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Los oligarcas usan el miedo como instrumento político. Es así desde los primeros tiempos, la religión jugó un papel importante en la instalación del miedo. En la época de la independencia difundían el miedo a los patriotas, pronosticaban castigos celestiales a quien los ayudara. Es histórico el episodio del terremoto de Caracas cuando los clérigos quisieron imputar el hecho al castigo de Dios por las acciones independentistas. Es reciente el intento fallido de los curas oligarcas de endosar el deslave de la Guaira a la llegada de Chávez. Es así, el miedo es un instrumento de dominación que los oligarcas usan con maestria.

 Las formas más crueles de dominación capitalista, como el nazismo, centran ese miedo en grupos sociales que de esta manera quedan desprovistos de cualquier derecho.

En Alemania era aceptado que violaran los derechos a los judíos y los condenaran a campos de concentración, y esa crueldad, en lugar de producir indignación, causaba el alivio de ver a una "amenaza", construida por el nazismo, neutralizada.

En la Independencia, era de tal magnitud la crueldad imperial, que en aquella época ser patriota justificaba las mayores atrocidades: quemar al acusado, descuartizarlo y arrastrado por caballos, colgar su cabeza. Era tal el oprobio que el Libertador se vio obligado al decreto de defensa de los patriotas, que se conoce como Decreto de Guerra a Muerte.

La Revolución Bolivariana está sometida a una ofensiva productora de miedo, sembradora de terror. La ofensiva es nacional e internacional, el imperio no da paso en falso. Las recientes acusaciones de la política exterior gringa contra el General Clíver, Bernal, Amilcar Figueroa y Ramón Madríz, se inscriben en esta campaña. Veamos.

La columnista del periódico "el nacional" milagros socorro, devela las intenciones  del imperio de crear miedo. Surfean en el sentimiento de rechazo al autoatentado a las torres, lo asimilan al chavismo, dirigen el sentimiento de rechazo contra nosotros. Leamos lo que dice la pluma de milagros, alquilada al imperio y a bobolongo:  

"En la víspera del décimo aniversario del atentado a las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), departamento del Tesoro de Estados Unidos, anuncia la inclusión de cuatro altos funcionarios del Gobierno de Venezuela en la temible Lista Clinton de terroristas internacionales.  (...) Esto, de conformidad con la política exterior de Estados Unidos y la Ley de Cabecillas de Tráfico de Drogas (Kingpin Act). 

(…) Pero esto no se detiene aquí. Szubin, director de OFAC, dijo con toda claridad que ese despacho "continuará apuntando agresivamente las estructuras de las FARC en Venezuela y el apoyo de toda la región". Esto significa que los mencionados benefactores de las FARC tienen una carpetica en la 1500 Pennsylvania Avenue  NW, en Washington, D.C., en la que cada día se archiva un documento, una foto, una grabación. El anuncio del jueves no fue más que el anuncio público de un proceso de investigación sostenido, que podría seguir el mismo curso del caso Manuel Antonio Noriega. Y no faltará quien salga del trance con un overol naranja y caminando como una geisha por efecto de las esposas en manos y pies (…) De una cosa pueden estar seguros: todo lo que han hecho está consignado por "los gringos". Y esos no hablan pendejadas en cadenas. Las ponen."

Se envalentonaron los plumíferos, se les sale su carácter de agentes extranjeros, demuestran así que la batalla hoy, tal como en la Independencia, es de Patria contra antipatria.

Los tanques pensantes gringos profundizan su ataque a la Revolución Bolivariana y al Comandante Chávez, mueven todas sus artimañas para preparar el terreno a una agresión. Veamos.

Hicieron un trabajo para estudiar dónde anclar una campaña de miedo. Sabemos que el terror es una de sus principales armas para dirigir, manipular y esclavizar a las sociedades.

La sociedad gringa responde al miedo de manera automática, un ejemplo es  el autoatentado a las torres gemelas de New York. Éste dio pie a un pánico que lleva ya diez años justificando guerras, invasiones, torturas y leyes que atentan contra su propia cultura. Por ese miedo aceptan las mayores crueldades y olvidan las dificultades económicas. Así, los campos de concentración nazi como el de Guantánamo son admitidos, y el genocidio en Libia aceptado como una defensa. Por eso ligan a Chávez, a la Revolución Bolivariana, a esos hechos y a esos grupos, nos califican de terroristas, y de traficantes, he allí una explicación a la absurda acusación de la política exterior.

Aquí entre nosotros descubrieron que era la inseguridad el mejor soporte para aterrorizarnos y conducirnos. Y están desarrollando una campaña inteligente para obtener resultados.

Todos sus voceros exageran el problema de la inseguridad, las mejores técnicas de manipulación son usadas, y no faltan crímenes planificados, dirigidos a crear la imagen de inseguridad, no se descartan grupos destinados a este tipo de acciones.  

Los medios de desinformación y manipulación cumplen su papel: todos los días publican "historias cortas" de inseguridad, una de la formas más eficaces para trasladar matrices de opinión a las masas, todos los días aparecen "cuentos cortos" de robos, asesinatos, etc. La ofensiva es evidente.

La pregunta que surge es ¿cómo enfrentarla? Varios son los niveles de la lucha contra la matriz de la inseguridad.

Lo primero es reconocer que existe un problema que, como dijo el Comandante, es un problema del mundo.

Segundo, la respuesta policial es necesaria y debe ser profundizada: la creación de la Policía Nacional, el patrullaje, la incautación de drogas, todo eso es importante.

Tercero,  debemos enfrentar la situación en su origen, en la ideología. Esta batalla tiene dos aristas: una, combatir la embestida gringa, demostrando que ellos, la ética que el capitalismo genera, el egoísmo, el desprecio por el humano y el endiosamiento del dinero, no pueden acabar con la inseguridad en estos países capitalistas, al contrario, es la causa y la soportan. Allí están Centroamérica y Brasil como muestras de la evolución capitalista de la inseguridad hacia mafias. La principal batalla contra la inseguridad es en lo ideológico.

Y, simultáneamente,  es necesario imponer, socializar una nueva ética, que no haga del crimen instrumento para la valorización, al contrario, que sea motivo de desprestigio. Esta es la solución definitiva al problema de la inseguridad: es un asunto que surge de las entrañas del sistema capitalista, y sólo conseguirá solución en el Sistema Socialista, que es un cambio profundo en la ética y en la moral, la instauración de la Sociedad del Amor.

Hacia ese objetivo, hacia el cambio cultural, deben estar dirigidas principalmente las campañas, la acción de los instrumentos culturales y de divulgación del Estado Revolucionario.