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Las dos consignas del título se entrelazan, se complementan, resumen una estrategia revolucionaria para el continente.

¡Yanquis go home! De manera aislada es una política de Liberación Nacional, supone la existencia de una burguesía nacionalista, o la formación de ella. En esta época de alto desarrollo del capitalismo es una pretensión absurda.

¡Bienvenido Socialismo! De manera aislada condensa una política de Socialismo ignorante de la geopolítica. En esta fase de reacomodo capitalista mundial, de deslizamiento de los centros de poder económico, no reconocer los peligros internacionales de la construcción socialista es una ingenuidad, un camino cierto a la derrota.

En los días que corren no hay manera de ser antiimperialista sin ser Socialista, y no hay forma de ser Socialista sin enfrentarse tarde o temprano con el imperio capitalista mundial.

Con estas ideas analizaremos la Reunión de Presidentes en Bariloche para estudiar las bases militares en Colombia.

Lo primero que debemos destacar son las palabras del Comandante Chávez: “La discusión fue franca y cruda –por momentos crispada- porque existen inocultables divergencias ideológicas que son de fondo. Y con esas divergencias tenemos que lidiar en función del mantenimiento y la consolidación de la unidad latino americana.”

Los detalles de la reunión todos los conocemos: Uribe cínico, Correa dirigiendo la discusión, el Comandante inmenso en su autocontrol y duro en su denuncia, Lula guabina, Evo durísimo y filoso, Cristina tan bella cuanto inteligente, Bachelet gris, Alan García taimado, Tabaré aburrido, Lugo lejano.

Ahora bien, esa es la superficie del fenómeno. Tratemos de ahondar en las ideologías que se enfrentaban en Bariloche, de esa manera nos explicaremos los sucesos de ese día y podremos sacar conclusiones de las tareas internacionales de los revolucionarios.

Lo que allí se discutía en el fondo es un enfrentamiento entre el capitalismo y el Socialismo. Las bases son parte de una ofensiva contra el Socialismo, es alrededor de este eje que se agrupan las diversas posiciones. Veamos.

Uribe cumple su papel de ariete de la embestida imperial, defiende los intereses de la oligarquía colombiana fuertemente ligada a la suerte del imperio, aterrorizada por el avance de un planteamiento antioligarca en el continente capaz de proporcionar un rumbo exitoso a su disidencia.

Los presidentes de la ALBA, jugando cuadro cerrado en defensa de la posibilidad socialista que asoma en la América.

Cristina llegando lo más lejos que le permite la tradición oligarca nacionalista heredada y su terror a los cambios profundos, su necesidad de no avanzar hacia reformas sociales de fondo.

Lula, siempre ambiguo, disfrazado de sesudo, de izquierda sensata, defendiendo los intereses de los capitalistas brasileños, y aprovechando la disidencia continental para presentarse, frente al imperio, como el gran morigerador del continente.

Chávez, develando las intenciones imperiales, defendiendo la esperanza.

Entre estas corrientes transcurrió el evento, fue un primer escarceo, no se tocó fondo, tarde o temprano el conflicto principal, Socialismo enfrentado al Capitalismo, se agudizará, entonces habrá nuevos reagrupamientos. Desde ahora debemos afinar nuestra estrategia: ¡Socialistas del Continente Uníos!

Las oligarquías del continente presentan divergencias internas, siempre será así, recordemos la esencia de egoísmo y competencia de su sistema, pero esas divergencias se desvanecerán cuando vean al sistema capitalista en peligro, en ese momento se impondrán sus intereses estratégicos y todos se unirán en contra del peligro que las acecha.

Están bien los esfuerzos unitarios que se hacen en el continente, es correcto moverse en las grietas de las pugnas inter oligárquicas.

La independencia siempre buscó esas grietas, las trabajó con maestría, los ingleses jugaron con astucia en la geopolítica de aquellos tiempos, la Legión Británica es muestra de esas diligencias, pero también la Guayana Británica y Trinidad.

No obstante, la estrategia principal de los socialistas debe ser la unidad de los socialistas, ella debe ser el principal apoyo internacional de cualquier movimiento revolucionario en el continente. La posibilidad de esa unidad debe preservarse siempre. Las oligarquías saben de la fuerza de los pueblos unidos, por eso se espantan frente a ella, tratan de impedirla, la sabotean.

Las oligarquías preparan manifestaciones mundiales en contra de la Revolución Bolivariana, todos su medios de deformación se confabulan contra ella, prueba de su entendimiento de la calidad internacional de la lucha contra los intentos socialistas. Nosotros debemos también darle carácter internacional a la tarea revolucionaria.     

Debemos trabajar con intensidad la unidad de UNASUR, pero también con igual o mayor intensidad la unidad de los movimientos socialistas y progresistas del continente, construir ámbitos de encuentro.

Podríamos convocar un encuentro de amistad y de discusión de los trabajadores socialistas petroleros del continente, de los educadores, los campesinos, también convocar un encuentro de amistad y de discusión de los movimientos socialistas de la ALBA. Serían los primeros pasos hacia los ámbitos de encuentro más permanentes.

Quizá a un tribunal socialista de los pueblos, que juzgue la permanencia de las bases gringas.

La gira que el Comandante realiza por otros continentes es muy importante, la unidad de los pueblos que consolidemos en Sur América debe extenderse a todo el Sur.

La reunión de Bariloche es el primer paso de un enfrentamiento que tiene tendencia a profundizarse, a definir los campos. Las oligarquías harán una Entente en contra del Socialismo, de eso no debe dudar nadie, su cinismo y su crueldad llegará a niveles comparables con las mayores atrocidades cometidas en el mundo.

Ahora construyen la justificación a la infamia, las interpretaciones que hacen de Bariloche dan idea de su enajenación, hay voceros oligarcas que escriben en los editoriales de sus periódicos: “fuera de toda duda, las bases son colombianas, no norteamericanas”. De estos se puede esperar cualquier cosa.

En Bariloche quedó claro que el Socialismo o es internacional o no es viable. O enciende los corazones de los pueblos humildes de la América, o no es viable.

En Bariloche quedó claro que esta Revolución tiene un gran compromiso con la humanidad, no podemos fallar, la pérdida de esta esperanza significa el triunfo de lo más abyecto de la humanidad, vendrán días de profundización de la miseria espiritual y material. En esa reunión se asomó una pequeña muestra de la bestialidad oligarca cuando de defender sus intereses se trata.

Los oligarcas nacionales tienen instrucciones de internacionalizar su lucha, por eso van a la OEA, por eso con cualquier pretexto la invocan, invitan a cuanta organización internacional anda por allí prestándose a la agresión contra la Revolución Bolivariana.

La batalla cada vez más toma tintes internacionales, el apoyo decidido de los pueblos es indispensable, sólo la emoción del continente, del Sur, derrotará al imperio y hará posible la construcción del Socialismo.