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Por: Neftalí Reyes

Es infinita la deuda de la humanidad con los Cinco Héroes Cubanos luchadores contra el terrorismo, que permanecen secuestrados en las ergástulas del imperio. Pero es además una señal que profetiza la condena de la humanidad a un futuro tenebroso: una civilización capaz de aceptar tanta injusticia sin mover un dedo es, sin duda, una civilización condenada a la extinción.

No es viable un mundo que toca tales niveles de descomposición, de podredumbre.

Eran cinco muchachos que fueron a las entrañas del monstruo a luchar por una humanidad mejor, por menos terrorismo, por menos sufrimientos.

En el país de los gringos sólo hicieron el bien, impidiendo crímenes, evitando sabotajes. Fueron capaces de todos los sacrificios, dejaron atrás su vida, se entregaron a la causa superior, la de los semejantes.

La bestia capitalista, que persigue y olfatea como nadie la dignidad y el amor, los detectó: el aroma fresco de los corazones libertarios, el perfume suave que exhalan los que aman en grande los evidenció.

Y la bestia enfurecida volcó todo su odio, el odio mayor que ha conocido la humanidad, contra lo que ella más teme y más rechaza: el amor.

 Contra los Cinco, lo que ellos representan, contra la sociedad que los hizo posible, descargaron toda su ira.

Trataron de quebrarlos, no era posible que existiera tanta dignidad, tanta entrega, y mientras más resistieron y resisten a castigos y halagos, más los odian. Esa es la causa de su sufrimiento, por eso los condenan: por ser ejemplo de lo digno, amoroso, que puede ser el humano, ser muestra de que el hombre nuevo es posible, que no es una quimera. Están allí, dignos en las cárceles del imperio, son faro para la humanidad, indican que es posible otro hombre y otra relación entre los hombres, que vale la pena luchar por el Socialismo.

La humanidad, lo más sano de la humanidad debe redimirse en ellos, un minuto de sosiego nuestro, sabiendo que ellos son sometidos a ese castigo terrible cuando debían estar en las cumbres destinadas a los hombres justos, es un crimen.

  No podemos pasar un día sin hacer algo por el regreso de los Cinco, pintar una pared, gritar en un cine, en una esquina, tirar una piedra, exigir más de los gobiernos, de los pueblos.

Igual que el cristianismo convirtió a la Cruz, al pez en signos de hermandad, los revolucionarios debemos transformar el cinco en símbolo universal de lucha y de amor.
Nosotros en Venezuela debemos seguir dando pasos en la lucha por la libertad de los Cinco, convertirnos en abanderados internacionales de esa lucha.

Ahora debemos pedir el Premio Nobel para estos héroes y ejemplos de la humanidad, ellos lo merecen, de eso no hay dudas: sólo se consigue la paz luchado contra la guerra, y el terrorismo es la forma de guerra más deleznable.

La campaña por este premio debe ser el inició de una fuerte movilización mundial por su libertad.

El sábado 14 de Noviembre significó un salto en la lucha antiimperialista del continente, ese día en un teatro caraqueño se le otorgó la Orden del  Libertador a los Cinco Cubanos luchadores contra el terrorismo, Héroes de la Humanidad.

Fue un acto lleno de emotividad, hubo poesía y hubo lágrimas, el sentimiento desbordó al teatro Municipal.

Pero también hubo compromiso, el Comandante Chávez convocó a la lucha por la libertad de los Cinco, que es el resumen humano de la batalla  antiimperialista, de la batalla por nuestra especie, por la vida, por el Socialismo.

Esa noche los Cinco se convirtieron en símbolo de la lucha de la humanidad por su sobrevivencia, en resumen luminoso de lo mejor del humano, del altruismo, del amor, de la esperanza, de todo lo hermoso, de todo por lo que vale la pena luchar.

Ellos son muestra de los altos niveles amorosos que esta especie puede alcanzar, niveles únicos en el planeta. No existe una especie cuyos hijos sean capaces de sacrificarse por el bien común como la especie humana.

Ellos, los Cinco, con su actitud nos demuestran que esta es una especie que vale la pena salvar, que guarda en su seno el amor necesario para ser garantía de la armonía planetaria, salvaguarda de la vida, que es capaz de curarse de la peste capitalista, y tomar rumbos de redención.

Ya sabemos que no hay esperanzas en la justicia gringa, los Cinco son presos políticos, víctimas de la saña del imperio. Ahora la lucha por su libertad será la lucha por su rescate, el imperio debe conocer la fuerza de la masa internacional cuando de la defensa de sus mejores hijos se trata.

La lucha por la liberación de los Cinco, de estos símbolos de humanismo, adquirió verdaderamente características internacionales, ahora es un asunto de todos los hombres de buena voluntad del planeta, ahora se conecta con las luchas más nobles de toda la humanidad.

Es así que la batalla por el Premio Nobel de la Paz para los Cinco, debe ser detonante de una gran oleada mundial de protesta por su secuestro. El Comandante nos llamó a profundizar las actividades por la libertad de ellos.

El Premio Nobel de la Paz para los Cinco, será un contraste con el Premio de Obama, confrontará a los otorgantes del Premio, y será una exigencia ineludible para el propio Presidente de los Estados Unidos que es el llamado a liberarlos.

Nosotros debemos entender que la lucha por los Cinco, es la misma lucha contra las bases gringas en Colombia, esa lucha por la libertad y por el premio para los Cinco, es terreno para unirnos, en la práctica, los colombianos y los venezolanos amantes de la paz. Esa lucha debe ser asumida por las bases de paz, debe ser su esencia.

Venezuela, la ALBA, debe ser el fuego inicial de esta gran batalla mundial. Se debería convocar a una gran reunión antiimperialista en Caracas, por la Libertad y el otorgamiento del premio a los Cinco.

El Congreso del PSUV, que ahora comienza, debe pronunciarse por la libertad de los Cinco, lo mismo los jóvenes. Es necesario recoger firmas, millones, es necesario agrupar los corazones nobles en este empeño.

Los obreros, los trabajadores, tienen en esta lucha la oportunidad de ejercer el internacionalismo proletario: llamen los obreros del continente a pronunciarse, salgan comisiones al mundo, a las organizaciones internacionales obreras, planifiquen acciones internacionales de protesta, demuestren la fuerza del proletariado mundial. Que la oligarquía, que los capitalistas sientan que los obreros están vivos, que no toleran la afrenta a sus mejores hijos.

Las Comunas, los Consejos Comunales, tienen en esta tarea la oportunidad de salir del entorno donde se mueven y elevar la visión hasta la dimensión internacional, deben pronunciarse con fuerza, realizar tareas de solidaridad. De esa manera, sin duda aumentarán su nivel de compresión de los problemas y retos que confrontan, serán mejores luchadores por el Socialismo.

Las jornadas de formación del PSUV, de los revolucionarios, tienen en esta lucha la oportunidad de relacionar las luchas antiimperialistas con el humanismo concreto, esa es una lección invalorable, de esta manera se podrá entender la crueldad con la que el imperio trata al humano, en la cárcel, y en la cárcel en que ha convertido al mundo. Se podrá ilustrar la pérdida de humanismo del capitalismo, el peligro que representa para la humanidad, la necesidad de superarlo.