
POR: NEFTALÍ REYES
La restauración del capitalismo ya no es una remota posibilidad, al contrario, se detecta su presencia pugnaz en todas las manifestaciones de la vida.
En la política, se manifiestan los síntomas de la vieja conducta, la zancadilla capitalista compite con la fraternidad socialista, asoma la caterva. Los comentarios sobran, somos millones los que presenciamos el desaguisado.
En lo social, se dan cifras de organización, se habla de cientos de miles de proyectos, de reuniones, de esto y de aquello, todo en la computadora, pero, en la realidad no se moviliza ni una paja. La organización social duerme en el lecho del egoísmo y el desinterés por lo grande. Todo demuestra que el esquema capitalista, el estímulo a la conciencia rentista campea, y la nueva conducta yace arrinconada.
En lo económico, la situación es más grave, en los últimos días presenciamos una arremetida feroz de los capitalistas internos. Ahora sin el menor recato, sin afeites, impulsan el capitalismo. Dentro del gobierno se apoya al capitalismo con el eufemismo de “sector productivo”, se toman medidas para estimular al verdugo del Socialismo.
Ya poco se nombra al Socialismo, no existe un núcleo socialista, no se estimula, se tiene como el pariente incómodo que debemos aceptar en la casa, pero sólo de visita, que se retire rápido. El Socialismo lo están transformando en una retórica, algo así como una letanía que se repite a veces, pero sin contenido.
Los diferentes aspectos de la vida social se influyen mutuamente, así por ejemplo, el comportamiento en la elección de los delegados al Congreso Ideológico, tiene relación con los planteamientos económicos. La coherencia es fundamental para la buena marcha de la Revolución.
No se puede ser capitalista en lo económico y pensar que eso no tendrá influencia en los demás ámbitos de la vida social.
Es necesario reaccionar, participar en la batalla contra lo viejo, contra el capitalismo, con ideas y con acciones, es importante retomar la fe en el Socialismo, impulsarlo, construirlo. Estudiarlo, nutrirnos con los aportes teóricos del Che. Construir la Zona Socialista, mostrarla al mundo, demostrar su eficacia en el rescate de la humanidad.
Es necesario romper el espíritu burocrático, atrevernos a criticar para avanzar, en ello nos va la vida… a todos.
Estamos en una situación que Gramsci describió como "El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos".
Los monstruos de Gramsci ya los conocemos, aparecieron en Europa con el fascismo y el nazismo, asoman su cabeza en el norte cada vez que un pueblo intenta hacer su propia ruta.
En Chile, tardó mucho lo nuevo en aparecer, se prolongó mucho el claroscuro y el monstruo surgió con la forma de pinochet.
La bestia capitalista toca a las puertas de la Revolución, es vital cortar sus tentáculos, derrotarla.
Y sólo podemos derrotarla impulsando las ideas socialistas, y construyendo Socialismo, del verdadero, del creador de Conciencia del Deber Social.
La Revolución Bolivariana debe avanzar, rápido, sin melindres ni coqueteos, mostrar a esta sociedad el Socialismo concreto, de verdad, resolviendo problemas, obteniendo triunfos, de no hacerlo así, de tomar el atajo capitalista, como hoy se amenaza, perderemos credibilidad.
La incoherencia no suma, y si perdemos credibilidad la derrota será inevitable, y nuestra derrota será la derrota de la humanidad.
Nos comportamos como si la proposición del Socialismo fuese un capricho, un simple antojo del Comandante, algo parecido a ir a un restorán y optar por pescado o carne. Este comportamiento es suicida, la opción socialista es asunto de vida o muerte, en palabras más claras: o construimos el ejemplo socialista o la humanidad, y con ella la vida en el planeta, desaparece.
No son exageraciones. Fidel Castro, un dirigente que no miente jamás, nos alerta en sus Reflexiones:
“De acuerdo con informaciones divulgadas por BBC Mundo, Gordon Brown presidía en Londres una reunión del Foro de las Grandes Economías del mundo, integrado en su mayoría por los países capitalistas de mayor desarrollo, máximos responsables de las emisiones de dióxido de carbono, gas que origina el efecto invernadero.
El Primer Ministro británico advirtió que si no se alcanza en la Cumbre de Naciones Unidas en Copenhague un acuerdo, las consecuencias serán “desastrosas”.
Inundaciones, sequías y olas de calor letales son algunas de las consecuencias “catastróficas”, afirmó por su parte el grupo ecológico Fondo Mundial para la Naturaleza , refiriéndose a lo señalado por Brown. “El cambio climático quedará fuera de control en los próximos 5 a 10 años si no se recortan drásticamente las emisiones de CO2. No habrá un plan B si fracasa Copenhague.”
Sabemos que los países capitalistas que crearon el problema no pueden arreglarlo, en ese intento desaparecerían, y sabemos que el capitalismo no se suicida ¡La única esperanza de la humanidad es el Socialismo! Y así con esa fuerza, con el desespero del náufrago, debemos encarar la construcción de su ejemplo, la demostración de su posibilidad, señalar el camino.
Pero además, y para convencimiento de incrédulos y egoístas que abundan, sólo el Socialismo es garantía de la mejor vida posible hoy.
Si por una desgracia, o por acumulación de torpezas y errores, nosotros volvemos al capitalismo, si cometemos la tontería de perder esta oportunidad única de construir el nuevo mundo, entonces sobre esta sociedad se precipitarán las plagas del Apocalipsis.
Si los escuálidos vuelven, no nos lamentaremos porque la luz se fue, o porque el agua está racionada ¡No! El regreso de los monstruos será calamitoso, vendrán con ansias de venganza reprimidas contra los humildes que desprecian.
Asesinarán a los dirigentes populares más destacados (ya tienen las listas), repetirán la Operación Cóndor de pinochet.
Entregarán el petróleo a precios viles al mundo industrializado, acabarán con las Misiones, en ese caso no lamentaremos que Barrio Adentro bajó el nivel, lloraremos porque ya no existe.
Privatizarán todo, desde PDVSA, hasta las Plazas Bolívar de los pueblos, el que no tenga dinero no existirá, será un paria en su propia tierra. Los Barrios los convertirán en Ghetos.
El capitalismo nos ha conducido a las orillas del abismo, se pueden prever grandes calamidades, el impacto ecológico de un sistema derrochador y agresivo disminuirá aceleradamente las condiciones para la vida. Ahora bien, es práctica del capitalismo descargar en los hombros de los pobres las penurias. Recordemos la reciente crisis financiera, allí los banqueros fueron reflotados por el sistema, y millones de ciudadanos lanzados a la calle con sus familias, al desamparo total, sin empleos y sin casas. Es así, el sistema capitalista es un sistema para los oligarcas, ellos serán los últimos en pasar trabajo, el primero será el pueblo humilde.
Por todo esto, por lo que pasará con la humanidad dentro de unos años, y con nosotros desde el momento que vuelvan los capitalistas, es necesario construir el ejemplo socialista. Los coqueteos con el capitalismo son crímenes de lesa humanidad.
El coqueteo debilita a la Revolución y facilita el zarpazo fascista, la debilidad potencia a la bestia. Nosotros estamos llamados a ser el ejemplo, a demostrar al mundo que un mundo alternativo al capitalismo es posible, que no es inevitable el rumbo hacia la extinción de la especie. Tenemos un compromiso con la humanidad.
No podemos permitir que por la conducta mezquina de unos cuantos oligarcas el camino hacia la redención de la humanidad se trunque. No podemos permitir que el lucro insensato de unos cuantos Empresarios signifique, hoy, la miseria material y moral para el pueblo humilde, y mañana, la extinción de la especie. Es urgente, asunto de vida o muerte construir el Socialismo, en esto hay que poner la vida.
Hoy más que nunca tienen vigencia el lema:
“Patria, Socialismo o Muerte”. No olvidemos que Patria es Humanidad.