TIEMPO DE HÉROES
POR: NEFTALÍ REYES
Vivimos en turbulencias que presagian cambios drásticos, al cielo lo cruzan señales premonitorias, no hay viento que traiga sosiego. Los bandos forcejean antagónicos.
La etapa de acumulación cede paso a la confrontación que define, la contienda difícilmente esperará, el tiempo urge cambios.
En el campo de batalla sólo hay dos opciones, o se está con un futuro diferente al capitalismo, otro mundo viable, feliz. O se está con el pasado, verdugo de la esperanza, la vuelta al círculo de miseria.
Hasta aquí hemos llegado, en este país nadie caminó tan profundo en la historia, y nadie tuvo la oportunidad, la posibilidad de subir a los hombros de toda la experiencia revolucionaria universal: Espartaco, Cristo, Bolívar, Martí, la Unión Soviética, Allende, el Che, y desde allí trazar el rumbo hacia la humanidad.
Tenemos la oportunidad de elaborar teoría y práctica que permitan superar al capitalismo suicida.
Aquí está el líder que tiene el amor de un pueblo capaz de sentir la propuesta revolucionaria.
Aquí nos nutrimos, temblamos con las ideas del Che, vale decir del Socialismo vivo, las que superan los extravíos soviéticos y también reformistas, nos indican el camino seguro hacia el Socialismo, nos arman contra los carroñeros que inventan cabriolas de pulgas.
Hasta aquí hemos llegado, a la encrucijada del enfrentamiento definitorio. Son tiempos de heroísmos, porque es de héroes la ruptura drástica con el pasado, dejar la orilla, levar anclas y navegar por los mares profundos de la hermosa aventura de fundar, de ser pionero.
Hemos sido escogidos por la historia para echar adelante el tiempo, para avanzar, para impedir el retorno.
Ya es hora, debemos superar la fase de los ensayos fallidos, de aquí en adelante viene el paso firme, y sólo una teoría clara, sólida, afincada en el tiempo histórico, vale decir, en la experiencia revolucionaria de la humanidad, nos puede iluminar el camino al futuro.
Es el tiempo del Che, son momentos de los héroes triunfadores de las ideas, el Che, el adivino que salvó al Socialismo para la humanidad, tiene hoy la palabra.
No se puede ser Revolucionario en este tiempo sin apoyarse en el pensamiento del Che. El Bolivarianismo, Marx, Lenin, Gramsci, Mariátegui, tienen su continuidad en el Che, por ahora, no hay nada “más allá.”
Debemos entender que hegemonía de la Conciencia del Deber Social, Propiedad Social de los Medios de Producción, Organización social y política revolucionaria, todos son caras de un mismo cuerpo: la Revolución.
Todos se influyen, todos se dependen, lo que hagamos en uno determina la suerte del todo.
Es así que la Conciencia del Deber Social, fundamento del Socialismo, se entrelaza con la Propiedad Social de los Medios de Producción administrados por el Estado, y este binomio con la calidad del Partido, y esta trilogía con la organización social.
Así se tejen las condiciones revolucionarias, así camina la Revolución. Hemos aprendido de la historia, que al violar un hilo del tejido todo se disuelve en el retorno al capitalismo.
Al final de la encrucijada definitoria estará la ideología, ya sabemos que una Revolución no puede ir más allá de la ideología que la sustenta. Siendo así es imprescindible estudiar las ideologías que se disputan la conducción de la Revolución en este período. Veamos.
Lo primero es dejar claro que toda Revolución sucede en medio de una feroz lucha de clases, por tanto no debe asustarnos esa realidad, al contrario, debe ser alerta para participar en esa lucha.
Segundo, la lucha de clases se da fundamentalmente en la ideología, he allí la importancia del estudio, que es preparación para participar en esa lucha de clases.
Tercero, en la lucha ideológica intervienen principalmente tres ideologías: la ideología dominante, la burguesa, oligarca, la capitalista, con representantes dentro y fuera del proceso. Frente a ésta, la ideología proletaria, revolucionaria, socialista. Y en el medio de estas dos, y al servicio de la causa oligarca, la ideología pequeño burguesa.
En la lucha escenificada por estas tres corrientes ideológicas, la causa revolucionaria se ha fortalecido, se consolida como idea y posibilidad, tiene fuertes sustentos en la realidad, eso ya es un triunfo que pocos países pueden exhibir.
Hasta aquí, la causa revolucionaria ha enfrentado con éxito a los extravíos propuestos por los nosocialistas. Evitó los intentos conciliadores. Ha mantenido su carácter antiimperialista y anticapitalista, la base social bolivariana mantiene altos niveles de conciencia revolucionaria.
Hoy en esta fase de definición de caminos, la lucha de clases se agudiza. Nos enfrentamos a teorías y prácticas que tienen un barniz pseudorevolucionario, nacieron en el fragor de la lucha contra el stalinismo, pero perdieron el camino al Socialismo, se extraviaron en la derrota y tomaron rumbo de manera vergonzante hacia atajos que conducen al capitalismo.
Las causas de la debacle soviética la imputan a la superficie del fenómeno, así proclaman: “fue el Estado”, por tanto hay que eliminarlo, debilitarlo, y desde esa idea tejen toda una trampa teórica que conduce, inevitablemente, a la derrota.
Evitan ir al fondo del problema, el que ya el Che había diagnosticado y vaticinado: el problema está y estuvo, en usar las armas melladas del capitalismo, para construir Socialismo.
No construyen “el todo socialista”, (conciencia social, propiedad social, organización política y social) al contrario, con sus hilachas construyen un enmarañado que lo simula mientras estimulan formas capitalistas y, construyen entramados financieros para soportarlas, así debilitan la posibilidad, crean conciencia egoísta antisocialista y preparan el zarpazo.
Del error de situar el problema en el Estado derivan hacia el anarquismo, y de allí a formas económicas aisladas, creadoras de egoísmos, y por tanto enemigas del Socialismo, a maneras organizativas inviables, a ficciones que fortalecen al nosocialismo.
Existe una sola forma de construir Socialismo, con Socialismo. Parece una perogrullada, pero es pertinente en estos días de “socialista” construyendo Socialismo, ni siquiera con las armas melladas, sino abiertamente creando formas capitalistas.
Nosotros debemos fortalecer la práctica y la teoría revolucionaria, la basada en la ideología proletaria, la del Sistema Presupuestario de Financiamiento, el que tiene como centro sustentar la Conciencia del Deber Social. Esa es la única manera de vencer los extravíos que perdieron a la Unión Soviética, esa es la vía que salvó a Cuba y señaló el camino.
El momento es muy importante y a la vez peligroso, decisivo: tenemos posibilidades de avanzar, pero también existe el peligro de la restauración que repta en nuestras narices. Sólo estudiando, blindando la ideología revolucionaria, podremos derrotar el reformismo que pretende llevarnos al sepulcro capitalista.
La teoría está allí, clara, probada, no hay excusa para perdernos en las proposiciones de la pequeña burguesía, el tiempo clama por héroes, la humanidad los espera, es hermosa la oportunidad de volver al 1810 cuando este pueblo y sus dirigentes pasaron por sobre las vacilaciones y marcaron el rumbo independentista a todo un continente.
Estamos seguros que pronto llegará el día del vuelo del Unicornio Azul, del encuentro del pueblo de Bolívar con el sueño. Este pueblo está llamado a ser ejemplo para el mundo, y cumpliremos.