
Por: Neftalí Reyes
El PSUV es un partido tan grande, siete y más millones de afiliados, que lo que pase dentro de sus cuatro paredes tiene inmenso eco en el resto de la sociedad, todo el país se entera.
Ahora el PSUV se dispone a un Congreso Ideológico, y con ese fin selecciona delegados en las patrullas. El proceso es inédito, la intención es laudable, merece aplausos, siempre es bueno el discutir elevado.
Ahora bien, todos sabemos que hay problemas, más allá de narrar los hechos, de calificar los baches, las conductas, debemos estudiar, analizar, las causas profundas de las dificultades, el por qué de los comportamientos disonantes, de esa manera podemos corregir.
Lo primero es entender que el comportamiento, la conducta de un partido, de sus militantes, de sus organismos, no es un hecho aislado, al contrario, tiene estrecha relación con varios factores.
Tiene relación con el objetivo que se propone. Veamos.
Si su objetivo máximo es la participación en las elecciones oligarcas, y su proyecto es un buen gobierno, sin modificación profunda de la sociedad, permanecerá en la lógica capitalista, guiado por el espíritu de competencia, del individualismo, entonces, necesariamente, será un partido lleno de zancadillas, de tendencias mezquinas que se disputan los puestos, clientelar, egoísta. Será un partido como los partidos de la IV y, en el mejor de los casos, conquistará votos, pero nunca el alma del pueblo, de lo mejor del pueblo, esa parte que está predestinada para las grandes tareas.
Si al contrario su objetivo es fundar un nuevo mundo, es hacer realidad el sueño de Bolívar y de los revolucionarios que continuaron y complementaron su pensamiento, si es conquistar una sociedad con la mayor suma de felicidad posible, si es construir el Socialismo, entonces debe prefigurar ese nuevo mundo, debe ser territorio de construcción de las nuevas relaciones y del hombre nuevo. En él prevalecerá la causa social, el trabajo en equipo, ganando uno ganaran todos, se buscará lo mejor para el colectivo y para la causa socialista. Esa es la única manera de convertirse en eficaz e imprescindible instrumento de transformación revolucionaria.
La conducta de ese partido depende estrechamente de los cambios en la vida, en las relaciones de la sociedad.
Sólo los cambios que restituyan el sentido de sociedad contribuirán al establecimiento de relaciones fraternas, nuevas, dentro del partido. En contraste, los cambios hacia más capitalismo, hacia más egoísmo, influirán en el fortalecimiento de las conductas erradas, negativas.
De allí que si estimulamos el egoísmo en la economía y en la organización social, es esperable que tengamos un partido con los desajustes, los baches y comportamientos aberrantes.
En resumen, los problemas, las conductas erróneas dentro del PSUV, no están aisladas de otras áreas de la acción revolucionaria, son alertas que llaman a un proceso de corrección en la ideología para potenciar la acción.
Es necesario, urgente, formar la Zona Socialista que sirva de vitrina al Socialismo, que muestre en la práctica la nueva manera de relacionarse, irradie esa conducta sobre el resto de la sociedad, combata al capitalismo, porque ya sabemos que la convivencia, el coqueteo con el capitalismo se paga caro.
Sólo así tendremos un Partido Socialista, diferente a los partidos capitalistas.
El Socialismo es un sistema, una totalidad, no es pensable un Socialismo en lo político, pero no en lo económico, no es pensable esperar Conciencia del Deber Social en una sociedad fragmentada por unidades sociales y económicas egoístas, capitalistas.
Nosotros con la Revolución Bolivariana hemos avanzado mucho, llegado tan lejos en el camino socialista que el mundo vuelve los ojos hacia nosotros buscando una esperanza.
Hablar de Socialismo, intentar construirlo en un mundo dominado por el capitalismo en sus variados disfraces, es una hazaña, un milagro. Fundar la ALBA, la dignidad de nuestra política internacional independiente, soberana, el desprendimiento mostrado en la ayuda a pueblos menos favorecidos, hablan muy bien de los cambios en el sentimiento, en la solidaridad de la Revolución, ese sentimiento amoroso marca el rumbo del proceso. Los logros en educación, salud, el rescate de la autoestima del pueblo humilde, todos son milagros que nos colocan en la posibilidad socialista.
Sin embargo, es vital transformar esa luminosa nube roja socialista en roca inamovible. Para eso es imprescindible darle organización social y política, dotarlo de base material, de relaciones de Propiedad Social de los medios de producción, de Conciencia del Deber Social, imbuirnos de la idea de que sólo juntos podremos rescatar a la sociedad que el capitalismo nos robó. Ese es uno de los pasos vitales de la Revolución: cambiar la idea de la solución individual, por el convencimiento de las respuestas sociales, es un cambio cultural que está en la base de la fundación socialista.
Es urgente establecer el contraste con el capitalismo, demostrar claramente que no es solución para los problemas de la humanidad, al contrario, los crea.
El capitalismo siempre ataca al Socialismo, su arma más peligrosa, la que mayor daño hace a la causa socialista, es su influencia sobre la conciencia: el capitalismo es siempre creador de conciencia egoísta.
Es así que las reacciones políticas aberrantes dentro del partido, las dificultades y los episodios extraños en la selección de los delegados al Congreso Ideológico, tienen, sin duda, su origen, en los coqueteos con el capitalismo que se han visto en los últimos tiempos.
Si todos los días aparecemos en la televisión prestigiando las formas capitalistas, diciendo que son productivas y que resolverán las crisis, si todos los días presentamos como un logro los triunfos del capitalismo, si estimulamos formas económicas aisladas, creadoras de egoísmo, entonces es lógico que en la política se manifieste la conciencia generada en la economía.
Si en la economía existe un ambiente egoísta, capitalista, ese ambiente donde cada unidad económica busca su propio bienestar, impregna a la sociedad y a las unidades aisladas del partido, se desata así la “fiebre del postulado” que presenciamos.
Si no prestigiamos las soluciones sociales, y social significa toda la sociedad, no fracciones de ella, si no prestigiamos soluciones sociales, no estaremos formando la cultura socialista que sirva de contención a la cultura capitalista, no estaremos educando en el Socialismo. Y recordemos que una Revolución Socialista es ante todo un profundo cambio cultural, educativo.
La solución de los problemas que hoy confrontamos debemos buscarla primero en su causa más profunda: en la ideología. Sabemos que una Revolución no puede ir más allá de la ideología que la sustenta.
El Congreso Ideológico del PSUV es definitivo en la marcha de la Revolución, no es algo para salir del paso, de allí deben surgir las líneas maestras que nos guíen.
Vale la pena que el hermoso esfuerzo desplegado por la dirección y por la militancia, único en la historia política nuestra, se encauce, sirva para construir una fuerte base ideológica a la Revolución.
Es necesario que nuestra dirección, con el corazón en la mano, y conciente de la responsabilidad del evento, evalúe, ajuste el cronograma del Congreso con el fin abrir tiempo a una discusión masiva de las diferentes tesis ideológicas, que sustente una rectificación de procederes.