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La realidad construida por los medios de deformación, por la costumbre, se impone irrefrenable. La percepción de sólo lo aparente, la superficialidad, construye nuestro mundo, lo aísla de las causas profundas, lo priva de esencia.

Es el territorio donde la dominación capitalista manipula a los pueblos, obligándolos a acciones que simulan a la política, pero en realidad son actuaciones pueriles de un gran reality show con todo previsto, red de seguridad,  garantía de nunca ir al fondo. Así, no habrá la comprensión que genera conciencia, narcotizados somos rebaño en sus manos.

Es suficiente observar los asuntos que ocupan la atención, y la manera cómo son tratados, para sentir que estamos en un gran escenario de teatro bufo. Veamos.

mariacorina machado, desempolvó el guión del anticomunismo, globovisión la secunda, deambulan por el escenario con el miedo en ristre, disfrazados de agentes de la inquisición, preparan la hoguera.

leopoldo lópez escondió su capa de fascista y entró en escena exultante. Un armatoste antichavista lo autoriza a participar en el sainete de la escogencia del candidato del pasado. ramos no se pronuncia, actúa como un villano, con jactancia.

capriles, pablo pérez, ledezma, fernández, oswaldo, y diez mil zamuros cluecos forman la escolanía. Es el mismo teatro de la cuarta: pelear, discutir, trivializar y que todo quede igual.

En la cuarta les dio resultados por medio siglo, ahora tienen la intención de hacer que la Revolución entre en este circo, que participe de la operación de embobamiento del pueblo, que renuncie a su fuerza, se prive de ir al fondo de los problemas, e impedirle buscar la verdad en lo profundo del mar de deformación. De esa manera la debilitan y pueden dar el zarpazo.

La contrarrevolución, la mesa, en el medio de sus vapores de mentiras, exageraciones y promesas falsas, tiene que mostrar algo de sus verdaderos planes, congraciarse con el imperio y con los capitalistas locales, mentir al pueblo y prometer a los oligarcas. Por eso sus proyectos tienen mucho de mentira y mucho de verdad: cuando hablan de mejoras para el pueblo, mienten, cuando prometen prebendas a los oligarcas, es cierto.

La Revolución debe desenmascararlos, demostrar que ellos defienden al capitalismo y que no pueden resolver ninguno de los problemas que hoy padecemos, al contrario, los profundizarán. Debe desmontar sus proyectos, develar las mentiras, sus promesas, sus ofertas engañosas.

Es necesario ir al fondo, a la esencia de los dos sistemas que se enfrentan hoy en Venezuela, el Socialismo y el capitalismo. Esta campaña no se gana sin ese enfrentamiento abierto.

Si la Revolución permanece en el escenario de la oligarquía le da ventaja a la contrarrevolución, pero si plantea la batalla en las causas, si promociona al Socialismo como la esperanza de la humanidad y como la única manera de conseguir el buen vivir, mantendrá la ventaja.

Esa es la manera de armar al pueblo ideológicamente, hacerlo capaz de resistir la campaña de desinformación, que arreciará a medida que nos acerquemos al 7 de octubre.

El capitalismo está tan desprestigiado que nadie quiere defenderlo abiertamente, buscan eufemismos, engañan.

Unos atacan acusando de comunismo, algo que no existe, tienen más de un siglo activando ese fantasma que recorre al mundo amedrentando a los incautos. Así evitan la confrontación real, la del capitalismo que ellos defienden, causante de los peores problemas de la humanidad y de Venezuela, enfrentado al Socialismo que estamos construyendo, concreto, visible, que le devolvió al humilde la capacidad de construir su destino, la esperanza, el poder de decidir su suerte.

leopoldo es un ejemplo de la cobardía teórica de la mesa de la ultraderecha. Hace poco presentó su proyecto de país, dice:

“No vamos a asumir el obsoleto, y ya pasado en sus posibilidades de tener éxito (…) capitalismo de estado, pero tampoco impulsaremos el capitalismo salvaje”.

Una afirmación digna del Gran Cantinflas, o de Groucho Marx, aquel que decía: "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros". leopoldo es un buen discípulo de CAP.  

Pero, no se queda en esta ridícula posición, continúa su entorchada propuesta, más adelante ofrece: "la mercantilización del sistema de salud pública bajo la figura de la cobertura de los seguros privados: HCM para todos los venezolanos. ”

Este disparate, esta exageración capitalista, no se atreven a proponerla ni los gringos. Pero, alerta, es un aviso de la eliminación de Barrio Adentro, de los CDI, es la privatización de la salud. Otro tanto podríamos esperar para la educación y la seguridad. Este sifrino cantinflérico privatizará hasta las plazas, esa es su vocación capitalista encubierta.

Después el fascista pierde la mesura y se suelta a asegurar: "Autopistas nacionales de ocho canales, incremento de la producción de petróleo a 6 millones de barriles, creación de 150 hospitales y formación de 250 mil nuevos docentes fueron algunos de los números que ofreció."

El resto de los candidatos contrarrevolucionarios se mantienen lanzando ripios capitalistas, aprovechan grietitas y pequeños conflictos para tomarse fotos, hablan pistoladas y ofrecen resolver problemas sin decir cómo lo harán, se unen a leopoldo en la gran caravana de la demagogia.

La Revolución tiene mucho que decir frente a estos embaucadores. El mensaje socialista, que ya tiene éxitos en el alma y en la vida concreta de los venezolanos, es imbatible. Estas viudas del pasado no tienen nada que ofrecer, su complicidad con el capitalismo suicida es un lastre del que no pueden zafarse. La embajada gringa, a la que le deben sumisión, les exige un discurso capitalista.

En buena medida este torneo de las primarias es un campeonato de maromas para ver quién es más sumiso a los gringos, quién les servirá mejor a sus intenciones de recolonizarnos. Debemos estar alertas, las señales de una intervención gringa están claras, la escalada en la agresión que comenzó con declaraciones de funcionarios de segunda, y fue ascendiendo hasta llegar a la agresión jurídica contra PDVSA, nos indica que las apetencias del imperio sólo se sacian yugulando a la Revolución.

Ya las cartas están echadas, el Rubicón fue cruzado, los agrupamientos están completos: del lado de la mesa de la derecha están los apátridas, del lado del Comandante Chávez está el futuro, la patria, la esperanza. Debemos prepararnos para la Batalla del 7 de octubre, para profundizar el 2013, y para cualquier atrevimiento oligarca.

Las elecciones del 7 de octubre son una batalla en el largo camino de construir una Patria soberana, un pueblo dueño de su destino, vendrán muchas batallas más, recordemos que los oligarburgueses no dejarán sus privilegios sin pelear, sin patalear, y que el imperio no perdona un gesto soberano en los pueblos que desde siglos subyugan.