
La práctica dijo la última palabra: este proceso va firme hacia el Socialismo. Ya las evidencias aparecen en el horizonte social, la realidad pasa por encima de las discusiones bizantinas, los frusleros y filosofastros que niegan nuestro Socialismo, tienen su refutación desde las entrañas de la vida misma.
En Venezuela sucede un hecho histórico: los obreros petroleros fueron convocados para el Trabajo Colectivo Voluntario en la Misión Vivienda y acudieron en masa. Ya la cifra rebasa los quince mil voluntarios. Analicemos.
El Trabajo Voluntario, cuando el obrero va a la faena movido por sentimientos altruistas, de entrega a la sociedad a la que se siente pertenecer y por la que se sabe querido, le está dando otro sentido al trabajo: lo está liberando, experimenta, prefigura el trabajo libre. Ya no lo hace con la compulsión de la sobrevivencia.
El Trabajo Voluntario es “herramienta afilada” que se debe usar para construir el Socialismo, con él se irradia a la sociedad toda la nueva ética de la relación amorosa y por medio de él la clase obrera conduce el proceso revolucionario.
La oleada, la masiva movilización de los trabajadores petroleros hacia el Trabajo Voluntario significa que las condiciones para el florecimiento socialista se dan en Venezuela, son indicio de la lucha de clases que el Socialismo libra aquí contra lo viejo, contra el capitalismo que se resiste de mil maneras a morir, son señal inequívoca de que la batalla Socialista ocurre aquí entre nosotros aunque a veces no la comprendamos.
La Revolución Bolivariana, sin dudas, ha creado condiciones para la construcción socialista, como nunca en nuestra historia. En Venezuela es posible este surgir de Socialismo porque se expande y se reafirma la Propiedad Social administrada por el Estado. Esta forma de propiedad permite que el fruto del trabajo sea propiedad de la sociedad toda, se constituye así en soporte material de la Conciencia del Deber Social.
Los trabajadores adquieren cada vez más conciencia de su fuerza y de su papel histórico que va más allá de lo meramente reivindicativo, saben de su compromiso de señalar el camino hacia el nuevo mundo. Esa es la base material del avance del proceso.
Pero además, el gobierno, el poder político, está en manos de la Revolución encarnada en el Comandante Chávez. El llamado al Socialismo, al antiimperialismo, al anticapitalismo que se hizo desde la alta jefatura, desató las contradicciones que generan el movimiento y dio posibilidades al rumbo Socialista.
Los factores favorables, después de años de lucha, confluyen: Propiedad Social Administrada por el Estado, Clase Obrera consciente de su papel histórico, Poder Político dirigido por Chávez, el revolucionario más importante de los últimos cien años en Venezuela, sintonía amorosa con la masa, la Misión Vivienda como escenario propicio para el despliegue de las fuerzas de trabajo voluntario.
Aquí se concreta la esperanza de siglos, es posible la grandeza, podemos derrotar la mediocridad narcotizante. Somos privilegiados, sentimos en la punta de los dedos al Socialismo.
No hay excusas para perdernos en atajos ni para usar las herramientas melladas, es necesario tener fe, romper con la costumbre, seguir el ejemplo que los petroleros nos dan.
Esto es Socialismo. Ahora es necesario pasar sobre las adversidades, profundizarlo, cuidarlo, extenderlo.
La patria requería el concurso de sus mejores hijos, y más de quince mil patriotas desde lo profundo del corazón de la industria petrolera dieron paso al frente. La marcha al Socialismo, que es el esfuerzo por construir una sociedad viable, precisaba de una acción real, de una muestra de que el hombre es capaz de superar la conducta egoísta, y ser materia y espíritu para la construcción de otro mundo como lo soñaba el Libertador, y los petroleros dijeron presente.
Ahora son ejemplo y esperanza, señalan el camino, son muestras de que el Socialismo es algo más que una utopía, es una realidad que se concreta frente a nuestros ojos.
Fueron convocados para el Trabajo Colectivo Voluntario, convidados a darse a la Misión Vivienda, que es prodigarse a la sociedad, a su Gobierno Revolucionario, ofrendar generosos su más valiosa pertenencia: su fuerza de trabajo. Y acudieron, no pidieron explicaciones, no dudaron, más de quince mil almas buenas con voluntad de entrega firmaron el compromiso con el futuro.
Este hecho, que no es casual que pase casi desapercibido, es uno de los más importantes que ha ocurrido en la Revolución Bolivariana, la coloca en una nueva dimensión del camino.
El trabajo, siempre apropiado por las clases dominantes, adquiere con este gesto de los petroleros, condición de instrumento liberador, de presagio de un nuevo mundo, donde la explotación, que no es otra cosa que la apropiación del trabajo social por parte de una minoría, es superada por el establecimiento de relaciones amorosas para el beneficio de todos.
Lo que ocurre en la Misión Vivienda con el Trabajo Colectivo Voluntario es prefiguración de la emancipación del trabajo que, ahora, al pertenecer a la sociedad, pertenece a todos.
Se establecen así las bases materiales y espirituales para instaurar la sociedad donde “cada uno dé según su capacidad y reciba según su necesidad”. Allí la explotación, la apropiación del trabajo, el robo, no será posible, no tendrá sentido. Ese es el Socialismo Verdadero.
Más allá de la voluntad de los actores, en la Misión Vivienda se manifiesta el antagonismo general de la Revolución: el capitalismo enfrentado al Socialismo.
Los capitalistas, los nosociales, venden cara su “colaboración”, la cobran en metálico y, más dañino, la cobran en Consciencia egoísta.
El Trabajo Voluntario es la herramienta socialista, encara la solución de las viviendas con eficacia material y espiritual, al final quedarán las casas y, más importante, tendremos una masa conciente, capaz de entender y enfrentar las adversidades del camino hacia el Socialismo. Serán una muestra de por qué luchamos. Y se habrá formado una vanguardia, actuante, consciente, que ha probado su efectividad, su lealtad al Comandante Chávez, dispuesta a acudir a su llamado.
El reto de los petroleros es grande: ahora tienen en sus manos la responsabilidad de mostrar el camino, de guiar al resto de la sociedad en la edificación socialista.
Que se conozca en todo el país, en el mundo, la gesta que estos pioneros libran, que se sepa de su desprendimiento y comprensión del momento histórico.
El espíritu de los próceres, del Paso del Los Andes, de Carabobo, se encarna en estas gestas que libran los obreros. Son preludio, buen augurio del éxito que obtendremos en las batallas que vienen.
Que la sociedad los premie, les devuelva con amor el amor que ellos le dan a la humanidad toda.