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La Revolución es un único debate, una sola confrontación que se escenifica en varios campos: el gran debate entre Socialismo y capitalismo, entre el amor y el egoísmo.

Recientemente los intelectuales de derecha reunidos en Caracas para apuntalar las necesidades golpistas de la oligarquía, fueron invitados a debate, el hecho causó revuelo, se formó una especie de sainete continental, la cosa quedó en la manipulación de los medios, el debate se virtualizó, no existe, y sin embargo, todo el mundo habla de él.

Al intelectualizar el debate, se escamotea el Debate Principal, al que, mediante comunicado de la Vanguardia Obrera Socialista [Ver Debate Socialista No. 56, contraportada], los obreros invitan a los capitalistas: a Lorenzo, Sigala, Zuloaga, Alfonso, esa es la confrontación que se escenifica en Venezuela, la del Socialismo enfrentado al capitalismo, ésta continuará, se agudizará y se resolverá, necesariamente, por la fuerza.

Los empresarios retados por los obreros, huyeron, se escondieron tras la tolvanera levantada por los intelectuales.

Los empresarios, desde siempre han evitado la publicidad, es comprensible, quien comete un fraude no le gusta ser identificado, y ya sabemos que todo empresario se apropia del trabajo ajeno, por tanto es un delincuente.

Los empresarios entendieron temprano que la publicidad debe ser para esconder el fraude, no para evidenciarlo, de eso depende la permanencia, la posibilidad de continuar la bribonada. Es así que se apropiaron de medios de difusión.

El valor de la publicidad, la fuerza de los medios lo comprendieron tan claro que Cisneros, el capitalista mayor, vendió tiendas para comprar un satélite.

Toda esta batalla, o mejor, toda esta evitación de la batalla, toda la manipulación para no hacer el debate entre Obreros y Empresarios, se dio en los medios de manipulación, los oligarcas lo pueden hacer con facilidad, ellos son los dueños de la libertad de expresión.

Lo que no pueden hacer, y eso los angustia, es un capitalismo sin sus consecuencias macabras, terribles para la humanidad y el planeta. Esa realidad no es manipulable, entonces quien defienda al capitalismo, tiene que cargar con sus lacras.

Ese es el centro y la debilidad de los intelectuales capitalistas, por eso rehúsan el debate, irían en desventaja. Esa es la gran tragedia de un Emeterio Gómez por ejemplo, defienden lo imposible, basta ver alrededor para darse cuenta que el sistema capitalista es indefendible.

La única defensa posible, el último refugio de los intelectuales capitalistas que sean coherentes con sus líneas argumentales es proponer el “hombre egoísta”, el que no tiene futuro, verdugo de sí mismo, que su mayor, mejor y única producción posible es el capitalismo.

Entonces al defender al capitalismo tienen necesariamente que negar al hombre, condenarlo a ser víctima de su propia naturaleza.

Tenemos fe en el triunfo rotundo de los obreros, del humano, en ese combate que hoy los empresarios rehúyen en los medios, pero que se escenifica en el mundo real entre capitalismo y Socialismo.

Los obreros construirán el Socialismo, acabarán con el fraude capitalista, ganarán el Debate Principal, el de la realidad, el de la lucha de clases.

El debate frustrado, entre los intelectuales orgánicos del capitalismo y los intelectuales defensores de la Revolución, evidenció la batalla decisiva que se desarrolla en Venezuela.

La oligarquía internacional entendió rápido que es en Venezuela donde se decide la suerte del continente y de la humanidad, es nuestro país un importantísimo campo de la confrontación mundial del sistema capitalista, evidentemente fracasado y, el sistema socialista, única esperanza de sobrevivencia de la humanidad y de la vida planetaria.

La humanidad clama por un camino que la salve del suicidio que plantea el capitalismo. Ya sabemos que el planeta no soporta mucho tiempo los niveles de contaminación, la agresión que produce el consumo y la producción capitalista.

De allí que el debate frustrado sirve de alerta, de advertencia: el combate que hoy libramos es un combate de características mundiales, esa es la dimensión de la responsabilidad de nuestra acción política, a esa grandeza debemos elevar nuestra visión.

El Gobierno Revolucionario avanza, las socializaciones de empresas ligadas al petróleo y a la agricultura marcan un camino de concreción de la esperanza.

Es necesario que la masa bolivariana, acompañe a su gobierno en este empeño, sólo así, unidos en las acciones, el Socialismo tendrá posibilidades de éxito en el crucial enfrentamiento con el capitalismo.

La Movilización es fundamental para el éxito de la batalla que libramos, podemos decir que es imposible el triunfo de la Revolución sin Movilización, podemos repetir que Revolución sin Movilización es destello que ilumina sin construir. Veamos.

Para reflexionar sobre la Movilización debemos empezar diciendo que todas las grandes revoluciones han tenido como base la Movilización: la guerra de la independencia fue la mayor Movilización hasta ahora conocida por la patria. La gloriosa Revolución Bolchevique, la China, la Revolución Cubana, todas fueron Movilizaciones monumentales.

Nosotros en Venezuela que padecemos más de cincuenta años de elecciones burguesas, hemos perdido la capacidad de actuar, de Movilizarnos por objetivos políticos altruistas, hemos trocado a la masa actuante por la masa pasiva, por la intervención individual, que se aproxima a los problemas sociales de manera egoísta, que demuestra su desagrado desde su casa, tocando cacerola, que a lo sumo ve al vecino de balcón a balcón.

La burguesía se sostiene en el egoísmo, no le es grata la masa unida, movilizada alrededor de objetivos políticos altruistas, eso no le pertenece, por eso inventaron las elecciones burguesas que fragmentan a dirigentes y al pueblo, por eso tratan de imponerlas a las revoluciones.

A la Revolución le pertenece la Movilización, que es el pueblo actuante en la calle, unido, corriendo riesgos, amalgamándose en la lucha, compartiendo alegrías y peligros, ejerciendo su solidaridad, rozando la espiritualidad socialista, y lo que es más importante, demostrando su voluntad.

Es necesario rescatar la demostración de la voluntad popular de forma actuante, esa fisiología es la dinámica de la liberación. La pretendida “demostración pacífica de la voluntad” mediante elecciones es una trampa, es una manera de fragmentar al pueblo.

La lucha de liberación, la Revolución, siempre tiene un centro actuante que arrastra al resto de la sociedad, así fue en la Guerra de Independencia, a la hora que el “egoísmo levantó la voz”, se siguió el ejemplo del centro actuante: Caracas. En la Revolución Cubana el centro actuante fue la Sierra, en la Rusa, Petrogrado. En el golpe de abril, Caracas hizo honor a su historia.

La Revolución, sea pacífica o violenta, siempre termina en una confrontación, hasta ahora ha sido así. La Movilización, que es escuela de actuación, es preparación de las filas revolucionarias para ese combate inevitable, le da confianza a las masas, recaba experiencia, reconoce el terreno.

El Gran Debate, el combate por la Revolución lo ganará el pueblo Movilizado, organizado, conciente.

De allí que la Movilización de la masa, no es un asunto de conveniencia del momento, es un imperativo de la Revolución, es esencia de la Revolución, Movilizar siempre, es un deber de los revolucionarios. Es un problema ideológico, las corrientes no revolucionarias se oponen, distraen, escamotean la Movilización.