
Los gringos, expertos en la protección de su sistema capitalista, saben que la derrota de Petróleos de Venezuela sería golpe noble a la Revolución.
El ataque masivo a la petrolera y a sus directivos debe verse en el ámbito de la lucha definitoria del Socialismo contra el capitalismo. Divididos así los campos será posible entender los comportamientos, las acciones políticas.
En Venezuela hoy la confrontación principal es por definir el rumbo de la Revolución: los oligarcas francos contraponen a la posibilidad socialista un capitalismo bien delineado, definido, claro. Proponen engarzar la economía al carro imperial, volver al estado de colonia, fracturar a la OPEP, regresar a los precios viles del petróleo. Fragmentar la integración del Sur, dinamitar La ALBA, atacar a Cuba, etc.
Una muestra de sus planes nos la ofrecieron en aquel nefasto abril. Saben que sólo podrán imponer el capitalismo sobre el terror.
Los capitalistas avergonzados se esfuerzan por resolver el dilema de parecer socialistas pero proponen fórmulas capitalistas. De allí que inventan cambios que dejan la esencia del capitalismo intacta. Es decir, son formas fragmentadoras, egoístas, sin visión de sociedad, sostenidas en última instancia sobre la renta, sin vida propia.
Los revolucionarios definen la esencia del rumbo socialista, y esta definición servirá de brújula al camino hacia el Socialismo. Es claro que el Socialismo debe adaptarse a las circunstancias, pero es claro también que la esencia debe mantenerse, y esta esencia es: la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción, entrelazada con la Conciencia del Deber Social.
Sin estos dos pilares no hay Socialismo, esta es una definición. Si quieren pueden llamarla dogma, sin embargo, no se puede evitar que la superación de un sistema social, en este caso del capitalismo, sólo es posible si se supera su relación de propiedad y la conciencia que protege, reproduce y perpetúa. No se puede intentar Revolución sin guiarse por esta definición, esta ley, este dogma.
Estas son las tres posiciones que pugnan por definir el rumbo de la Revolución, el rumbo del país. El principal campo de batalla de estas tres posiciones es PDVSA. Alrededor de la actividad petrolera gira el país, lógico pensar que también gire la política, la disputa por el poder.
Podemos decir que el destino de la Revolución será el destino de la petrolera, de la inversión de su renta. De allí la orden de los tanques pensantes gringos y europeos, de allí que la posición frente a PDVSA define la política. Veamos.
Los capitalistas francos atacan la gestión revolucionaria, la sabotean desde el capitalismo que aún existe: lo sustancial de su ataque es crear la imagen de una petrolera ineficaz. Intentan desprestigiar la gestión que tiene como objetivo apuntalar el camino al Socialismo, a la Revolución.
Además sabotean el funcionamiento de la petrolera, tienen mil maneras de hacerlo, regatean servicios, esconden repuestos, disminuyen operaciones. Es así, toda forma económica nosocial siempre será una trinchera contra el Socialismo.
Los capitalistas avergonzados sienten que una derrota de PDVSA no será una derrota de ellos, sino del avance hacia el Socialismo, que por supuesto ellos no quieren. Por eso se paralizan frente a los ataques a PDVSA y soterradamente los aúpan.
Los Revolucionarios sabemos que se han cometido errores en PDVSA. Toda acción humana los supone, y más si la acción es de cambio profundo, de riesgo que implica una revolución, pero sabemos que el balance de la empresa es altamente positivo, y sentimos que por sobre todo está la defensa de la Revolución, del Comandante, y ésta pasa por la defensa de la PDVSA HUMANA.
Sabemos que los ataques a PDVSA son parte de un plan de los oligarcas internacionales para yugular a la Revolución Bolivariana y al ALBA, es un enfrentamiento final entre la posibilidad socialista y el capitalismo. En lo inmediato el objetivo es debilitar al gobierno para preparar el zarpazo final. Es con esa visión que debemos analizar los sucesos y las posiciones. Veamos.
El bando capitalista comienza su ataque con los supuestos alimentos descompuestos de PDVAL. El ataque agarró dormidos a mucha gente del lado bolivariano, fue de tal magnitud que caímos en la trampa. Dimos por sentado que allí hubo delitos, ilícitos, cuando menos ineptitud, negligencias, algunos hasta hablaron de boicot.
Sólo tiempo después, cuando los números aparecen, es que hacemos conciente la extraordinaria hazaña que es PDVAL: un esfuerzo descomunal en la necesidad de alimentar a la población y hacer frente a la ofensiva enemiga por crear desabastecimiento.
Si revisamos rápidamente un trabajo de Rosa Tristán aparecido en el último “Debate Socialista” [Debate Socialista No. 108, páginas 10-11], donde se demuestra que PDVAL tiene un porcentaje de pérdidas igual o menor al porcentaje de pérdidas en manejo de alimentos a nivel mundial, si tomamos en cuenta que esta empresa nació y opera hasta hoy en situación de guerra, de enfrentamiento con los capitalistas, que usan el desabastecimiento como arma, concluiremos, sin dudas, que PDVAL es una “creación heroica”.
Los oligarcas, cumpliendo su orden de ataque a PDVSA, enfilaron contra el corazón de la empresa: distorsionaron las informaciones, magnificaron los hechos. Así, un chispazo en una refinería lo transforman en incendio. Una pequeña fuga de petróleo en un derrame comparable con el desastre del Golfo de México. A los partidos renegados les exigen que ataquen a PDVSA, para ganarse una silla en un rincón de sus banquetes.
Ahora bien, donde aparece el verdadero carácter de la confrontación, es cuando los capitalistas juzgan la gestión petrolera, no entienden el cambio de enfoque.
Por ejemplo, hablan de aumento de la nómina, cuando lo que hubo fue un rescate de los obreros que estaban en situación esclava, en la llamada tercerización, donde compañías intermediarias cobraban a la empresa grandes sumas y mantenían a obreros en situación de esclavitud. Era, además de ser explotación descarada, una forma vil de apropiación de la renta. Los meritocratas y los burgueses dirigían la empresa petrolera y simultáneamente tenían compañías que contrataban con la petrolera, se pagaban y se daban los vueltos. Por supuesto, son enemigos de las Socializaciones, de la absorción de esos obreros, de su dignificación. Por eso sabotean la gestión de PDVSA.
Con el combate a la tercerización, la empresa rescata al humano y además ahorra. Eso no lo pueden entender los capitalistas. Sólo ven los “helados números del cálculo egoísta”, no pueden sentir al humano.
El “gasto social” los horripila, los desconcierta, lo dan a pérdida, no pueden concebir que la renta petrolera, que antes y por variadas maneras iba al imperio y a los oligarcas, ahora llueve sobre los excluidos. Pero lo más importante, con la renta se va construyendo una nueva relación económica y social, se va transformando a la sociedad, se va eliminando al capitalismo, y caminamos hacia el Socialismo.
No captan la importancia de los aportes de la petrolera al Estado, no soportan que sea una compañía subordinada a la sociedad venezolana y que rinda cuenta al Estado como administrador de toda la sociedad.
Que nadie se engañe, PDVSA es una gran empresa. Su desempeño no tiene comparación a nivel mundial, ninguna empresa del mundo es más humana, ninguna se importa más por la gente. Es pilar fundamental del Socialismo, por eso la atacan, y el deber de los revolucionarios, de los patriotas, de los hombres de buena voluntad, es defenderla siempre, sentirse orgullosos de ella.
¡Chávez y PDVSA son Humanismo!