
El objetivo de la Educación Revolucionaria, es develar la verdad que la dominación mantiene oculta, mostrar el mundo sin mediaciones interesadas. Y de esa visión derivar un pensamiento y una conducta comprometida con la sociedad y con el entorno natural.
Ese es el cambio principal, el compromiso de solidaridad que sustituye al egoísmo. Ese cambio debe estar sustentado por un cambio en las relaciones económicas, la Propiedad Social de los medios de producción debe ser hegemónica, debe sustentar el compromiso de solidaridad.
En esta labor educativa deben estar empeñados todos los esfuerzos de la Revolución, toda acción revolucionaria es en el fondo una acción educativa. Si la acción no educa, entonces no es revolucionaria, y si la acción educa en el egoísmo, en la miseria humana, entonces es contrarrevolucionaria.
La Revolución es el acto educativo más importante que pueda darse en una sociedad, se trata de una sustitución cultural drástica, de un cambio profundo en la visión del mundo, de una inmensa conmoción espiritual.
De allí que el deber de los revolucionarios es ante todo un deber educativo, revolución y educación son sinónimos.
Ahora bien, ¿Cómo es la educación revolucionaria?
El objetivo de la Educación Revolucionaria, es develar la verdad que la dominación mantiene oculta, mostrar el mundo sin mediaciones interesadas. Y de esa visión derivar un pensamiento y una conducta comprometida con la sociedad y con el entorno natural.
Ese es el cambio principal, el compromiso de solidaridad que sustituye al egoísmo. Ese cambio debe estar sustentado por un cambio en las relaciones económicas, la Propiedad Social de los medios de producción debe ser hegemónica, debe sustentar el compromiso de solidaridad.
En esta labor educativa deben estar empeñados todos los esfuerzos de la Revolución, toda acción revolucionaria es en el fondo una acción educativa. Si la acción no educa, entonces no es revolucionaria, y si la acción educa en el egoísmo, en la miseria humana, entonces es contrarrevolucionaria.
Varias son las vías, los métodos para la Educación Revolucionaria, uno de los más importantes es la movilización de las masas alrededor de objetivos políticos altruistas, otro de los grandes instrumentos educadores es el ejemplo y la guía de los dirigentes.
Hablemos primero del ejemplo de los dirigentes: ya es sabido que una imagen de austeridad, de compromiso con el trabajo revolucionario son indispensables para la labor educativa del dirigente, el discurso debe ser acompañado por la imagen. El lujo no es revolucionario, pero si ese lujo es ostentación, entonces, es francamente contrarrevolucionario.
Es cierto, la imagen es importantísima, pero más lo es lo que el dirigente habla, y mientras más conocido, más importante son sus palabras y sus acciones, porque estas son paradigmas, guías para los militantes y la masa. Veamos un ejemplo.
Teodoro Pekotf, es nuestro enemigo ideológico, desde aquí lo hemos combatido y lo seguiremos combatiendo, con argumentos teóricos, con ideología. Siempre este vocero oligarca nos encontrará de frente.
Ahora bien, por allí leemos en el periódico que una diputada efervescente levanta una denuncia de poca monta, que involucra a familiares de Teodoro, y blande esa posible falta de la familia Petkotf como bandera política.
Creemos que ese es un débil servicio a la Revolución, es una denuncia innecesaria, no educa, da sensación de falta de solidez teórica de nuestro lado.
Acúsese a Teodoro de saltador de talanquera, es correcto, de vocero imperial, de enemigo del Socialismo que tanto pregonó en el pasado, es verdad y lícito, confróntese teóricamente, si conspira que vaya preso, sería comprensible pero no lo ataquemos por los atajos.
La forma como la Revolución confronta a sus enemigos es parte fundamental de la educación revolucionaria. Los enemigos deben enfrentarse de manera que la confrontación resuma, sintetice la conducta revolucionaria, debe estar signada por el humanismo, debe educar y estimular nuevas acciones revolucionarias, el enfrentamiento no debe ser un fin en sí mismo, debe ser ejemplo de acción revolucionaria.
El otro instrumento para la educación revolucionaria, es la movilización popular, esta no sólo es la movilización física, es principalmente la movilización espiritual, ideológica.
Cuando los individuos salen de sus islas individuales, cuando realizan tareas que tienden puentes de alma a alma, cuando estos puentes forman tejidos, redes, y estas redes impulsan un empeño común, es entonces que se produce la movilización revolucionaria.
Cuando en la calle, se encuentran y se identifican los revolucionarios, vibrando juntos manifestando su apoyo a una causa, es así que el espíritu colectivo rompe el aislamiento egoísta impuesto por el capitalismo, y el individuo experimenta la hermosa sensación del acompañamiento, de sentirse parte integrante de un gran colectivo, de la sociedad, se eleva como nunca antes el sentido de pertenencia a la sociedad, la Conciencia del Deber Social. De cierta manera se ubica en el espíritu de la nueva sociedad, experimenta la sensación nueva y maravillosa de ser un ser social verdadero, de vivir, en esos momentos, en la sociedad del futuro, a partir de esos instantes es que sabrá realmente el objetivo de la lucha, el por qué vale la pena dar la vida, tendrá en su alma razones sagradas por las cuales ir al combate.
Las movilizaciones deben tener metas concretas, alcanzables, pasos que conduzcan a los grandes objetivos.
Hoy, que estamos enfrentados a una amenaza de golpe es una buena oportunidad para la movilización alrededor del antiimperialismo, porque es el imperio el que nos ataca, movilizarnos alrededor de la defensa de la Revolución, y más concretamente la liberación de los Cinco secuestrados Cubanos Héroes de la Humanidad en la lucha contra el terrorismo, cuya libertad debe ser un noble objetivo de todos los hombres honestos del planeta y resumen concreto de la lucha antiimperialista.
Las escuelas de cuadros, donde se trata con la teoría revolucionaria deben ser también, estar complementadas con la movilización.
Una buena oportunidad de movilización es el Trabajo Social Voluntario, allí el hombre experimenta el trabajo no como compulsión para sobrevivir, sino como realización de la condición humana, se congrega, se fusiona con sus semejantes y con la obra de todos.
La movilización es también ocasión para la organización, las dos van unidas, se moviliza y se organiza a la vez. De esta manera se tensan al máximo las fuerzas sociales, no es ya una masa amorfa que llena los sitios de concentración, es un tejido social, una estructura conformada por individuos constituidos en unidades organizativas, un conjunto que se mueve conciente y disciplinadamente, una fuerza impulsada por la claridad ideológica y el amor a la causa, un pueblo invencible, capaz de tareas que asombren al mundo.
La oligarquía teme a la movilización, la sustituye por remedos, a lo sumo por aglomeraciones que son la mera suma de egoísmos, batallas de todos contra todos, reflejo de la esencia del capitalismo.
La mayor ficción de movilización oligarca son las elecciones oligarcas, en ellas no se establecen nexos verdaderos entre individuos, sólo la suma de cada uno de los aislamientos da la ficción de conjunto.
La movilización, su necesidad, su impulso, está condicionado por la ideología. Las ideologías nosocialistas se oponen a la movilización, la sabotean, por el contrario, la ideología socialista la promueve.
La educación, que es decir la movilización, la organización, la fijación de objetivos políticos altruista, es condición indispensable para la construcción del Socialismo, para dar con éxito la batalla que el imperio nos impone.
No se concibe Revolución, construcción del Socialismo, defensa del proceso sin movilización, entonces, la movilización no es un capricho es un asunto de vida o muerte.
Es necesario defender a la Revolución y al Comandante, es necesario impulsar a la Educación y la movilización Revolucionaria.