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Ya sabemos que una Revolución ocurre en medio de una feroz lucha de clases.

Y sabemo­­s también que esa lucha de clases se decide en la praxis, entendida ésta como la práctica dirigida por la teoría. Ahora bien, en una Revolución como la nuestra que ha alcanzado niveles de definición, sólo con el concurso decidido, desinteresado, apasionado de la Clase Obrera se podrán hacer las transformaciones necesarias para avanzar, para derrotar los extravíos capitalistas de adentro y de afuera de la Revolución, derrotar las amenazas internacionales.

Porque sólo los trabajadores pueden transformar el trabajo, de una infame transacción donde se vende y se compra vida humana, en una acción realizadora del hombre, devolviéndole su condición de humano, de miembro de la naturaleza.

Porque sólo ellos pueden y entienden la necesidad de instaurar la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción, única manera de crear la base material para establecer relaciones armónicas entre los hombres, acabando con la guerra de todos contra todos.

Siendo los obreros esa fuerza vital para la construcción del Socialismo, surge una pregunta:

¿Cuáles son las tareas de los obreros petroleros en este momento?

Los obreros petroleros han firmado una Convención Colectiva que significa un cambio en la tendencia de las relaciones tradicionales capitalistas-obrero, en las que el obrero puja por elevar su salario, pero quedando atrapado en un sistema de explotación, donde en realidad lo que consigue es una ilusión de haber amortiguado el peso de su esclavitud, para descubrir después que siguen viviendo la misma miseria de siglos que vivieron sus padres, y que por ese camino vivirán sus hijos.

Ahora estos obreros tienen como tarea principal servir de ejemplo al resto de la Clase Obrera, situarse en su vanguardia, con las credenciales y la fuerza moral que da el haber superado en la práctica el economicismo, y emprendido el camino histórico de los obreros: la fundación del Socialismo, de su verdadera liberación. Eso lo están haciendo desde el sabotaje petrolero, las enseñanzas de esa lucha no se han perdido.
Ahora es necesario avanzar en la praxis, es imprescindible la consolidación de las Zonas Socialistas, que son en pocas palabras, prefiguración de las relaciones socialistas, territorios para implementar El Sistema Presupuestario de Financiamiento que nos legará el Che, es decir, el establecimiento de una nueva relación entre los trabajadores y de las unidades económicas entre sí, con la tendencia a construir según el precepto bíblico: de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad.

En ellas la mercancía, símbolo de explotación, cederá el paso a los productos destinados a satisfacer las necesidades sociales. Los obreros serán como hermanos, y las fábricas funcionaran como un solo conglomerado, un solo dueño, la sociedad.

Las Zonas Socialistas serán, deben ser trincheras para desde allí disputar espacio teórico y práctico a las tendencias antisociales capitalistas.

Está claro que la Clase Obrera tiene un papel determinante en la consolidación del Socialismo, pero si revisamos la historia y la geopolítica nos encontraremos con una paradoja: En los países más industrializados, los países con mayor cantidad de obreros, no son los países más revolucionarios, no es allí que anida la Revolución.

Debemos concluir que la relación Clase Obrera-Revolución, no es una relación directa, mecánica, es decir, no es suficiente una poderosa Clase Obrera para producir una Revolución también robusta. Expliquemos.

La ideología dominante migra al resto de las clases sociales, las coloniza, las neutraliza para cualquier acción revolucionaria. En el caso de la Clase Obrera esta contaminación se expresa principalmente en la conducta economicista, que la aparta de su papel histórico de liberar a la sociedad de la compra y venta del trabajo. Esta conducta la impregna de egoísmo y la aparta de su principal tarea: rescatar para la sociedad el sentido de pertenencia social, la Conciencia del Deber Social, del trabajo en cooperación.

Es en la Clase Obrera donde se desarrolla la principal batalla de la lucha de clases, ésta no es como podría pensarse a primera vista la confrontación directa de burgueses contra obreros, en la realidad se presenta es una lucha de obreros poseídos por la ideología de la burguesía, en contra de obreros imbuidos de la ideología revolucionaria, entre obreros empleados contra obreros desempleados.

En otras palabras, la burguesía opera principalmente por medio de segmentos de la Clase Obrera que opone a los destacamentos revolucionarios. De esa manera captura a la Revolución en sus entrañas, en su núcleo.

En los países desarrollados la fracción poseída por la ideología burguesa ha triunfado sobre el segmento revolucionario, y esto ha determinado el rumbo de esas sociedades. La Revolución fue derrotada en la cuna, en el seno de su clase motora.

En la Revolución Bolivariana vivimos idéntica batalla: la Clase Obrera tiene diferentes grados de desarrollo político, va desde el economicismo más dramático, hasta el desprendimiento revolucionario más conciente, en el medio encontramos diferentes grados de conciencia proletaria.

La batalla dentro de la Clase Obrera es feroz, y difícil para los líderes revolucionarios, estos deben explicar, conquistar, enamorar a una base acostumbrada, bombardeada por la distracción economicista, desconfiadas por años de pillaje de las mafias sindicales, temerosa.

En el camino nos hemos extraviado, la pequeña burguesía ha propuesto formas económicas y organizativas que nos apartaron del camino revolucionario: la cogestión, fue una de ellas.

También la Clase Obrera tenía necesariamente que caminar al ritmo del proceso revolucionario, que se caracteriza por avanzar primero en lo político, y de allí dar el salto económico. Entonces,  había que esperar la madurez del Socialismo en lo político para avanzar en las relaciones económicas.

Ese es el momento que vivimos, ya la idea socialista está firme en el escenario, ahora las fuerzas revolucionarias buscan el camino cierto para su construcción. En la hora de la Clase Obrera, de convertirse en pilar teórico y práctico de la Revolución.

Hasta ahora la Clase Obrera se ha guiado por el corazón, por la intuición. Primero supo identificar la poderosa carga revolucionaria del Comandante Chávez, supo detectar a sus enemigos, dio las batallas decisivas, desde el sentimiento, que es donde se originan las revoluciones verdaderas.

Ya es hora de que impregne con su conducta, su rigor, su disciplina a la Revolución, ya es tiempo de que conduzca al resto de las clases y sectores que desde el principio nutrieron a esta Revolución.

La Clase Obrera fusionada con su ideología, sin dudas dará un envión definitivo a la Revolución Bolivariana, contra ataques internos y externos.

Para esto es necesario que se encuentre con la teoría revolucionaria universal, que la adapte a las condiciones nuestras, que la enriquezca.

Los obreros deben dirigir el combate, impregnar a la sociedad de su ideología, única manera de vencer al enemigo oligarca.

Es necesario que los obreros cierren filas con el Comandante Chávez, blinden su liderazgo, reafirmen la convicción de que sólo con el Comandante podremos avanzar hacia el Socialismo.