
El infierno fascina, sino cómo seduciría a las almas. El capitalismo es similar, sus tentaciones son irresistibles para los de poca fe.
Innumerables son las vías que se ofrecen a las revoluciones para regresar a los territorios del capitalismo, muchas las excusas que amparan la renuncia al camino, relumbran los premios para los renegados.
La Revolución Bolivariana que avanza, es objetivo de las tentaciones del capitalismo, debemos estar alertas frente a deslizamientos y errores. Veamos
El capitalismo es un sistema, por tanto, cada aspecto de la vida social regula y es regulado por ese sistema. No hay elemento aislado, el todo controla a sus componentes y cada componente influye en el todo.
Siendo así, su superación es total, no se puede superar al capitalismo en política y no en la economía, superarlo en la organización social, pero no en el arte, o la ciencia.
La superación del capitalismo es el mayor salto cultural que se ha planteado la humanidad en toda su historia, sólo comparable al advenimiento de la escritura, o al dominio del fuego. Por lo tanto, ese salto con más razón sólo será posible si es total.
Ese cambio inmenso, tiene como eje la Conciencia del Deber Social. A este convencimiento arribó la humanidad después de siglos de esfuerzo liberador. Cuba entendió este eje y pudo superar, o mejor, realizar el milagro de permanecer cuando todo el Socialismo mundial se derrumbaba, y los débiles se deslizaban hacia posiciones capitalistas.
De allí que cualquier cambio, medidas, resoluciones que emprenda la Revolución debe ser calibrado, valorado por su influencia en la Conciencia del Deber Social.
No puede ser exitoso nada si no crea Conciencia del Deber Social, porque esa “solución”, más allá del dudoso éxito momentáneo, inevitablemente nos conducirá a la pérdida de la esperanza revolucionaria, y necesariamente potenciará la salida capitalista.
El capitalismo siempre acecha, se aprovecha de cualquier debilidad revolucionaria para desde allí crecer y dar un zarpazo a la posibilidad socialista.
Así, una propuesta económica que fortalezca, que estimule, financie al capitalismo, sea este pequeño o grande, estará también, pero multiplicado por miles, estimulando, fortaleciendo, la conciencia egoísta que es propia del capitalismo, y fatalmente conduce a la derrota del Socialismo.
En otras palabras, esas “soluciones” estarán cavando la sepultura de la Revolución.
Las alianzas con el capitalismo, con el capital, son siempre alianzas perversas, nadie pone su vida en manos del diablo y sale airoso.
Es un error de graves y definitivas consecuencias intentar resolver los problemas del camino al Socialismo impulsando al capitalismo.
La productividad, el importantísimo cambio de nuestra cultura del trabajo, el paso de la espiritualidad rentista a la espiritualidad productiva, cualquier obstáculo a la Revolución, sólo será realmente superado si se hace con soluciones socialistas.
No hay otra forma Revolucionaria de solucionar las dificultades. Sucumbir a la fascinación de usar las armas melladas del capitalismo, ya sabemos que conduce inevitablemente a dramáticos resultados.
La humanidad, el continente, este pueblo requiere urgente soluciones que asombren al mundo, que señalen caminos, que demuestren que cuando un pueblo y sus dirigentes se unen, se fusionan en un solo esfuerzo y un único anhelo, pueden explorar nuevos territorios que conduzcan a la salvación de la especie y a la construcción de una sociedad donde nadie tenga carencias materiales, y nadie sea náufrago solitario rodeado de mercancías vivas y muertas.
Vale la pena intentar construir ese mundo, eso es lo único que le da sentido a la consigna: “Patria, Socialismo o muerte”.
El capitalismo siempre es enemigo del Socialismo, pretender convivencias con el capitalismo, es cuando menos una ingenuidad.
Al buscar soluciones capitalistas a los problemas de la Revolución, no sólo estamos tomando un camino equivocado, además estamos propiciando la llegada de la venganza del capitalismo resentido y condenando a este pueblo a ser víctima de una expoliación brutal que lo sumergirá en miseria espiritual y material nunca imaginada.
El imperio capitalista no perdona los intentos de insubordinación, allí está el ejemplo de la Chile de Allende, le aplicaron una terapia de choque: Pinochet, que aún cubre con sus tinieblas la vida política de aquel país.
Al unir la Revolución al capitalismo, confundimos al pueblo, hacemos incoherente el discurso, caminamos hacia la derrota, y una derrota nuestra significa un golpe definitivo a las esperanzas de construir una vía alterna al camino del infierno que nos plantea el capitalismo, es condenar al humano a ser un ensayo nefasto de la naturaleza.
La incoherencia, la separación del discurso y de los hechos le hace mucho daño a la causa revolucionaria, le resta credibilidad, y ese es uno de los pilares de los procesos revolucionarios. Cuando se pierde credibilidad, la confianza, la masa se aparta de la Revolución y queda a merced de las oligarquías.
El rumbo al Socialismo es inédito, lleno de incertidumbres y de obstáculos, pero, como dijo el Comandante Argimiro, es el camino.
La Revolución Bolivariana sufre ataques de todo tipo, los más peligrosos son los que vienen de su propio seno y pretenden construir teorías que justifican al capitalismo.
Se contrabandean a países francamente capitalistas haciéndolos pasar como socialistas, se elevan a la categoría de ejemplos para la humanidad. Sólo que el supuesto Socialismo, es en realidad el más feroz capitalismo, explotador y contaminador, enemigo del humano y de la naturaleza.
Por otra parte, para afianzar la triquiñuela, la historia de esos países se usa para atacar al Socialismo. Así, se dice que China cuando era Socialista, cuando Mao, estaba en la miseria, y ahora con la llegada del capitalismo, salió de la pobreza.
Ahora bien, si la alternativa al imperio capitalista es el mismo capitalismo, para qué una Revolución, cuál es la urgencia.
Si el problema es que los gringos capitalistas necesitan el contrapeso de los chinos también capitalistas, entonces cuál es la necesidad de una Revolución, cuál es la diferencia de fondo con los capitalistas.
Si nos deslumbramos con el supuesto desarrollo chino, que en realidad es la destrucción del planeta, la contaminación más alta de todo el planeta, si nos encandilamos con sus oropeles, si los catalogamos de potencia amiga estratégica, entonces dónde está el peligro del capitalismo.
El otro peligro principal es consecuencia de este error, si el capitalismo no es malo, al contrario, sirve para desarrollar a los pueblos, entonces la alianza con los capitalistas locales está justificada, es necesaria.
Ahora, asistimos a los intentos de los llamados Empresarios Socialistas por dirigir la economía, por crecer al amparo de la renta petrolera. Ellos proponen el absurdo de estimular el capitalismo para construir el Socialismo.
Con este razonamiento ponemos en manos del capitalismo el alma del pueblo, lo reafirmamos en el egoísmo, no lo educamos, lo confundimos. Enterramos el Socialismo.
No hay tiempo para engaños, el capitalismo es el camino al infierno, debe ser sustituido, superado de manera urgente, en caso contrario la humanidad perece, y los pueblos, los de hoy, serán sumidos en la miseria más espantosa de que se tenga noticias, porque las penurias que surgen del impacto ambiental, las crisis del capitalismo moribundo, serán trasladadas primero a los más débiles, los burgueses flotarán un poco más.