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El capitalismo todo lo desintegra, lo fragmenta, de esta manera impide que lo derrote su gran enemigo: el Socialismo integrador. Se podría resumir la lucha actual como la batalla por la integración social contra la desintegración.

Los clásicos postulaban como tesis central: "Los hombres, al establecer las relaciones sociales con arreglo al desarrollo de su producción material, crean también los principios, las ideas y las categorías conforme a sus relaciones sociales."

Se establece así un vínculo entre las formas económicas y la producción de las ideas, de la conciencia. De allí que las formas de propiedad de los medios de producción que adopte la Revolución, tendrán relación con la conciencia y con las ideas que en ellas se soporten.

A su vez, las formas de propiedad que adopte la Revolución son determinadas por la ideología. Se desprende que es necesario establecer las influencias ideológicas en el proceso bolivariano, de las formas económicas y la conciencia que de ellas emanen.

Somos un país capitalista rentista con una inmensa franja excluida, un proletariado pequeño, una clase media importante, una burguesía parasitaría de la renta, heredera de la oligarquía antibolivariana enriquecida con el sudor y la sangre de la esclavitud. Tenemos una fuerte influencia cultural de la metrópolis gringa.

Pero además, somos una sociedad con historia de rebeldía: se puede establecer un hilo de continuidad entre las batallas de liberación contra el imperio español, la lucha contra las oligarquías y la Revolución actual.

Esta sociedad no ha estado aislada del movimiento revolucionario mundial. El sentimiento revolucionario internacionalista siempre nos acompaña. Carlos Aponte participó junto a Guiteras en las batallas contra la tiranía en Cuba y en la Nicaragua de Sandino, Gustavo Machado fue oficial del ejército Sandinista que se enfrentó al imperio en Centroamérica, fue también junto a su hermano Eduardo fundador del Partido Comunista de Cuba.

Siempre se recordará el secuestro del Coronel del ejército gringo Smolen, para pedir la libertad de Nguyễn Văn Trỗi, finalmente fusilado por la invasión gringa en Vietnam.

La ebullición intelectual del mundo revolucionario siempre ha llegado hasta nosotros: libros, películas, charlas y militantes de las revoluciones mundiales han tocado estas tierras.

Este es el caldo de cultivo en el que crece la Revolución Bolivariana, es fácil deducir la feroz lucha ideológica que sucede en torno a las formas económicas. Variadas ideologías encuentran asidero y soporte en nuestra heterogénea realidad. Veamos.

Muchos hablan a favor de la propiedad capitalista, pero de forma avergonzada o engañadora. La mayoría de las propuestas son formas de propiedad "colectivas" que, al no ser sociales, siempre terminarán enfrentadas al Estado y al Gobierno Revolucionario.

Al lado de esto existen formas de propiedad social, y emerge una nueva forma de propiedad que va más allá de lo social, la Propiedad Patria integradora, ésta abarca en su concepto al sentimiento profundo de las luchas que vienen desde nuestros Libertadores. Así la Propiedad Patria pertenece a todos nosotros, pero también a la historia y al futuro de las generaciones.

Recordemos que las formas de propiedad, la conciencia, las ideas, no son independientes, forman un conjunto donde se influyen mutuamente. Sabemos que, en disensión con los postulados de los clásicos, las revoluciones han sucedido en países de poco desarrollo de las fuerzas productivas, de poco proletariado. De aquí surge una reflexión: ¿cómo fue posible que países con poco desarrollo hicieran Revolución, cuál es la enseñanza, cómo aplicarla? Veamos.

Al darse la posibilidad revolucionaria en un país con poco desarrollo de las fuerzas productivas, con poco proletariado, inmediatamente se evidencia una contradicción entre las ideologías que surgen de esa situación y los avances ideológicos de la Revolución mundial.

Si la Revolución es capturada por las ideologías propias de ese nivel precario de desarrollo de las fuerzas productivas, entonces se diluirá en formas políticas conservadoras, atrasadas, a lo sumo burguesas, no podrá dar el salto histórico. Tal fue el caso después de la caída de pérez jiménez: en esa oportunidad la ideología aldeana que nos guió, no pudo romper la lógica de la dominación.

Ahora bien, si la Revolución es dirigida por la ideología de vanguardia, por lo más avanzado en ese momento, entonces podrá romper la lógica de la dominación. Tal fue el caso de la Revolución de la Independencia: los libertadores asimilaron la teoría de la Revolución Francesa, de la Revolución Burguesa, a pesar de que aquí no había burguesía desarrollada. Así pudieron derrotar las ideologías que giraban alrededor de la dominación monárquica, como la que propuso la Junta Protectora de los Derechos de Fernando VII.

La Revolución Cubana es un ejemplo extraordinario: allá supieron hacer una revolución desde el campo, pero dirigida por la ideología más avanzada de la época. Así consiguieron elevarse sobre sus circunstancias.

La enseñanza es clara para nosotros: es necesario elevarse sobre las ideologías que emanan de nuestras carencias de desarrollo material, superar las ideologías que se alimentan en nuestra condición de país rentista, y apoyarnos en lo más avanzado del pensamiento revolucionario universal, en el pensamiento de la Revolución Cubana, del Che, de Fidel.

Es indispensable la Propiedad Social de los medios de producción, administrados por el Estado, única manera de que sea social. Y es impostergable elevar la Conciencia del Deber Social, llevar las formas económicas y la Conciencia del Deber Social hasta el exceso. Sólo así con exceso se fundan mundos.

Si caemos presa de las ideologías propias de nuestra condición de país rentista, si nos rendimos a la lógica instalada por siglos de política clientelar, y si buscamos la respuesta revolucionaria en salidas "egoístas colectivas", nosociales, estaremos, en el mejor de los casos, distribuyendo la renta de manera más equitativa, pero no fundando nueva sociedad. Y así, al menor viento adverso, todo se nos derrumbará. Las formas egoístas (nosociales) colectivas se pondrán, necesariamente, en contra del Gobierno Revolucionario, y al final nos daremos cuenta que caminamos en círculo, y dejamos escurrir la oportunidad de concretar el milagro.