
A medida que se aproxima el 2012 arrecia la lluvia de encuestas, ellas son protagonistas en toda elección burguesa, la mayoría buscan dar sensaciones falsas del cuadro electoral. Las hay serias, científicas, esas son tanto escasas cuanto útiles.
Las encuestas no son impolutas, están fuertemente influenciadas por el tipo de elecciones que investigan y por los intereses de los participantes. Veamos.
Los oligarburgueses, que consideran a las elecciones ejercicios de marketing y a sus candidatos mercancías, utilizan las encuestas como una exploración de mercado. Así, sus preguntas están destinadas a conocer la posición del “producto”.
La investigación principal es la aceptación del candidato y su relación con los otros productos. Las preguntas son subordinadas: rechazo, por qué, principales problemas que aquejan a los “compradores-electores”, percepción de la imagen del candidato. Estos resultados modelan la campaña, los colores, los slogans, las fotos en familia, etc.
La campaña revolucionaria, si bien se da en el mismo terreno de las elecciones burguesas, debe tener un objetivo más allá de ganar las elecciones. Para la Revolución no es suficiente el triunfo, es importante cómo se gana. Fundamental son los resultados numéricos como también los de organización, de formación de conciencia.
La Revolución no se puede sostener sólo en un resultado positivo en las elecciones burguesas, necesita de la masa consciente para poder emprender y sostener los cambios revolucionarios. Para la burguesía cualquier resultado es bueno, siempre que se dé en la lógica del marketing.
Las encuestas revolucionarias deben explorar la realidad buscando conocer otros aspectos, otras aristas. Por ejemplo, cuáles son los móviles de la gente, sus metas, su visión del mundo, las relaciones que establecen, sus problemas y las soluciones que les dan, el origen que les atribuyen. En resumen, deben tratar de establecer la espiritualidad de la masa, de ella dependerá el triunfo del candidato revolucionario y dependerá el destino de la Revolución.
La Revolución es un proceso que enfrenta a dos visiones del mundo. En estos días una dirigente de copei vociferaba que las medidas del gobierno beneficiaban a la sociedad, y no al individuo. Esta señora, en su ignorancia y su odio, estaba diciendo una gran verdad. La Revolución es el rescate del sentido de sociedad y la superación del egoísmo, del individualismo. En otras palabras, es crear las condiciones para que el individuo se desarrolle como ser humano sin más límites que sus capacidades.
Si el egoísmo avanza, lo hace también la burguesía y sus candidatos. Ahora bien, si el sentido de sociedad se eleva, la masa entenderá mejor lo que se decide en las elecciones y tomará partido, votará sin duda por el candidato de la Revolución. La Revolución estará fortificada contra cualquier ataque de la burguesía, sea en el terreno que sea.
Así se defiende la Revolución. Ya conocemos que la legalidad burguesa sólo es respetada cuando a ellos les conviene, cuando las elecciones les son desfavorables arremeten contra los gobiernos revolucionarios que de ellas surgen. Los ejemplos abundan, allí están Allende, abril, Honduras y Libia para decirnos que el camino de la Revolución trasciende a la legalidad burguesa.
Los sucesos de Libia desnudan una vez más al Imperio, ya no cabe duda, es un monstruo que defiende sus intereses con crueldad, no disculpa la mínima sublevación. Cuando de defender sus intereses se trata, no hay mesura ni freno a su crueldad.
Vivimos los días de la Guatemala de Arbens, de las invasiones a Centroamérica, de los genocidios de Irak, vivimos los días de los imperios coloniales, de las agresiones a África, y al mundo entero, nada a cambiado, la voracidad es la misma, la crueldad aumenta, ahora son más los países capitalistas y menos los mercados.
Varias enseñanzas nos va dejando Libia.
Una, muy importante para nosotros, el imperio no acepta más legalidad que la emanada de la defensa de sus intereses. Si el sistema capitalista está en juego, toda consideración jurídica es sólo apariencia.
Sus leyes son talladas a imagen y semejanza de sus intereses, les sirven para protegerse y le sirven para atacar a sus enemigos, esa es su ley. Es así que condenan a los Cinco Héroes Cubanos, y protegen al confeso terrorista posada carriles. Con su ley justifican cualquier crimen, justifican la tortura, el asesinato de líderes políticos, las invasiones.
Con Libia fabricaron en cuestión de minutos una excusa grotesca para atacarla. Despojaron a las Naciones Unidas de cualquier apariencia de legalidad, de justificación. El mundo yace inerme a merced del capital.
Otra, no hay país capitalista bueno, China y Rusia voltearon para otro lado, y dejaron al mundo indefenso frente a la rapiña europea y gringa que busca el ansiado combustible para sus industrias. Eso nos alerta, es una guerra avisada contra nosotros. Los capitalistas se unen cuando su sistema lo requiere.
Ya no hay que tener esperanzas en los países neocapitalistas, aquellos que con la justificación de corregir los males del capitalismo cayeron en más capitalismo, lo revitalizaron a nivel mundial, y son ahora puntal de su expansión. Se disipa la creencia de poder maniobrar en las fracturas del campo capitalista, éste se une cuando de defender su sistema se trata. En este cuadro geopolitico también son peligrosos los países que pasan por progresistas, estos a la hora de las decisiones, se cuadran con los capitalistas y traicionan las esperanzas.
Es necesario que esta Revolución tome medidas frente a la agresión, ya es tiempo de zafarnos de la lógica burguesa. Aun ganando mil elecciones nos atacarán, vienen por el petróleo y el ejemplo, intentan arrodillarnos y fragmentarnos.
El gobernador de Zulia, con desfachatez de tránsfuga, testa visible de la mesa de la derecha, asiste en los Estados Unidos a reuniones de los tanques pensantes que planifican el ataque al país, y esto con descaro lo hacen público, sale en primera página de sus diarios, en El Nacional. La traición ya no los avergüenza.
Es necesario organizar un tejido social y político que sea capaz de hacer frente a la agresión y también operar en la legalidad burguesa.
Es urgente que los Consejos Comunales, las Comunas, desde lo capilar, desde la base, hasta lo nacional, formen un tejido organizativo, abandonen el aislamiento, la fragmentación. Que los obreros trasciendan las luchas reivindicativas, que a sus organizaciones les den, además, un carácter de estructuras para la defensa de la nación, de la Revolución. Es imprescindible la organización nacional de las mujeres, campesinos y estudiantes.
Es hora de formar una Sociedad Patriótica Nacional que, al lado de la actual organización del Estado heredada de la burguesía, vaya formando las estructuras capaces de hacer frente a la agresión que es inevitable.
Las organizaciones nacionales de masas deben estar representadas en esa Sociedad Patriótica Nacional, cuya primera función será la defensa de la Patria, dirigir al pueblo en las batallas que se avecinan.
Tenemos una gran ventaja en las batallas que se avecinan: el liderazgo indiscutible del Comandante Chávez. Nos falta afinar la organización social. Sólo una sociedad integrada podrá hacer frente con éxito a la agresión del imperio, por el contrario, una sociedad desarticulada, sin mandos, sin tejido que dé operatividad a las órdenes, será fácil presa del enemigo.
Por la defensa de la Patria, de la Revolución, del Comandante Chávez, procedamos cuanto antes a la organización popular, avancemos en la consolidación del Poder Popular.