fue Cristo el primer y más importante paso en esta búsqueda de la armonía social perdida, nos dice: "amaos los unos a los otros" señalando así el rumbo espiritual de la liberación. Y también le da base material a la búsqueda del amor perdido: El libro de los Hechos que narra la vida de los cristianos primitivos, nos dice:
43 Entonces caía temor sobre toda persona, pues se hacían muchos milagros y señales por medio de los apóstoles. 44 Y todos los que creían se reunían y tenían todas las cosas en común. 45 Vendían sus posesiones y bienes, y los repartían a todos, a cada uno según tenía necesidad. 46 Ellos perseveraban unánimes en el templo día tras día, y partiendo el pan casa por casa, participaban de la comida con alegría y con sencillez de corazón, 47 alabando a Dios y teniendo el favor de todo el pueblo. Y el Señor añadía diariamente a su número los que habían de ser salvos.
Están aquí diseñados los dos pilares para la restauración del equilibrio, para que la especie se encuentre a sí misma:
La espiritualidad, la conciencia entrelazada con la Propiedad Social. Y lo más importante era una búsqueda colectiva, la salvación era social, porque el mal era social.
En las raíces del cristianismo están los fundamentos para el rescate de la humanidad.
No es extraño entonces que al cristianismo se le haya, primero perseguido con saña, y que luego las clases dominantes lo absorbieran, deformaran, despojaran de su carga social, y pusieran al servicio de la crueldad, justificando guerras, genocidios, sembrando sumisión frente a la injusticia. Se entiende la actitud de terror que produce en los deformadores de Cristo, cuando se dice que Cristo es Socialista.
Este primer paso de la humanidad terminó remitiendo la búsqueda del amor a una vida posterior, al cielo donde la armonía sería restituida y los hombres podrían vivir, finalmente, amándose.
Un paso posterior coloca la búsqueda de la felicidad individual como la solución a los males de este mundo.
La sociedad estaba mal organizada, pero había la oportunidad de zafarse de la injusticia si se trabajaba duro, era el trabajo la clave para ascender y evitar las injusticias sociales. La perversión social desapareció y fue sustituida por el esfuerzo individual, si se estaba mal era porque se trabajó mal, la sociedad estaba bien, el defecto residía en los individuos. Es el sueño americano, el capitalismo.
Ahora la solución al conflicto social era individual, ya no se perseguía la armonía social perdida, sino la armonía individual perdida.
Quedó así asentada la fragmentación social, y la humanidad tomó expedita el camino del infierno. Había aparecido el capitalismo, la forma más refinada de explotación del hombre por el hombre, y el camino más acelerado de la humanidad hacia su destrucción y la destrucción de la vida sobre el planeta.
El tercer paso importante viene con los trabajo de Carlos Marx, este pensador desentrañó los secretos económicos del capitalismo, puso en evidencia el mecanismo del robo del trabajo, las consecuencias espirituales de ese robo.
Restituyó la idea cristiana de la unión estrecha de la espiritualidad con la materialidad. Asentó que no puede haber espíritu amoroso sino hay economía amorosa.
Y restableció con claridad que la salida a la perversión de la humanidad no puede ser individual, tiene que ser social. La solución a los problemas sociales es social.
Podemos decir con propiedad que Carlos Marx, es el más cristiano de los hombres. Dotó al cristianismo de instrumentos teóricos para concretarse.
Supo guiar a la humanidad a la toma del cielo por asalto
Ya con la teoría restituida, se podía intentar construir el paraíso en la tierra. Y eso fue el ensayo soviético.
Si Marx nos dio la teoría, Lenin nos dio los instrumentos organizativos y políticos para la acción.
Tuvo Lenin el coraje teórico y práctico de derribar al zarismo que mantenía a Rusia en la esclavitud feudal, y emprender el camino de la construcción del Socialismo.
Tiene el mérito Lenin de haberlo intentado, en momentos cuando los "teóricos querían reducir a Marx a un estudio académico sin aplicación práctica, Lenin lo intentó y tuvo éxito.
Demostró que era posible una nueva sociedad, que el espíritu humano depende de sus circunstancias, que si las relaciones sociales cambian el hombre cambia. Allí en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, empezó la formación del hombre nuevo, y fue ese hombre que dio pruebas de humanismo antes nunca vistas y pudo así detener la monstruosidad fascista.
La humanidad avanzaba pero aún no restituía la alianza espíritu-materialidad. Los soviéticos tardíos cometieron el error de pensar que los cambios en la economía eran suficientes, que el salto era un asunto de producción, o como dijo Rosa Luxemburgo pensaron que sólo era una cuestión de cuchillo y tenedor.
Fue en la Cuba Socialista , con el Fidel y el Che, cuando se empieza a construir una sociedad donde la espiritualidad amorosa y la economía amorosa entrelazadas encuentran cabida. Donde la vida y el proceso de cambio están regidos por la espiritualidad amorosa.
Allí el cristianismo verdadero y el marxismo verdadero, que por tanto tiempo estuvieron separados, se unen, y la humanidad encuentra el camino de su redención, el rumbo al paraíso perdido.
La tarea es muy difícil, la infamia se ha perfeccionado. Son milenios de modelaje de los sistemas de dominación hasta llegar al capitalismo maduro, donde las técnicas de colonización de la conciencia alcanzan niveles casi de perfección, donde los sistemas de manipulación psíquica y de la información son planetarios.
Es necesario que la Revolución nuestra entienda el papel histórico que debe desempeñar, y que estudie la mejor manera para desempeñarlo.
Ya sabemos que el objetivo principal del enfrentamiento con imperio capitalista es la conciencia de la humanidad.
La conciencia del hombre comprende el conocimiento de su ubicación en la sociedad, las conductas que de esa ubicación se desprenden, y también comprende la cultura, los valores, la ética de la dominación instalada en el conciente y principalmente en su inconciente.
Ese es el territorio de lucha, es allí donde deben dirigirse todas las acciones de los revolucionarios. No debemos olvidar que: "en última instancia todas las batallas revolucionarias son batallas por la conciencia revolucionaria"
La Revolución lucha contra lo viejo, por sustituirlo por lo nuevo, lo hace con una gran desventaja: el hombre que inicia la Revolución es un hombre nacido y creado en el capitalismo, en el sistema que se quiere superar.
Y si consideramos que la dominación fija sus anclas en la tierna infancia, en el hogar, en la escuela, con los juegos, en los programas infantiles de la televisión, en las tradiciones, y sienta las bases para edificar sobre ellas la conducta, los valores, la ética que hacen posible la dominación, la protegen, la reproducen, entonces, entenderemos las dificultades de una Revolución, comprenderemos el milagro que es una Revolución.
El objetivo de construir una nueva conciencia es un acto conciente. Queremos decir con esto que no es espontáneo, que no son suficientes los cambios económicos, que no es suficiente la prédica de un líder.
Es un acto conciente y es un acto social, las grandes mayorías deben participar en él.
En el largo camino de liberación de la humanidad el hombre ha buscado mecanismos para establecer la nueva conciencia, los falansterios como territorios de ejercicio amoroso, fueron uno de ellos, las comunas de cristianos primitivos, fueron otros, y descendiente directo de ellos son los partidos revolucionarios y el trabajo voluntario.
El partido revolucionario debe ser un continente para el ejercicio de las nuevas relaciones amorosas, vitrina de la sociedad del futuro, muestra de que el hombre es capaz de zafarse del egoísmo capitalista, que tiene las condiciones para ser un hombre nuevo, que el hombre del capitalismo no es una fatalidad.
Debe tener un núcleo de humanismo donde esas relaciones se desarrollen a plenitud que sirva de ejemplo al resto de la organización revolucionaria y de la sociedad.
No es por azar que la Revolución Cubana , que el Socialismo Cubano consiguió superar la debacle Soviética. Recordemos que ella construyó este núcleo de humanismo en la Sierra Maestra.
Decía el Che que allí se proletarizó el pensamiento de los guerrilleros, es decir, establecieron las relaciones amorosas de la nueva sociedad que querían fundar. Al compartir el hambre, y también la comida, el peligro y la seguridad, y sobre todo al saber que sólo juntos podrían triunfar y vivir, que la suerte de uno era la suerte de todos, y del todo dependía el futuro de cada uno, fundaron las nuevas relaciones y fue posible que la difundieran a toda aquella sociedad.
El principal triunfo de la Sierra Maestra fue la construcción de fraternidades. Eso debe ser el partido y el núcleo de humanismo, territorio para la fraternidad.
El núcleo de humanismo, que algunos llaman núcleo de vanguardia, tiene que ser zona de trabajo voluntario. Que es la circunstancia donde el hombre se desprende del egoísmo capitalista, abandona el trabajo como compulsión, y ofrece con alegría, su capacidad al servicio de la sociedad.
Es así, con su ejemplo y con su acción, que el trabajo voluntario muestra la felicidad, la poesía, la nueva condición formadora de humanismo que alcanzará el trabajo cuando se rescate de la compulsión de la necesidad y se ejerza con libertad. Y el hombre al ejercer trabajo voluntario se talla en el nuevo humanismo, se prepara y muestra como el Hombre Nuevo que proponía el Che.
En resumen, la lucha de la humanidad por liberarse de la condición de perversidad donde una pequeña parte de la humanidad se volvió en contra de la gran mayoría, y unos hombres se apoderan del trabajo y los sueños, la vida y la felicidad de las grandes mayorías, es una lucha donde todas las manifestaciones de rebeldía están relacionadas.
El oligarca trató durante siglos de separarlas, pero ya vamos comprendiendo que sólo la humanidad unida, y nutriéndose de todas las enseñanzas de los revolucionarios anteriores, sólo sumergiéndose en ese gran torrente del pensamiento revolucionario podrá construir el Socialismo, meta de todos los revolucionarios desde Cristo hasta nuestros días.