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¿Por qué la burguesía nacional se resiste al camino democrático? Siempre insiste en la vía violenta para truncar a la Revolución.

La oligarquía busca una salida violenta ya que su sistema de dominación electoral falló, permitió que se colara la Revolución. Funcionó durante casi medio siglo, la cuarta república, el pacto de punto fijo consiguieron mantener el dominio de la burguesía y de la oligarquía internacional que depredaba el petróleo. Ahora sólo la violencia podrá restaurar su dominación.

La burguesía sabe que el enfrentamiento violento es inevitable, que la vía electoral siempre será insuficiente, el restaurar su dominación debe ser precedida por una fase de terror. Usa las elecciones para preparar la violencia. Allende quiso transitar la Revolución Pacífica en Chile pero se vio obligado, por las fuerzas oligarcas, a tomar una metralleta, ponerse un casco y defender la dignidad del proceso. Fue víctima de una terapia de choque, pinochet no fue un accidente, fue una necesidad de la oligarquía, esa era la única manera de reponer su dominación.

Nosotros queremos ser una Revolución Pacífica, pero el acecho de la oligarquía nacional e internacional tiene otros planes, no pueden abandonar la senda violenta, para ellos es imprescindible: abril, diciembre, guarimba, desabastecimientos, chávez abarca, sabotajes, amenazas de magnicidio, son pruebas de su búsqueda de una salida cruenta.

En esos episodios la oligarquía aprendió, ya sabe que sólo con una terapia de choque, con un inmenso terror, conseguirá dominar al pueblo bolivariano que con la Revolución  elevó su autoestima y tiene conciencia de su poder. No cometerá el error de abril, ahora tiene previsto implantar terror, el chile de pinochet es su modelo.

No hay dudas de que el episodio violento se repetirá indefinidamente. Mientras exista imperio, los pueblos que luchan por construir otro mundo serán sometidos a ataques. La pregunta es ¿qué hacer frente a la agresión?

La respuesta tiene dos componentes:

Uno, la respuesta militar dura, la preparación del pueblo para que la entienda y la ejecute. Eso escapa a este artículo.

El otro, las medidas políticas y económicas que se deben tomar a la hora de la agresión o para impedirla.

No se debe dejar al espontaneísmo la respuesta de los bolivarianos. Frente a la agresión, en el nuevo episodio violento que necesariamente se presentará, las fuerzas bolivarianas deben profundizar la Revolución. De allí que la pregunta es ¿cómo hacerlo? La respuesta variará según la ideología. Veamos.

La pequeña burguesía llamará a la conciliación, a las mesas de diálogo. El hecho violento será atribuido sólo a sus organizadores, la clase oligarca saldrá incólume del suceso, las relaciones sociales no se modificarán. Ellos propondrán la tesis del poco a poco, sin precipitaciones, de esa manera dejarán pasar la oportunidad de avanzar.

Los anarcoides llamarán a saqueos, y los más avisados invadirán y tomarán posesión de lo que esté a su alcance. Sus esfuerzos serán vanos, una mera actividad febril sin objetivos.

Los Revolucionarios, sus dirigentes y los militantes, deben profundizar la Revolución de la única manera que eso es posible: elevando, consolidando la conciencia de sociedad, del deber social: todos unidos, organizados, disciplinados en la línea de mando que tiene en su vórtice al Comandante Chávez. El bien para la sociedad será el bien para cada uno.

Socializando las propiedades de los golpistas y de la clase golpista. Los bienes que usa la oligarquía para explotar, especular y conspirar, deben pasar a Propiedad Social administrados por el Estado Nacional.

Esta será la única manera de romper con el círculo desgastante de agresiones oligarcas seguidas de períodos de acumulación para otra agresión. 

La defensa de la Revolución  exige una gran organización social, política, que debe estar preparada para movilizarse rápidamente, disciplinadamente, por eso debemos afinar la estructura para que sea capaz de ganar elecciones y también de conducir al pueblo en cualquier terreno que el oligarca presente batalla.

Los ataques de la oligarquía a la Revolución Bolivariana no se deben a los caprichos de peña esclusa, o a la ruindad del cómplice de posada carriles, ¡no! Ver así la agresión es desarmarnos ideológicamente frente al enemigo y condenarnos a fracasos. La Agresión obedece al inevitable enfrentamiento entre clases que disputan la hegemonía de la sociedad, es decir, el enfrentamiento entre la oligarquía y las clases explotadas, despojadas. Y es allí donde se decidirá la batalla.

Mientras la economía sea hegemónicamente egoísta, mientras refleje sobre la sociedad la competencia, el lucro egoísta, las soluciones individuales, los emprendedores independientes, entonces habrá un enfrentamiento entre los grupos propietarios de los medios de producción que les permiten la apropiación de la riqueza y el trabajo ajeno, y el resto de la sociedad. Los dos sectores, los propietarios y los despojados tienen intereses irreconciliables.

De allí que las agresiones no se pueden enfrentar como un asunto de lucha contra individuos, o grupos de individuos, al contrario: debe encararse como un enfrentamiento con una clase oligarca, o mejor, con las relaciones oligarcas que se niegan a desaparecer, a renunciar a sus privilegios. Entonces el enfrentamiento de fondo, el que pondrá fin a la cadena de agresiones, es la eliminación de estas relaciones económicas, y la sustitución de la conciencia egoísta que ellas generan.

Por eso se debe tener sumo cuidado cuando por cualquier razón se estimula la economía egoísta, debemos evaluar que junto a la construcción de una forma económica egoísta, de propiedad nosocial, simultáneamente formamos un espantoso generador de conciencia egoísta, soporte del capitalismo.

El enfrentamiento se decide en la conciencia y esta se soporta, adquiere veracidad, coherencia, en la formación económica. La Propiedad Social administrada por el Estado Nacional, es el soporte de la conciencia de sociedad, de la Conciencia del Deber Social.

La cruenta batalla debemos visualizarla entre dos sistemas, el capitalista y el Socialista, el primero con su propiedad egoísta de los medios de producción, y el Socialismo con su Propiedad Social de los medios productores de riqueza.

La verdadera batalla, más allá de  las expresiones que tome, es por las relaciones de propiedad. A la Revolución Bolivariana se le ataca, se le adversa porque golpeó las relaciones de propiedad que sustentan al sistema oligarca. Socializar en estos países es peligro de muerte.

Con el golpe de abril, la oligarquía se ensaña con Chávez cuando percibe que no es manejable, y entendió (no se equivocó) que no sólo lucharía contra la personalización de la oligarquía, sino que modificaría las relaciones sociales que la sustentan.

La permanencia de estas relaciones de propiedad nosocial son síntomas de debilidad de la causa socialista. Mientras ellas persistan habrá campo fértil para la agresión a la Revolución, la oligarquía tendrá asidero y ya sabemos que siempre la propiedad nosocial, de cualquier tamaño que sea, en cualquier campo que se implante, tenderá a desarrollarse, a nuclearse, a transitar rápidamente el camino que ya recorrió el capitalismo salvaje, y por supuesto, siempre será un enemigo del Socialismo.