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El cielo está nublado de desacato, anuncia tempestad, oligarcas temblad. Nos permitimos parafrasear el Himno de Zamora, para dar idea de los días que corren. Veamos.

Los oligarcas tienen como objetivo yugular a la Revolución Bolivariana, y la agreden en varios frentes y con diversas armas, todas se complementan, ninguna se excluye:

Las bases militares en Colombia además de ser amenaza de invasión, tienen el papel de envalentonar los susurros internos. La falsa imagen de dictador, de narco, la asociación con la guerrilla colombiana, la fama de suministrador de armas a la insurgencia americana, todo esto es preparación para acciones cruentas.

La ruptura de la legalidad está en los planes de la oligarquía, hacia allá se dirigen sus acciones, esa ruptura no depende de la voluntad de los revolucionarios, al contrario, es designio del imperio. La Revolución debe construir una respuesta a ella.

La oligarquía tiene varías vías para derrotar al gobierno: una el golpe cruento, como en Chile, como en Honduras. Otra, crear un ambiente de ingobernabilidad que presione alianzas con sectores de derecha, y de esa manera diluyen la razón revolucionaria. Otra, aplicar la técnica insurreccional, tal como lo hicieron en abril, esta es la que desarrollan con más fuerza. Dirigida por los tanques pensantes gringos exitosos en abril, construyen la insurrección con pasos precisos. Analicemos.

Primero organizaron la “unidad”, tal como en abril, recordemos las jornadas cuando Ugalde le levantaba la mano a Carmona y a Ortega, utilizan hasta los mismos actores.

Luego empezó la búsqueda de una excusa que les permitiera movilizar su base. Intentaron con la propiedad, el cedice es el abanderado, con esto fracasaron. Intentan con la recuperación de las frecuencias de radio que estaban secuestradas por unos pocos de oligarcas, no pudieron llevar gente a la calle.

Ahora lo intentan con la Ley Orgánica de Educación, la excusa es buena, aunque la movilización es magra, es suficiente para construir una propuesta mediática, y esperan aumentarla cuando comiencen las clases.

Al concretar la protesta de calle, aunque magra, se les cae la careta, desaparece el demócrata y aparece el golpista fascista: pasaron a la siguiente fase, la del desacato. Sus más conspicuos voceros gritan desacato.

Revisemos sus declaraciones:

“La alianza de partidos de oposición, Mesa de la Unidad, realizó ayer, de manera conjunta con dirigentes estudiantiles, una convocatoria a marchar el próximo sábado 22 de agosto hasta la Asamblea Nacional, al tiempo que se declararon en "rebeldía", "desacato" y "desobediencia civil" ante la aprobación de la Ley Orgánica de Educación”.

“Ismael García, diputado a la Asamblea Nacional y secretario general de Podemos, aseveró que están "dispuestos a dar el todo por el todo para que se defienda la democracia", al tiempo que anunció que "ya es tiempo de sacar a los mercaderes del templo", en alusión a quienes con sus actuaciones violentan la Constitución”.

“Ledezma instó a protestar ante los atropellos. Anunció que se realizarán acciones concretas en Caracas, que iniciarían anoche mismo con un cacerolazo. "La lucha tiene que comenzar ahora (...) Nosotros estamos dispuestos. ¿Estás tú resuelto a defender tu Constitución, tu democracia, tu libertad de expresión? No es hora de agachar la cabeza, es hora de dignidad, un pueblo digno no se rinde", arengó el alcalde, quien fue el portavoz de la convocatoria a marchar el sábado 22. Precisó que con ese anuncio público hecho ayer, el Gobierno ya debe darse por notificado.”

Los llamados a Desacato se agudizan cada día, en los periódicos oligarcas aparecen las instrucciones para la desobediencia.

Está claro que la oposición oligarca se ubicó en el desacato, y el desacato a las leyes es la puerta a la etapa preinsurreccional, recordemos como aquel presidente de la asociación de ganaderos rompió la ley de tierras. Este desacato es el signo civil de la estrategia insurreccional.

La dinámica oligarca está clara: Acumular gente en la calle para abrir camino a la participación de una facción militar.

La Revolución debe defenderse de esta nueva arremetida, el guión oligarca es conocido, acumular fuerza en la legalidad para luego promover una ruptura de esa misma legalidad. Este es el gran dilema de la Revolución Pacífica: encontrar formas de defenderse.

Debemos movilizar, acerar nuestras fuerzas, de manera que los oligarcas sientan que si se atreven profundizaremos el Socialismo hasta los límites, fundaremos una nueva legalidad y una nueva economía que impida nuevos ataques oligarcas.

La Revolución, aunque pacífica, tiene el derecho y el deber de defenderse, si los oligarcas, como todo lo indica, se lanzan en una nueva ofensiva golpista, entonces la Revolución debe legislar de emergencia las leyes que le permitan defenderse.

Desde ahora, cuando la Revolución enfrenta dos posibilidades de ataques de igual peligrosidad: el golpe que camina, y las elecciones que se avecinan, ante los retos debemos prepararnos para la defensa y profundización del Socialismo.

Lo primero es entender que sólo profundizar al Socialismo puede salvar a la Revolución, las formas morigeradas de enfrentar los obstáculos únicamente los alimenta, nunca los supera.

Un pueblo movilizado, con razones sagradas por las cuales luchar, apasionado en la defensa de sus conquistas y de su esperanza, es la garantía de éxito en cualquier terreno que el oligarca nos plantee la contienda.
Es necesario, ya tiene características de vida o muerte, tomar medidas que eleven la eficacia de la respuesta de las masas bolivarianas: debemos afilar, fortalecer la ideología revolucionaria, dotar al pueblo de senderos claros, de instrumentos eficaces para entender el momento, y crear soluciones.
El estudio y la formación revolucionaria deben ser una prioridad y una urgencia, deben ser asumidos por todos: las televisoras, las radios, las universidades bolivarianas.
Debemos dar a conocer nuestra historia, para saber de dónde venimos, ubicarnos en esta lucha que viene desde el origen de la nación, sabernos herederos de los libertadores y asumir la responsabilidad que eso significa.
Nutrirnos de las experiencias heroicas de otras revoluciones, de la gloriosa Revolución Soviética, de la epopeya que es La Revolución Cubana, del ejemplo y la elaboración teórica del Che, de la experiencia de las luchas heroicas del sesenta, de Fabricio, de Américo Silva.
Estudiar la teórica elaborada en siglos de enfrentamiento contra el monstruo apropiador del trabajo ajeno, conocer a Marx, Fidel, Lenin, Malcon X, Mariátegui, Luis Carlos Prestes, Santucho, Miguel Enríquez.
Sólo un pueblo culto, informado es capaz de derrotar las manipulaciones mediáticas, derrotar las mentiras, de vencer las intensiones oligarcas de convertirlo en su propio verdugo, en sepulturero de la esperanza y del sueño de la construcción de un mundo mejor, del Socialismo.
Es necesario reforzar la organización popular, ahora son más necesarios que nunca los Destacamentos de Vanguardia, que agrupen a los mejores militantes del Partido. Estos Destacamentos serán el motor pequeño que ponga en funcionamiento al motor grande de las Patrullas, y estas pondrán en tensión a la masa bolivariana.
Con este entramado organizativo tendremos base para el estudio, las tareas electorales, y también para el enfrentamiento a la ofensiva cruenta.
La organización popular debe formar, desde ahora, un tejido político, debe tener una cabeza nacional y una red que se interne hasta el más alejado Consejo Comunal, esta organización debe declararse en alerta política, no es suficiente que sean eficaces en la batalla por mejorar su entorno, por manejar los recursos, es necesario que, como organización se importen por lo nacional, por el destino de la Revolución, del Socialismo.
La ofensiva oligarca debe encontrarnos preparados, organizados, concientes y con la firme convicción de que la derrota oligarca debe significar la profundización del socialismo.