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El imperio no puede tolerar que la Revolución Bolivariana busque su propio camino, nuestra independencia los alarma, eso ya justifica su agresión, pero si además emprendemos la construcción de una sociedad alternativa al capitalismo, entonces nos convertimos en un peligro que necesita extirpación urgente.
No aceptan que postulemos una sociedad y una relación internacional basada en la fraternidad, la colaboración, en el amor y la paz, en resumen, en el Socialismo.
 Es necesario demostrar que sólo el Socialismo y Chávez son la paz, porque sólo el Socialismo es justicia. De allí que  los guerreristas son los capitalistas internacionales y nacionales.

POR: NEFTALÍ REYES

El capitalismo mundial tiene como objetivo acabar con la Revolución Bolivariana, terminar con Chávez, enterrar el ejemplo. En este empeño es capaz de cualquier tropelía, cuando de solventar una amenaza se trata, nada es demasiado para el imperio.

El imperio no puede tolerar que la Revolución Bolivariana busque su propio camino, nuestra independencia los alarma, eso ya justifica su agresión, pero si además emprendemos la construcción de una sociedad alternativa al capitalismo, entonces nos convertimos en un peligro que necesita extirpación urgente.

No aceptan que postulemos una sociedad y una relación internacional basada en la fraternidad, la colaboración, en el amor y la paz, en resumen, en el Socialismo.

La evolución de nuestras ideas, la propagación del mensaje socialista, nuestras acciones encienden todas sus alarmas.

Hoy estamos sufriendo una ofensiva del capitalismo mundial, una más. Todos los medios, las agencias de seguridad, los gobernantes se enfilan contra nosotros. La “marcha mundial” contra Chávez es muestra del carácter global de la agresión. La declaración ofensiva y mentirosa del Fiscal de New York, quien propaga la especie del peligro nuclear de la Revolución Bolivariana por su amistad con Irán, es una prueba más de la intención del imperio de agredirnos. Además abundan los escritos en la prensa nacional donde los lacayos nacionales del imperio hablan con descaro del golpe que preparan.  

En las ofensivas imperiales no hay piezas sueltas, todo encaja en un plan bien pensado y bien ejecutado, el éxito de la Revolución depende de la inteligencia con la que descifremos y enfrentemos sus intenciones.

Lo primero es entender que ellos no desechan ninguna forma de lucha en sus agresiones, al contrario, las combinan.

Lo segundo es entender que necesitan movilizar su base social y anestesiar la base social de la Revolución, en ese momento activarán el desenlace.

¿Cómo conseguirán este objetivo?

Su campaña la basan en el miedo, activan temores instalados en el fondo del inconsciente. Con este fin hacen investigaciones, como por ejemplo una encuesta del periódico El Universal que pregunta directamente “Cuál es tu principal temor”, después usaron los resultados para construir peligros.

Crean una amenaza creíble generadora del miedo, en este caso la posible guerra con Colombia y sus bases, la potencian con otros terrores: a las leyes, al despojo de los hijos, de los bienes, a la inseguridad. Al lado de eso convierten al Comandante en fuente de todos los angustias, de todos los males.

Hecho esto, aislado el Comandante, tienen las condiciones para concretar la agresión, en cualquier terreno: en las elecciones cosecharán votos con el miedo, con el miedo justificarán un golpe.

Los revolucionarios debemos responder a esta maniobra. Es necesario demostrar que sólo el Socialismo y Chávez son la paz, porque sólo el Socialismo es justicia. De allí que  los guerreristas son los capitalistas internacionales y nacionales.

La ofensiva en esta etapa tiene un alto componente de manipulación del inconciente, es allí donde debemos dar la batalla. Recordemos su éxito en la reforma, consiguieron una respuesta irracional de sectores de nuestra base social, lograron que las víctimas votaran por sus verdugos, o se inhibieran en la defensa de sus conquistas.

No debemos tener dudas, somos sus enemigos irreconciliables, no descansarán hasta ver al pueblo de nuevo esclavo, hasta yugular a la esperanza. No hay que creerle a estos lobos aunque se vistan de ovejas.

La Revolución Bolivariana, asediada globalmente, necesita definir los campos en pugna, esa es la única vía para hacer entender a nuestra base social lo que hoy se decide, y la importancia del reto que vivimos.

El imperio sabe del potencial revolucionario que tenemos, su olfato así se lo señala, y este raramente se equivoca. Sabe que aquí hay posibilidades de construir la sociedad que supere el capitalismo y sirva de ejemplo al resto del mundo.

Nosotros debemos acelerar los pasos socialistas, ampliar y consolidar las áreas de Propiedad Social de los medios de producción y de Conciencia Social, profundizar las campañas de elevación del sentido de pertenencia a la sociedad, de demostración que la verdadera solución a los problemas es la solución social, demostrar que el capitalismo solo traerá miseria espiritual y material a la sociedad, que no puede resolver ninguno de los problemas que aún padecemos, al contrario, los agravará.

Con el capitalismo el pueblo humilde retrocederá a los niveles de exclusión, desempleo, mal trato, desprecio que vivió en la cuarta república. El imperio volverá con más ferocidad y saña, se encargarán de que nunca más, por los menos en el próximo milenio, este pueblo ose levantar cabeza, borrarán cualquier vestigio de decoro.

La causa del Socialismo es noble, se trata de construir una sociedad donde todos nos relacionemos como hermanos, donde nadie se aproveche de la riqueza social, el trabajo de uno redunde en beneficio de todos, y la sociedad se importe del destino de cada uno de sus miembros, donde nadie esté desamparado, ningún niño se acueste sin comer, todos tengamos ocupación y todos tengamos condiciones dignas de vida. Ese es el empeño de los socialistas, ese es el camino que la Revolución propone, hacia allá vamos. Esa es la Esperanza.

Las indefiniciones no nos ayudan, es necesario que la masa perciba con claridad que se trata de una lucha sin cuartel entre el Socialismo y el capitalismo, que este es el camino, esa es la tarea. Las desviaciones de ese camino es lo viejo que retoña en las grietas del descuido, de las vacilaciones. El pueblo debe entender a las debilidades como parte de la lucha en la construcción del Socialismo, contra ellas luchamos. Esos obstáculos, los errores son parte del camino y la lucha, no deben desmoralizarlo, ni confundirlo.

Es necesario reafirmar en el corazón del pueblo al Comandante Chávez, luchar contra todas las maniobras para arrancarlo de allí, reafirmar la fe y la confianza en él, combatir la campaña de desprestigio que hoy lanza contra él la oligarquía al servicio del imperio, y también derrotar las intrigas de hiperliderazgo y las acusaciones de caudillismo que desde nuestro interior hacen coro a las manipulaciones enemigas y nos debilitan.

Es imprescindible la constitución de una poderosa y ágil red de información, discusión, formación, basadas en las patrullas, Comités Socialistas, que lleve a la masa las ideas para combatir día a día las maniobras, rumores, deformaciones enemigas. Una red así, conseguirá derrotar a los medios y a los instrumentos de internet que ahora el enemigo emplea contra nosotros.

Construirá, rescatará el sentido de pertenencia a la sociedad, y hará posible la derrota del miedo, el surgimiento de la esperanza socialista.

 Podría salir a pintar las consignas que resuman la política socialista y guíen al pueblo en el combate contra capitalistas y oligarcas. Inundar a Venezuela con volantes, mariposas, periodiquitos, radio bemba difundiendo las consignas, las ideas del Socialismo, llevando la buena nueva de una era que comienza y de la que somos protagonistas. Potenciaría al máximo la comunicación entre la dirección y la masa.

La hora es estelar, este pueblo, su dirección revolucionaria, su partido tienen la oportunidad de mostrar al mundo el camino para la construcción de una sociedad socialista, única forma de organización y relación que puede salvar a la humanidad del destino de extinción que propone el capitalismo.

Hoy tenemos la oportunidad de demostrar que más puede el pueblo de Bolívar que las amenazas del imperio que agoniza.

Con el Socialismo y el Comandante Chávez triunfaremos sobre las tinieblas imperiales y construiremos la Paz verdadera.