LA DESCONCERTANTE REVOLUCIÓN
En pleno proceso electoral, cuando la Revolución tiene su empeño en hacer aprobar una Enmienda que permitiría al Comandante participar en unas elecciones presidenciales el 2012, el enemigo oligarca mueve sus piezas… Se comportan como lo que son, capitalistas, egoístas, siempre fue así y siempre será así, allá los tontos que esperaban otro comportamiento de los alacranes, y planteaban coqueteos y sistemas mixtos. Pero no se quedan sólo allí, pasan a mayores, y al desabastecimiento y a las amenazas siguen la desestabilización con los estudiantes sifrinos, infiltración de paramilitares, el susurro a militares y el ataque a Generales, todo es parte de un gran plan arquitectado por los tanques pensantes gringos y por su brazo político infiltrado, el grupo puerto rico. El trinomio está completo: la oligarquía económica, su brazo político el comando puerto rico, y los gringos detrás de todo eso.
POR: NEFTALÍ REYES
La Revolución es un proceso desconcertante, se trata de cambiar toda la cultura de una época, es un salto inmenso que da la sociedad, un dejar atrás todo y adentrarse en la fundación de otro mundo. En este intento todo es perplejidad, asombro.
El proceso es de difícil comprensión aún para los entendidos. Hay muchas preguntas que no encuentran directa respuesta:
¿Por qué ocurren los estallidos sociales que impulsan a las revoluciones? ¿Cómo surge un líder? ¿Por qué unas revoluciones avanzan y otras son abortadas temprano? ¿Cuál es la fuente de la Revolución ? ¿Qué las consolida? ¿Cuál es la fuente de la restauración? ¿Cómo saber si una Revolución avanza? ¿Cómo medir ese avance? Y un largo etc de dudas.
Todas estas preguntas son difíciles para los expertos, para los especialistas, los mismos clásicos fallaron en su apreciación, Marx esperaba la Revolución en los países más desarrollados del planeta, y la historia, en palabras de Trotsky, "desenrolla la madeja por la punta contraria," ocurre en países subdesarrollados.
Lenin fue sorprendido por la Revolución rusa de febrero de 1917, cuando esperaban un período de estabilidad que vaticinaban duraría años.
Con las precauciones del caso, intentemos una comprensión de la Revolución Bolivariana más allá del asombro.
La Revolución Bolivariana nos sorprende desde su mismo origen. Emerge en medio de un verdadero desierto teórico, el Socialismo real había sucumbido, y los revolucionarios del mundo asistían impávidos a la caída, uno tras otro, de los países socialistas. La Esperanza se volvía sueño remoto, había llegado el fin de la historia, no había explicación para la debacle.
Los partidos revolucionarios se replegaban a sus cavilaciones más íntimas, abandonaban a las masas, se torcían en sus luchas intestinas, sólo se veían el ombligo, abundaban los saltos al campo enemigo, mantenerse honesto era una hazaña, seguir creyendo en la Revolución era una locura, se abrieron de nuevo las catacumbas, pero esta vez eran cuevas individuales, la resistencia era heroica.
En ese ambiente se despliega la Revolución Bolivariana , primero una insurrección inesperada, luego la cárcel, después el surgimiento de un liderazgo que se fue proponiendo poco a poco y que cautivó por su honestidad y entrega al corazón de los humildes.
Detrás del líder el aluvión, como siempre son los aluviones: la masa límpida en la que navega el oportunismo al lado de la honestidad. Y comenzó el asombro, la Revolución , contra todo pronostico avanzó, las predicciones estallaron, el continente se sorprendió: "no es un militar fascista" "no sucumbió a los coqueteos de la oligarquía" "expulsó de su despacho a la embajadora gringa" "se depura" "dicta leyes" "no acepta tutela".
Y el imperio, que tiene alto olfato para detectar a sus verdaderos enemigos barruntó el peligro, y golpeó y saboteó. Y otra sorpresa, la Revolución resistió la primera ofensiva y la segunda.
El imperio no se equivocó, la Revolución siguió su camino, se declaró Antiimperialista, Anticapitalista, Socialista.
Y así llegamos a los días que corren. Muchos obstáculos hemos superado, el camino es heroico.
En esta Revolución, que es pacífica, se ha aprendido a medida que se avanza, hemos comprendido y aprendido, ahora podemos contribuir a disipar un poco las incertidumbres que acompañan a las revoluciones.
Hemos aprendido que las revoluciones, si son verdaderas, tienen que enfrentar, tarde o temprano la violencia de las clases dominantes desplazadas en su hegemonía, y que esa violencia no cesa hasta que las clases dominantes no hayan sido desalojadas definitivamente de la política y la economía.
Hemos aprendido también que el factor determinante en la contienda con las clases dominantes es la conciencia, la ideología, la espiritualidad. Reafirmamos el pensamiento de que una Revolución no puede ir más allá de la ideología que la conduzca.
Hoy en Venezuela estas dos afirmaciones: la violencia de las clases dominantes desplazadas y la guía de la espiritualidad revolucionaria se ponen en evidencia.
En pleno proceso electoral, cuando la Revolución tiene su empeño en hacer aprobar una Enmienda que permitiría al Comandante participar en unas elecciones presidenciales el 2012, el enemigo oligarca mueve sus piezas, se posesiona para un ataque de gran volumen, lo despliegan amparados en nuestra distracción.
Los oligarcas presienten la crisis que se avecina y disputan al pueblo las reservas de la nación que garantizarán la continuidad de los programas sociales, la alimentación, la salud, la educación de los sectores humildes. Los oligarcas amenazan con producir desabastecimiento, y despedir cientos de miles de empleados si no le dan una jugosa tajada de la renta depositada en las reservas.
Se comportan como lo que son, capitalistas, egoístas, siempre fue así y siempre será así, allá los tontos que esperaban otro comportamiento de los alacranes, y planteaban coqueteos y sistemas mixtos.
Pero no se quedan sólo allí, pasan a mayores, y al desabastecimiento y a las amenazas siguen la desestabilización con los estudiantes sifrinos, infiltración de paramilitares, el susurro a militares y el ataque a Generales, todo es parte de un gran plan arquitectado por los tanques pensantes gringos y por su brazo político infiltrado, el grupo puerto rico. El trinomio está completo: la oligarquía económica, su brazo político el comando puerto rico, y los gringos detrás de todo eso.
Los medios de deformación cumplen un importante papel en este plan, tienen como misión torcer la realidad, activar en la población miedos instalados desde sus programas, inducirla a favorecer a sus verdugos.
No hay dudas, la Revolución está llena de asombros, es un proceso desconcertante, no acepta cuadrícula, en pleno proceso electoral, cuando se pensaba en estabilidad, un correr plácido de la democracia ampliada, salta el monstruo oligarca y amenaza con fascismo, vuelve el fantasma de pinochet a recorrer los territorios de la Revolución Bolivariana.
En esta situación de emergencia que asoma en el horizonte con fuerza, lo primero es aceptar que entramos en turbulencia, no ocultar la realidad, no aplicar la política del avestruz, eso sería fatal. Lo segundo es entender que el pilar fundamental de defensa de una Revolución es la ideología.
Frente a la agresión, es más importante que nunca afinar la ideología, definir los puntos principales del accionar revolucionario, los que sostienen al Socialismo, desechar las ambigüedades y paliativos, ir a los cimientos del nuevo orden social que debemos construir.
Es necesario precisar las acciones revolucionarias que harán frente a esta nueva arremetida oligarca.
No podemos seguir en el círculo vicioso de permitirles salir de la legalidad para intentar derrumbar a la Revolución , y cuando fracasan volver a ella para ampararse y preparar nuevas embestidas.
Si los oligarcas se salen de la legalidad, si intentan asaltar a la Revolución , entonces la Revolución está en el deber de defenderse, tiene el derecho de hacerlo, debemos decretar una situación excepcional y considerar a las fábricas, a los medios de deformación que se plieguen a la agresión, como instrumentos militares enemigos que deben ser confiscados.
La Revolución está llena de sorpresas para los revolucionarios, pero principalmente para los oligarcas. Quien atente contra la Revolución debe sentir el peso de la legalidad revolucionaria.