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Por: Neftalí Reyes 

 

La brújula ideológica ambigua falla en la interpretación de la realidad. Veamos.

Los analistas y voceros  oligarcas nacionales cometen contradicciones evidentes entre sus principios y sus posiciones: son antigolpistas, pero ayudan a Micheletti. Son “demócratas” dicen respetar los resultados electorales, y simultáneamente acusan de tirano a Chávez, el gobierno que más elecciones ha ganado en el continente.

La posición de estos voceros es hipócrita, intentan imponer a las elecciones burguesas como única fuente de legitimidad, pero no las respetan.

Consideran la reelección como pecado cuando es la de Chávez, y santa cuando es la de Uribe. Para ellos Chávez irrespeta la Constitución, pero Micheletti no.

Entonces, o el instrumento de análisis político, la brújula no les está funcionando bien, o tienen una brújula oculta.

La contradicción de los gringos es más evidente, apoyan el golpe a Zelaya pero se dicen respetuosos de la democracia. Acusan a Venezuela de armamentista, pero tienen bases militares en el vecino país. Son gendarmes de los derechos humanos, pero tienen a Guantánamo y a las cárceles clandestinas.

Dicen luchar contra la droga y el terrorismo, y en sus entrañas protegen a traficantes y a los terroristas más crueles del planeta. Es evidente, los oligarcas y los imperialistas se guían con una brújula oculta, se rigen por principios diferentes a los que pregonan.

Su imperativo ético es la defensa del capitalismo, la protección de la ganancia. Así, si es contra el capitalismo es malo, entonces, se justifica atacarlo, cualquiera sea la forma que adquiera ese ataque, desde la bomba atómica, hasta genocidio, magnicidio, derribar las torres gemelas, todo es ético si de proteger al capitalismo se trata.

Esta es su brújula oculta, la historia nos da indicios claros de su existencia. Sólo a partir de ella podemos interpretar con certeza la conducta de los capitalistas.

En consecuencia nosotros debemos afinar nuestra brújula. Nuestro principio ético fundamental debe ser: la construcción de un mundo Socialista, única manera de salvar la vida en el planeta.

De allí que nuestras acciones deben estar guiadas, como lo pregonaba el Che, por profundos sentimientos de amor, para nosotros todo lo que sea en defensa del rumbo socialista es ético y toda acción debe prefigurar a la nueva sociedad. La lucha contra el sistema capitalista sólo tiene sentido si está contenida en la batalla por el Socialismo.

De esta manera, con estos instrumentos teóricos se pone en claro la esencia de la contienda: se trata de una batalla entre el capitalismo y el Socialismo, de allí proviene la única legitimidad de las acciones.

Sólo así, con esta definición ideológica, se pueden explicar las diferentes posiciones frente a los sucesos políticos del mundo.

Ellos con su brújula que conduce al abismo, a la extinción y funciona con muerte, crueldad, devastación. Aprueban cualquier infamia.

Y nosotros con nuestra brújula de amor, de vida, construyendo la nueva relación entre humanos y con la naturaleza, rompemos con las “legalidades” que nos quieren imponer, no aceptamos más legalidad que la marcha hacia el Socialismo salvador.

No hay otra manera de valorar las acciones.

La brújula oculta de los capitalistas siempre es la misma, aunque la disfracen con variedad de espejismos. Revisemos un ejemplo del comportamiento falsario capitalista: la conducta de la Fedecamaras infiltrada en la Revolución. Estudiemos.

El principio ético fundamental de los capitalistas es defender al capitalismo, pensar que los capitalistas puedan patrocinar al Socialismo, o lo que es peor, imaginar que lo puedan ayudar a su construcción es una ingenuidad, o un crimen de lesa sociedad.

Pretender alianzas para ir al Socialismo con los capitalistas, cualquiera que sea su denominación y la excusa que los socorra es un absurdo, es tomar el camino de la derrota, y ya sabemos que la derrota de la Revolución colocaría a la humanidad en el desconcierto de no tener esperanza de futuro. Veamos.

En Venezuela existe una Federación de Empresarios Capitalistas que tiene dos ramas, una llamada Fedecamaras, es la rama tradicional, y la otra Empreven, que se presenta como una Federación de “empresarios socialistas.”

El absurdo sería propicio para la risa si no fuera por el daño que este desatino, que confunde a muchos, hace a la Revolución.

Ya dijimos: capitalista se comporta como capitalista, defiende al capitalismo, esa es su naturaleza. Analicemos.

Los empreven han realizado muchos negocios últimamente, viajan por el mundo ampliando sus “negocios socialistas”, el engaño lo pregonan a los cuatro vientos, se proponen como adalides del Socialismo, están ahítos de ganancias, envalentonados. De aquí surgen varias preguntas, por ejemplo:

¿Cambiaron los empresarios su esencia? ¿Estamos en presencia de un fenómeno propio de nuestro Socialismo? ¿Estaremos exagerando la condición cruel y el comportamiento fatal de los capitalistas?

La respuesta la encontramos en la realidad: leamos la noticia que nos trae la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN):

“la organización Empresarios por Venezuela (Empreven) propuso al Ejecutivo Nacional la suspensión por un año, de las solvencias laborales para los pequeños empresarios, manifestó este sábado su presidente Alejandro Uzcátegui.

(…) Al respecto, comentó que para poder cumplir con los lineamientos económicos estrátegicos que dio el presidente, Hugo Chávez, para poder cumplir con el plan de empleo y la reactivación, es necesario darle esta oportunidad a los pequeños empresarios, a fin de que tengan la posibilidad de acceder a los financiamientos.”

Este es un buen ejemplo de la brújula oculta de los capitalistas, el gobierno les dio “tantico así” y ya sacaron las garras, dejaron de ser socialistas y se pusieron la chaqueta de  la ambición propia de su clase, de la compulsión de querer más, de bajar los costos donde le es más fácil: claman para que les dejen las manos libres para explotar a sus anchas a los trabajadores, no aceptan controles, rompen cualquier corsé.

Esa es su naturaleza, muestran su condición inmodificable, impenitente, de explotadores, de apropiadores del trabajo ajeno, de enemigos de los trabajadores y del Socialismo.

Ingenuos los que piensen en alianzas con los capitalistas, los oligarcas a la larga, por pequeños que sean hoy, crecerán, irán pidiendo más cada vez: el levantamiento del control de cambio, participación en PDVSA, finalmente exigirán el poder político para ponerlo al servicio de sus intereses, en contra de la sociedad, de la Revolución.

El único camino cierto es la profundización del Socialismo, la defensa de la Revolución, la implantación de una nueva ética y el rompimiento con la lógica del capitalismo. Es la confianza en el Socialismo para superar los obstáculos en el camino de su construcción.

Ese es el único camino para mantener vivo el apoyo del pueblo, para darle razones sagradas por las cuales defender a la Revolución. Es la única manera que perciba la diferencia entre capitalismo y Socialismo.

Los coqueteos con el capitalismo lo confundirán, y un pueblo confundido caerá en el escepticismo, lamentablemente se apartará de la Revolución, dejará el camino libre para el zarpazo de los capitalistas de todos los signos.