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Esta Zona Socialista, debe ser ejemplo material de Socialismo, y también ejemplo espiritual, debe ser una zona con territorio y con alma. Debe convertirse en centro que se enfrente al capitalismo en todos los terrenos.
Para eso se deben agrupar las fábricas de Propiedad Social, establecer entre ellas una relación económica socialista. Convertir a cada fábrica y la zona en un centro de eficacia económica y también un centro político de irradiación de la idea socialista, esto es fundamental.
La Zona Socialista debe tener un Centro de Coordinación. La esencia del Socialismo es la Planificación Central de la Economía. Ese ejercicio de Planificación Central con participación de los obreros debe ser columna de la actividad económica de la zona. El Centro de Coordinación se debe encargar de la elaboración del plan económico, de la educación política de la zona, de la participación de los trabajadores en la elaboración,  y se debe encargar del cumplimiento del plan.

La Revolución Bolivariana abre caminos inéditos de Revolución, eso nadie lo duda, lo reconocen todos en el continente y en el mundo.

Allí están los golpistas de Honduras detectando el ejemplo de Chávez como peligro para su sistema de privilegios mientras el pueblo lo invoca para fortalecer la resistencia.

No hay duda, la Revolución Bolivariana se adueñó del corazón revolucionario, y eso le genera una gran responsabilidad, la responsabilidad de ir hacia adelante, de concretar el ejemplo que ya es.

La Revolución Bolivariana ha avanzado, las socializaciones son un paso importantísimo en la consolidación del Socialismo, demuestran la intención de construirlo, de colocarse al lado de los humildes. Vamos por buen camino, y de esto surge una pregunta:

¿Ahora qué, cuál es el próximo paso?

La Revolución Bolivariana, por su característica de pacífica tiene que convivir largo trecho con el capitalismo. El carácter de esa convivencia es un asunto de vital importancia, de la correcta solución depende el destino del proceso.

Si entendemos la convivencia como una cohabitación estratégica, la Revolución está irremediablemente condenada a la derrota, a ser engullida por las formas capitalistas.
La convivencia debe ser entendida como una guerra entre dos enemigos irreconciliables que obedece a leyes especiales que la enmascaran.

En ese ambiente es que se debe buscar la respuesta a la pregunta: ¿Cuál es el próximo paso?

El próximo paso es la consolidación del avance logrado, es la recomposición de las líneas de las fuerzas del Socialismo.

Primero, construir una posición fuerte del Socialismo, una Zona Socialista desde donde irradiarse.

Esta Zona Socialista, debe ser ejemplo material de Socialismo, y también ejemplo espiritual, debe ser una zona con territorio y con alma. Debe convertirse en centro que se enfrente al capitalismo en todos los terrenos.

Para eso se deben agrupar las fábricas de Propiedad Social, establecer entre ellas una relación económica socialista. Convertir a cada fábrica y la zona en un centro de eficacia económica y también un centro político de irradiación de la idea socialista, esto es fundamental.

La Zona Socialista debe tener un Centro de Coordinación. La esencia del Socialismo es la Planificación Central de la Economía. Ese ejercicio de Planificación Central con participación de los obreros debe ser columna de la actividad económica de la zona. El Centro de Coordinación se debe encargar de la elaboración del plan económico, de la educación política de la zona, de la participación de los trabajadores en la elaboración, y se debe encargar del cumplimiento del plan.

Los obreros de la Zona Socialista deben ser ejemplo de la nueva Clase Obrera, la socialista, la destinada a dirigir al resto de la sociedad por la senda de su redención, del Socialismo.

Cada fábrica debe ser una escuela y un instrumento para expandir la idea y la práctica del Socialismo. Debe ser un centro de poder obrero, donde se derrote la práctica del egoísmo en la producción, se produzca para la sociedad, de acuerdo a la Planificación Central. Debe ser una trinchera de defensa del Socialismo.

La construcción del Socialismo en países de poco desarrollo del capitalismo ha sido motivo de polémica en el movimiento revolucionario mundial.

El predominio del pensamiento “etapista”, que a través de una lectura dogmática de los clásicos veía una relación mecánica entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la conciencia, entre las condiciones objetivas y las condiciones subjetivas. Que a partir de ese dogmatismo postulaba que el alto desarrollo de las fuerzas productivas era indispensable para que una sociedad hiciera Revolución Socialista, para que la ideología del proletariado tomara el poder. Y, por lo tanto, estos países, antes de Revolución Socialista tenían que agotar una etapa de Revolución democrática burguesa, dirigida por la burguesía, que desarrollara las fuerzas productivas. De allí la necesidad de un pacto con las burguesías nacionales, concederle la dirección de los intentos revolucionarios. Esta es la base ideológica de tanto fracaso libertario en América Latina, la entrega del 23 de Enero de 1958 en Venezuela, del fracaso de  Chile, por ejemplo.

Muchos pensadores revolucionarios se oponían a esta visión, Mariátegui, Mella, estaban contra el etapismo que imponía la disciplina internacional y proponían “quemar etapas” bajo la dirección de los revolucionarios.

Fue con la llegada de la Revolución Cubana, con su ejemplo, que definitivamente se fortaleció la posibilidad de hacer Socialismo a partir de países con poco desarrollo capitalista, de hacer Socialismo en la América sin pasar por el pacto con las burguesías nacionales que habían demostrado muchas veces que a la hora de las definiciones cerraban filas con el imperio, que sólo podían dirigir estos pueblos hacia el capitalismo.

La Revolución Cubana, aportó, o mejor, reforzó al pensamiento revolucionario mundial la idea de la importancia de la conciencia, de la relación no mecánica de la conciencia con las condiciones materiales. 

El Che en la célebre polémica con Bettelheim se preguntaba:

¿Cómo se puede producir en un país colonizado por el imperialismo, sin ningún
desarrollo de sus industrias básicas, en una situación de monoproductor,
dependiente de un solo mercado, el tránsito al socialismo? 

Respondía que era posible y después de argumentar concluía:

Las esperanzas en nuestro sistema van apuntadas hacia el futuro, hacia un desarrollo más acelerado de la conciencia y, a través de la conciencia, de las fuerzas productivas.

He aquí la clave del pensamiento Guevariano, y lo importante de su aporte: el soporte teórico y práctico de la Revolución Cubana, es la capacidad de la conciencia de dirigir el desarrollo de las fuerzas productivas, esta concepción hace posible el Socialismo en países de poco desarrollo.

Toda la historia de la Revolución Cubana es la historia del desarrollo de esta concepción, se manifiesta desde el Moncada: “un motor pequeño para impulsar un motor grande”, es decir, un acto de conciencia para despertar la conciencia de un pueblo. Se consolida en la Sierra Maestra, donde la convivencia socialista de la guerrilla, la suerte de uno era la suerte del todo, y el todo se importaba por la suerte de cada uno, determina, sin duda, una cultura del pueblo cubano.

Se manifiesta en la Crisis de Los Misiles, en el Rescate del Niño Elián, en la Superación del Período Especial, y se manifiesta, por supuesto, en el desarrollo de la economía.

Nosotros, en el caso de la Revolución Bolivariana, que a diferencia de la Revolución Cubana ocurre en condiciones pacíficas, pero que tenemos en común las condiciones de poco desarrollo de las fuerzas productivas, debemos preguntarnos al igual que el Che:

¿Cómo se puede producir, aquí en Venezuela el tránsito hacia el Socialismo?

La respuesta tiene una base común:

Las esperanzas en nuestro sistema van apuntadas hacia el futuro, hacia un desarrollo más acelerado de la conciencia y, a través de la conciencia, de las fuerzas productivas.

La enseñanza es una: En países de poco desarrollo es la conciencia la que dirige el desarrollo de las fuerzas productivas y por lo tanto el camino hacia el Socialismo.

En la Revolución Bolivariana hemos comprobado esta enseñanza: el 4 de febrero fue un motor pequeño que movilizó a uno grande, un hecho de conciencia que movilizó a un pueblo, en abril se corroboró la enseñanza, en diciembre igual.

Ahora que la Revolución Bolivariana entró en etapa de definición, cuando en lo económico avanzamos hacia la hegemonía de la Propiedad Social de los Medios de Producción, y el ataque de oligarcas nacionales e internacionales es señal de que vamos bien, de que somos amenaza para los privilegiados y esperanza para los humildes. Ahora debemos preguntarnos  ¿cuál es el próximo paso en este camino hacia el Socialismo. Cómo desarrollar las fuerzas productivas, y elevar la conciencia?

Es necesario un foco de irradiación de la conciencia socialista, de la fraternidad, al resto de la nación, este foco lo fue la Sierra Maestra para la Revolución Cubana, aquellas eran condiciones de guerra. Para la Revolución Bolivariana, que es pacífica, el foco de irradiación de conciencia, de eficacia, de ejemplo socialista es la Zona Socialista, desde allí se debe expandir en todos los terrenos la nueva relación humana.