REVOLUCIÓN Y LEALTAD
POR: NEFTALÍ REYES
La Revolución está llena de escollos, nosotros estamos dispuestos a superarlos. Este pueblo que fue convocado por el Comandante Chávez a pensar con grandeza, a erguirse, a construir metas y sueños sublimes, siempre demostrará lealtad, en las buenas y en las malas, siempre con Chávez y la Revolución.
Jamás volveremos a ser un pueblo narcotizado, ingrato, egoísta, un pueblo arrastrado por la rutina del mero sobrevivir, midiendo nuestro valor humano por el nivel de consumo.
Sabemos que la Revolución se desarrolla en tenaz confrontación con el enemigo externo, y también con el pasado que nos habita. Siendo así, la Revolución no es una batalla con los campos definidos perfectamente, es una lucha donde los frentes, las líneas de confrontación son sinuosas, tienen raíces en nuestra propia alma.
La Revolución no es un camino apacible, lleno de certezas. Al contrario, es una hermosa aventura plagada de desasosiegos, de incertidumbres, de obstáculos en la que el hombre busca su condición humana.
La humanidad no tiene otra manera de vivir, de ser: la búsqueda de la armonía, el deseo de conocer, la capacidad de soñar y de concretar sus sueños, su naturaleza de animal capaz de superar su animalidad, en resumen, la capacidad de hacer Revolución, de revolucionarse, son su condición.
Dichosos los pueblos que tienen posibilidad de hacer Revolución, ellos son garantes de la condición humana, ellos ejercen la humanidad en sus más excelsas cumbres. Sienten los momentos más luminosos y gratificantes de la aventura de vivir.
Venezuela fue convocada para la faena revolucionaria, se trata de cambiar, de despertar, de dejar atrás la rutina de la esclavitud, las ataduras a una vida aburrida y carente, para convertirnos en pueblo fundador de futuro, constructor de un mundo armónico donde la humanidad se convierta en custodia de la vida y deje de ser amenaza real de extinción de la creación vital.
Fuimos convocados para lo grande, somos privilegiados, pero también somos blanco de las mayores fuerzas de la infamia. Todas las energías de los cómplices de la muerte, de la esclavitud, del pantano paralizante, se oponen al avance de este pueblo.
Nos proponen mediocridades, ofrecen la pequeñez de las metas mezquinas, convertirnos en una sociedad esclava donde cada uno arrastre sus cadenas mentales, aislado, persiguiendo los arcos iris que el capitalista blande.
Quieren convertirnos, intentan que continuemos siendo un pueblo sumiso, dócil, consumista de boberías, e insensible frente a los hermanos desechados por la economía capitalista cruel que desprecia a las mayorías. Nos ofrecen cárceles de cristal a las que no tienen acceso sino una minoría de operadores del monstruo del capital, al que sirven como máquinas con cada minuto de su vida regulada, previsible.
Les aterra el ejemplo que el pueblo de Bolívar le puede dar al mundo, la demostración de que otra forma de relacionarse entre los humanos y con la naturaleza es posible. Les horripila la búsqueda que hemos emprendido de ese mundo, que pudimos zafarnos de las cadenas mentales que nos sometían.
Por eso nos atacan con toda su capacidad de deformación, intentan matar la Esperanza , sumirnos de nuevo en los vapores narcotizantes de su ideología, extraviarnos, condenarnos y condenar a la humanidad al camino suicida que lleva bajo el capitalismo.
La Revolución está llena de escollos, nosotros estamos dispuestos a superarlos. Este pueblo que fue convocado por el Comandante Chávez a pensar con grandeza, a erguirse, a construir metas y sueños sublimes, siempre demostrará lealtad, en las buenas y en las malas, siempre con Chávez y la Revolución.
Jamás volveremos a ser un pueblo narcotizado, ingrato, egoísta, un pueblo arrastrado por la rutina del mero sobrevivir, midiendo nuestro valor humano por el nivel de consumo.
Sabemos que la Revolución se desarrolla en tenaz confrontación con el enemigo externo, y también con el pasado que nos habita. Siendo así, la Revolución no es una batalla con los campos definidos perfectamente, es una lucha donde los frentes, las líneas de confrontación son sinuosas, tienen raíces en nuestra propia alma.
En estas condiciones es imprescindible la claridad, la precisión ideológica, la organización política nacional, una dirección que se reconozca y reconocida, y sobre todo, una gran lealtad con el líder y con los dirigentes de la Revolución.
El líder es imprescindible en las primeras fases de la Revolución , por muchas razones: guía al pueblo en la apropiación del verdadero poder, esto es, lo guía y permite su organización nacional y la toma de Conciencia del Deber Social, dirige el proceso de educación de la masa, de evolución del pueblo, de liberación de la ética heredada del capitalismo, con su alta autoridad moral amortigua las diferencias subalternas que conspiran contra conciencia social.
Aglutina a las fuerzas revolucionarias, se conecta directamente con el inconciente colectivo, es reflejo de la masa, con ella establece vibración común que hace posible la toma de decisiones y acciones en corto tiempo, facilita, al amortiguar las diferencias subalternas, la construcción y funcionamiento de organismos colectivos de dirección y controla el aprendizaje del trabajo en equipo.
El papel fundamental del líder es crear una sociedad donde la necesidad de él sea sustituida por la presencia de una dirección colectiva a todos los niveles, donde él sea prescindible y donde la idea de mayoría pasiva electoraloide, propia del sistema capitalista, sea sustituida por el concepto de mayoría actuante Revolucionaria.
En esta primera etapa de la Revolución , en esta descomunal batalla contra el pasado milenario, es imprescindible La Lealtad , la confianza en el líder, que es lo mismo que decir: es imprescindible la fidelidad, la confianza en la Revolución. Sólo así podremos sortear los escollos propios del camino. Sólo así podremos superar el ámbito de la táctica y darle profundidad estratégica a la Revolución , asegurar el respaldo, la lealtad del pueblo más allá de la concordancia táctica, y obtener la solidez del respaldo estratégico, el que soporta los vaivenes de lo circunstancial, del acuerdo o la discrepancia transitoria.
Pensar en una Revolución sin errores, sin omisiones, sin infiltrados, sin recovecos y vueltas a atrás, es una candidez. Desilusionarse frente a los problemas de todo tipo que supone una Revolución, regatearle el apoyo en los momentos de adversidad, cuando más lo necesita, lesiona la posibilidad de avanzar, contribuye a desvirtuar a la Revolución , profundiza las fallas, acaba con las posibilidades de solucionar, clausura la Esperanza.
En Venezuela hoy la Revolución va a unas elecciones para la aprobación de la Enmienda Constitucional que permita la postulación de su líder el Comandante Chávez.
Contra esa posibilidad se confabulan todas las fuerzas oligarcas, las nacionales y las internacionales, saben que no es posible una Revolución sin líder y contra él enfilan sus dardos.
En estos últimos días sufrimos y seguiremos sufriendo una embestida bestial de los aparatos de deformación enemigos, todos los periódicos, las radios, televisión, se acuerdan para crear una visión distorsionada de la realidad, buscan reeditar miedos, revivir desconfianzas, desacreditar, se valen de mentiras, crean ficciones. No es descartable acciones perversas que imputaran a las fuerzas bolivarianas, buscarán cualquier cosa para confundir al pueblo, hacer que se abstenga. Piensan repetir lo que consiguieron en diciembre.
A esta maniobra debemos resistir, es necesario tensar al máximo nuestro sistema de difusión, de comunicación, enfrentar los embates ideológicos oligarcas, con un inmenso muro de teoría, información, pasión revolucionaria.
Estamos en un período definitorio de la Revolución , aquí hemos llegado a través de un camino lleno de ensayos y de errores, de intentos de desviarnos del camino, lleno de dudas, pero el resultado final ha sido avanzar hacia el objetivo correcto, la tendencia es satisfactoria. La guía certera del líder, del Comandante Chávez, su conexión amorosa con el pueblo se ha impuesto a cualquier peligro de desviación, en el futuro debemos seguir con fe, con lealtad aferrados al liderazgo del Comandante y de la Revolución , convencidos que sólo así, entendiendo la política con la madurez del revolucionario, podremos superar los ataques oligarcas y enfrentar los retos de la construcción del Socialismo.